Yaoi: Si, fantaseamos con ver a dos tipos besándose

¿Porqué les gusta tanto ver a dos weones besándose?- esa es la pregunta que origina este artículo.

Me la hizo un amigo hace un tiempo respecto a mi nuevo hábito de ver Yaoi, esos monitos chinos de hombres que se aman y blah.

Supongo que no es muy difícil de entender. Por lo mismo que les gusta a ellos ver dos chicas besándose. No hay desperdicio. Las fans de Crepúsculo y otras sagas románticas me entenderán: mientras más interesante, sensible y guapo es el protagonista, más estúpida e insulsa nos parece la chica. La envidia nos corroe y nos ponemos a pensar que “hasta nosotras” lo habríamos hecho mejor.

Esto no pasa en el Yaoi, básicamente porque son dos tipos guapos. Simplemente escoges cual es el tuyo y fantaseas. Sus personalidades, eso si, tradicionalmente difieren del cielo a la tierra. Del seme al uke, activo y pasivo. Cada cual con detalles y estilos estereotípicos: uno nerd y el otro winner, uno alto y fuerte y el otro flaquito y de rasgos delicados, en fin , yin y yang en acción.

Los protagonistas, el pobre editor y su jefe, que además se comen.

Otro detalle del género es que el Yaoi está hecho, aunque les cueste creerlo, para chicas y difiere un mundo del Bara que es el animé o manga pensado en hombres gays. ¿En qué se diferencian?, bueno, en el Yaoi podemos disfrutar de todas esas cosas lindas que nos gustan como chicas. De cierta forma los chicos son ideales: varoniles, tiernos, enamorados y rodeados de conejitos y muchos corazones. Comprenderán que un hombre, por muy gay que sea, no suele disfrutar de conejos rosas y listones. Cosas de minas.

El Yaoi además, suele mostrar contenido sexual explicito, a diferencia de Shonen- ay que son besitos y florcitas nada más-. Ahora, con lo de explicito no es que las series o los mangas de este tipo sean pornos hechos y derechos. De todas formas se dividen en categorías (soft y hard) por si les asusta ver a tipos desnudos toqueteándose.

ese sentimiento de despertar al lado del tipo que juraste no agarrarte

Si deciden aventurarse en el tema dos series referentes son Junjou Romántica. y Sekaiichi Hatsukoi de la mangaka Shungiku Nakamura. Ambas series funcionan en un formato de varias historias que se alternan, mostrando una pareja por capítulo, su relación y proceso de enamoramiento. Además, como las dos son de la misma autora, podemos ver apariciones de los personajes de una de las series en la otra, como regalito a las fans.

Yo empecé con Hatsukoi y me reí y la sufrí de principio a fin. Divertida, romántica, y tristona a rato. Con chicos guapos, otra gracia del género, estiliza mucho a los personajes, y historias entretenidas. Un ejercicio de empatía y mucho morbo ideal para convertir en placer culpable. Si ya eres una fanática del Yaoi, ¡ánimo! somos millones, sino basta revisar en los foros de animé para sentirse acompañada.

Señorita universitaria busca serie de animé

Animé para minas. Eso dicen de esas series que solíamos ver cuando estábamos en el cole. Sailor Moon, Sakura Card Captor, las guerreras mágicas o La familia Crece (marmalade boy). Sin embargo, y aunque nos baje la melancolía a veces, intentar verlas ahora, rondando la veintena de años, es una apología de la vergüenza. Todo parece mal hecho, la animación en muchos casos es terrible y te das cuenta de errores de la trama que antes no habías visto. “Ya estoy muy grande para el animé”, piensas… y nooo, ¡craso error!

Como suele pasar con todo problema moderno, a los japoneses ya les pasó y lo solucionaron. Inventaron el Josei. Como género está dirigido para mujeres jóvenes, estudiantes universitarias o trabajadoras menores de 30 años o bordeando esa edad. Las tramas son más serias y complejas, la animación mejora y los personajes suelen enfrentar problemas similares a los que una chica en esa edad atraviesa. Pero al estilo japonés claro.

Para empezar en el género te mostramos un top 5 con algunas series que puedes ver.

Nana (47 episodios)

Mega exitazo en Japón y en el mundo es la serie que convirtió a Ai Yazawa en una diosa del género. Tiene su propia serie de animé y una película en liveaction además de publicarse en versión manga en todos los continentes.

Va sobre dos chicas que lo único en común que tienen es el nombre. Ambas se llaman Nana. Mientras que una es una tímida niña en busca del amor y la felicidad pero con serios problemas para controlar su entorno y lo que le sucede, la otra es una mujer de carácter fuerte y decidido que busca triunfar con su banda de punk y ser famosa. La historia gira en torno a los amores y desamores de las dos Nanas a lo largo de sus 47 episodios, y sigue abierta a continuación.

Paradise Kiss (12 episodios)

También de Ai Yazawa, nos cuenta en retrospectiva la historia de una estudiante de instituto en su último año, que conoce por casualidad en la calle a dos diseñadores que insisten en que sea su modelo en un proyecto que montan con otros chicos de una academia de modas. Caroline, como es bautizada Yukari por los jóvenes, enfrenta el dilema de qué quiere ser en el futuro a la vez que vive por primera vez el amor, en esa forma en que lo vives cuando eres adolescente, pero mostrado como lo entiendes cuando eres adulta. Prepare pañuelos, porque seguro que termina llorando por el pololo que tuvo en el colegio, ese por el que habría cambiado el mundo.

Caroline y George

Ristorante Paradisso (11 episodios)

Una de mis favoritas. Extrañamente se desarrolla en Roma y no en Japón. Es la historia de Nicoletta, una chica de 21 años que viaja a la ciudad a buscarse la vida y de paso a reencontrarse con su madre, que la dejó años atrás para irse con un hombre. La encuentra en la Casetta dell´Orso, un exclusivo y pequeño restaurant de alta cocina que funciona en una de las callecitas secretas de roma.
En local, en el cual por extraña condición de la dueña (la madre de Nicoletta) solo trabajan hombres con lentes, Nicoletta consigue trabajo como aprendiz de cocina, bajo la condición de mantener en secreto que es la hija de la mujer del dueño. Ahí, se enamora de un atractivo mesero que le dobla la edad como mínimo, divorciado y con una compleja relación con su ex mujer, que es además amiga de la madre de Nicoletta. Pero ella ya ha tomado su decisión, lo quiere sí o sí.
Basada en el manga homónimo de Natsume Ono, y llevado a la pantalla por Mitsuko Kase con una gráfica divina y un serio estudio de la gastronomía y de la arquitectura y costumbres de roma.

Kurage Hime (11 episodios)

basada en el manga de Akiko Higashimura es un poco más ligera que las anteriores, aunque no menos actual. Los rasgos de comedia se destacan por sobre los de drama, lo que la hace cercana, divertida y enternecedora.
Tenemos acá la historia de un grupo de chicas, conocidas como “Las Monjas”, todas frikis, todas vírgenes y desempleadas (mantenidas por sus padres) que viven juntas en una gran casona propiedad de la madre de una de ellas. La aventura comienza cuando Tsukimi encuentra, en una de sus escasas salidas a la calle, a una “hermosa princesa”, una chica muy atractiva y con gran carácter que la ayuda a rescatar a una medusa de la muerte segura. Por cosas de la vida la chica termina pasando la noche en casa de “Las Monjas” con Tsukimi, que descubre aterrada a la mañana siguiente que se trata de un chico vestido de mujer. Un increíblemente guapo travesti.

Nodame Cantabile (45 episodios)

Quizás la más famosa de las cinco. Con tres temporadas, la primera de 23 capítulos y las siguientes de 11 cada una, nos cuenta sobre dos chicos que estudian música en un conservatorio. El protagonista, Chiaki, es hijo de un prestigioso y conocido pianista y sueña con convertirse alguna vez en director de orquesta. Sin embargo, luego de un encontrón con su instructor de piano, es transferido al grupo de los estudiantes problema. Ahí lo espera Nodame, una excéntrica chica amante de la música para comenzar una amistad que se irá transformando en algo más a lo largo de la serie.
Creada por Tomoko Ninomiya todavía no está concluida, principalmente por dolencias físicas de la autora. Existe también una serie liveaction o dorama.

Series para todos los gustos, busque la que más le acomode y vuelva a ver monitos, esta vez sin remordimientos y con diversión garantizada.

DIR EN GREY, Tour 2011 AGE QUOD AGIS @ Teatro Caupolicán

Cuando estallan gritos y chillidos ensordecedores del abanico de personajes más freak que puedes encontrar en un concierto y de a poco ingresan los miembros de una banda, encabezados por un pequeñísimo japonés que usa una máscara entre kabuki y El Grito de Munch, sabes que estas por presenciar un show fuera de lo común, por una banda que se sale de las convenciones regulares.

Bastaron dos años para que DIR EN GREY regresara a suelo chileno: Nuevo disco, nueva campaña en contra del silencio de su gobierno y un nuevo show que esperaba contentar a la fanaticada nacional.

DIR EN GREY -para los que no cachan- es una banda japonesa que toma diferentes elementos de lo más pesado del metal, experimenta con ello y lo funde hasta crear una mixtura entre desenfreno y extrañas atmósferas. Volvieron a Chile el 23 de Noviembre para presentarse en el teatro Caupolicán, bajo su gira AGE QUOD AGIS, promocionando su disco DUM SPIRO SPERO (Mientras respire, tengo esperanzas).

El reencuentro con la banda empezó puntualmente, cerca de las 20 horas, siendo teloneados por la banda estadounidense de “metal alternativo” suenan un poco como la música de entrada de luchadores de la WWE 10 years, quienes cumplieron con su cometido a cabalidad, entregando un show de duración precisa que tuvo a los asistentes que se encontraban a esas horas en el teatro (que no digamos que estaba repleto) con el ánimo prendido hasta el momento que llegara el plato principal.

Siguiendo con la puntualidad de relojería suiza (bueno, en este caso nipona), DIR EN GREY aparece en el escenario del Caupolicán bordeando las 21 horas. Lo primero y más importante es destacar que siempre cumplen con lo que se espera de sus shows. El quinteto realmente pone su energía en que la gente aprecie y entienda su evolución musical y conceptual en lugar de hacer un concierto fácil, lleno de hits. Ponen un montón de sus temas nuevos en su setlist (no todas las bandas se arriesgan igual), añaden temas antiguos pero adaptados a su actual sonido y generan una atmósfera donde todo calza, desde sus movimientos hasta el juego de luces.

Durante la hora y cuarenta y cinco minutos que duró el show, DIR EN GREY exhibió demostraciones de metal experimental de la más alta calidad (y créanme, ODIO el metal, pero estos tipos son deidades) con canciones como Amon y The Blossoming Beelzebub del DUM SPIRO SPERO. En temas como estos, la banda demuestra su increíble poderío técnico, sobre todo en las cuerdas y las habilidades de cambios de ritmos que están presentes en su última entrega.

Si bien, la banda no se caracteriza por ser de conciertos hits, si son maestros en entregar sorpresas. Así fue como luego de un interludio vocal de kyo, reminiscente a mantras budistas, ejecutan Mazhoyst of decadence (error de deletreo de la banda) y Tsumi to batsu (Pecado y saliva), directamente desde su primer disco, en versiones remozadas y en acuerdo a los setlists actuales del grupo japonés.

Además de lo destacado anteriormente, pudimos apreciar canciones que hicieron vibrar poderosamente al (lamentablemente no lleno) Caupolicán como la imposible Hageshisa to kono mune no naka de karamitsuita shakunetsu no yami (Con violencia, la oscuridad quemante torció mi corazón), una nueva y odiada por algunos versión de su clásico Obscure (pero no andemos con cosas, en vivo todo se goza) y Different Sense. Todas estas canciones son una perfecta muestra de cómo kyo es una de las voces respetables a nivel mundial dentro de su género, viajando sin problemas desde death growls increíblemente bajos a gritos de altas frecuencias, paseando por secciones recitadas y otras suavemente cantadas.

El concierto cerró con un encore que finalizó con la agresiva Rasetsukoku (País demoníaco), que terminó por satisfacer al no muy masivo, pero fiel público de DIR EN GREY. Sumando y restando, el show del quinteto fue impresionante, tanto técnica como interpretativamente (5 jumbitos al teatral kyo, el hombre que no ríe), pero el Teatro Caupolicán pudo no haber sido el mejor recinto si recordamos el concierto en el Court Central (con pantallas LED gigantes y toda la parafernalia). También quisiéramos dedicar una línea al sonidista que arrasó con nuestros tímpanos con su ecualización de bajos (el bombo y el bajo eran Hiroshimas y Nagasakis en las orejas). Esperemos que a pesar de la poca afluencia de público, DIR EN GREY se marchara de nuestro país con una nueva buena impresión por la recepción de su trabajo y sigan deleitándonos con su música y presentaciones a nivel mundial.

fotos por @Cristolas

Se termina una era: Sony acaba con el Walkman de cassette

© 2009, Sony Insider

Primero, un poquito de historia: hace mucho tiempo, cuando los discos de vinilo eran un monopolio y ya se grababa en cintas magnéticas enormes, a un europeo de la Phillips se le ocurrió la genial idea de generar un soporte magnético regrabable y compacto. Así nació el cassette, en el año 1963. Desde ese momento glorioso, nuestra música pasó a ser un poquito más portátil (y un poquito más barata, por cierto). ¿Quién dió el salto final, entonces? Nada más y nada menos que los japoneses de Sony, 16 años más tarde -1979-, creando el primer dispositivo stereo portátil con cassettes, el requete-contra-archi-conocido Walkman. Y este mes, tras treinta años de supervivencia en el mercado asiático, los nipones anunciaron que dejarán de producirlo y distribuírlo, al menos en Japón.

Es posible argumentar “oye, pero si el cassette murió hace rato” o incluso que ya era hora de enterrarlo para siempre en la historia, pero lo cierto es que el Walkman -y todo el resto de reproductores de cinta- marcaron una pauta a la hora de llevar nuestra musica a todo sitio, siendo tendencia tanto en diseño como en innovación; la marca Walkman llegó a ser tan importante para los nipones, que es la nomenclatura oficial para los reproductores de música de la compañía.

Por lo demás, cabe destacar que nuestro querido reproductor portátil quedó descontinuado el mismo día que el iPod, el hardware insignia del sector musical de Apple, cumplió 19 años. ¿Coincidencia? Quizás sí, quizás no; es importante que le demos una despedida digna a un dispositivo que -a algunos- nos acompañó en la infancia, y a otros en su juventud. En mi caso, ya estoy desempolvando mi cassette de Pokemón.