Mejor Documental Nacional: Los Rockers, Matías Pinochet
Por estar «lúcidamente dirigida y ser real como pocas» y«exponer la muerte de un sueño sin filtro, sin demagogia y sin llorar», Los Rockers, rebelde rock and roll fue elegido como el Mejor Documental Nacional 2012 en la novena edición del festival IN-EDIT NESCAFÉ. La cinta de Matías Pinochet sigue las ambiciones de internacionalización de una banda independiente de Santiago, a la que casi nada le resulta según lo planeado. El jurado de la sección principal de nuestro festival estuvo conformado por el realizador y periodista Álvaro Díaz, el músico Carlos Cabe zas y el director de radio Uno, Sergio Cancino. Su voto, unánime, destacó a la cinta como «una película que va mucho más allá de la sola constatación de una banda y el desarrollo lineal de su música, y es capaz de ahondar en los aspectos de las relaciones humanas más allá de lo meramente artístico. Una historia hecha y derecha sobre el fracaso, con personajes protagónicos y entrañables».
Matías Pinochet recibirá un pasaje de ida y vuelta a Barcelona con gastos pagados para presentar el documental en IN-EDIT Barcelona 2013.
Mejor Documental Internacional: Searching for Sugarman
A diferencia de las otras dos secciones en competencia, el Mejor Documental Internacional depende del voto del público. Este año, nuestra audiencia le otorgó la mayor cantidad de preferencias a Searching for Sugarman, documental sueco-estadounidense dirigido por el debutanteMalik Bendjelloul. La cinta sobre el músico Sixto Rodríguez ha acaparado premios en casi todos los festivales por los que ha pasado este año, incluyendo el de Sundance. Puedes revisar aquí una entrevista con su realizador.
Premio del Festival: Beware of Mr. Baker
Cada año, el equipo organizador de IN-EDIT NESCAFÉ destaca una cinta que ha impactado de modo especial al público, los medios y/o la organización del festival. Este año, el Premio Festival ha sido entregado a Beware of Mr. Baker, el ágil retrato biográfico que el director Jay Bulger hizo sobre el excéntrico baterista británico Ginger Baker. Su exhibición marcó el cierre del festival, pasada la medianoche del domingo, en el Centro Arte Alameda.
Mejor cortometraje Nacional: Latemiletra
Latemiletra ha sido elegido como el Mejor Corto Chileno 2012. La realización deJaviera Carrasco muestra el nuevo vigor que le da la música a la relación entre una hija y su madre afectada de Parkinson. El jurado de esta sección estuvo conformado por el cineasta Sergio Castro y la gestora cultural Roser Fort, y destacó la pieza por su «uso de la música como dispositivo narrativo y por la mixtura de distintos lenguajes en favor de un mismo relato». La directora recibirá ochocientos dólares para gastos de trabajo audiovisual y una beca de un semestre para estudios de inglés en el Instituto Chileno-Británico.
Una película que demuestra la facilidad con que una comedia romántica muta en una historia de terror.
Por Jorge González San Martín
Si algo aprendimos del nazismo es que las personas perfectas no existen más que obligándolas a acomodarse en una arbitraria idea de perfección. Ruby Sparks (Jonathan Dayton, Valerie Faris, 2012) es una comedia sobre esa enfermiza búsqueda de control y sus calamitosas consecuencias.
Ruby es la polola perfecta para Calvin (Paul Dano), un escritor en medio de una crisis literaria —el único tipo de escritor que interesa en un film. Pero Ruby no es real. Calvin tiene unos sueños recurrentes en que una linda joven le habla y actúa con todas las cualidades que le gustan en una mujer. Hasta que, de pronto, esta fantasía aparece en su mundo concreto y listo, tiene una novia instantánea.
The Exploding Girl (Bradley Rust Gray, 2009) es una película independiente donde una joven, interpretada por Zoe Kazan, se pasaba las tardes y la vida sin un plan concreto, involucrada en una platónica e indefinida relación con un amigo, esperando que este se avispara. En Ruby Sparks la actriz hace de la novia imaginaria (y, detalle importante, también es la autora del guión). Los dos personajes son el ideal de un cierto tipo de cine que vuelve y vuelve sobre el mismo tema: la chiquilla rarita especial. Una es la melancólica y contemplativa jovencita media somnolienta y en Ruby Sparks, la polola extrovertida e impulsiva. Ambas son a estas alturas tópicos repetidísimos pero que recociéndolos pueden dar incluso más pistas sobre la rara obsesión audiovisual por este lugar común. Pero mientras que en la calmadísima The Exploding Girl la complacencia de la protagonista hacia su objetivo amoroso tenía que ver más con una mirada inocentona, en la última película de Zoe Kazan la falta de voluntad y su rebelión consecuente son los pilares que hace posible el romance.
Ruby tiene el ropero y el peinado de Zooey Deschanel, le gustan las películas de zombies y cocina rico. Habla francés y es pintora. Todas ideas de Calvin. Al igual que la leyenda judía, Ruby es una golem sometida a la voluntad de su creador. Él redacta en su máquina de escribir todas las cualidades que él quiere que su replicante ejecute.
Una imagen azucarada y limpia es la que se ocupa para narrar la historia, que resulta bien engañosa: Calvin es un egocéntrico y dictatorial controlador de las personas, que disfrazado en su traje de escritor con penita esconde un monstruo. Ruby no es una mujer, ni un personaje: es su propia idea de lo que tiene que ser el referente femenino. Tal como le señala su hermano, su relación no es más que un “mindcest”, un enamoramiento de su propia vanidad.
Zoe Kazan entiende muy bien como manejar a su Ruby en este entuerto romántico. Es lo suficientemente adorable para que la idea de una polola ideal sea verosímil. Y Paul Dano se agarra de los fantasmas de un Woody Allen menos neurótico y más parco para pasar por escritor, que sutilmente esconde un lado siniestro.
Lo retorcido de la historia es contado como si fuera una fantasía romántica, lo que hace aún más pervertido su mensaje. ¿Ruby es una especie de prostituta a la medida? ¿Un Frankestein que cubre una necesidad amorosa, como en Rocky Horror Picture Show? ¿Sueñan las Rubys con vestidos eléctricos?
Más cercana en argumento a un relato gótico que a la comedia que pretende ser, quizás Ruby Sparks se queda corta en el desarrollo de la idea, dándole más espacio al sentimentalismo que a la turbiedad. O quizás ese es su principal punto: cómo ese sentimentalismo siempre está a un paso del horror.
Si Volver al Futuro fuese la filmografía de Wes Anderson, el condensador de flujos tendría que ser Moonrise Kingdom. Como lo saben los grandes directores, el guión es solo un pretexto para montar y desmontar decorados.
Por Jorge González San Martín
Después de ver Moonrise Kingdom (Wes Anderson, 2012) el escritor Bret Easton Ellis comentó que era una de las películas más blancas que había visto. No entendí si se refería a la inocencia de la historia o al factor caucásico imperante en el elenco y dirección de arte. Quizás tenga razón en ambas, pero a lo importante, Bret: esos factores enmarcan ideas más expansivas. Después de todo, es el proyecto mas arriesgado de Anderson hasta ahora.
En los créditos se nos hace una especie de avance explicativo de la película: en las primeras escenas vemos a unos hermanos chicos escuchando un tocadiscos portátil donde una voz infantil describe, parte por parte, las diferentes secciones musicales de una obra (Op. 34 temas A-F, Leonard Bernstein). Indicando cada instrumento se nota algo que se da por sentado siempre, por costumbre: las partes arman el todo. Una película no es una historia contada con imágenes, como debiera saber cualquier interesado en la materia de los últimos 106 años del cine: es la unión de diferentes departamentos creativos para producir una experiencia audiovisual, ojala potente y evocadora.
El campechano Hank Williams (quizás el primer rockstar blanco norteamericano) es el músico popular que tiene más presencia en la banda sonora, y que activa el punto esencial de la película, el decorado. En el gusto por una puesta en escena teatral, con muchas panorámicas y grandes planos generales fijos, Moonrise Kingdom sí luce como una película “caucásica”, aunque “country” sería más preciso. No únicamente por la presencia de las canciones de Williams —ni para nada en el sentido más obvio de vaqueros y pistolas — sino por tomar el espacio del campo, el bosque, el paisaje, moldeado y devuelto al público desde el manierismo tan singular del director. La película está ambientada en los 60, y por primera vez W. Anderson deja de lado sus singulares anacronismos para verter en una época específica todas sus manías escenográficas hasta las últimas consecuencias. El mundo de los boy scouts, con sus reglamentos al límite de la ridiculez, se va volviendo más y más delirante al contraponerse con el tono melancólico de Moonrise Kingdom, que va evolucionando hasta parecer más bien una cajita de artefactos, casi al punto de Fantastic Mr. Fox, probablemente el mejor trabajo del director, o por lo menos el más wesandersoniano. Como un libro ilustrado en movimiento.
El casting, en esta ocasión, resulta más importante incluso que los personajes. Bill Murray, el factor constante de Wes Anderson, le da tonalidades a su cansina caracterización con solo un par de gestos. La escena donde se levanta en plena noche a guata pelá para derribar un árbol a punta de hachazos y así calmar su insomnio explica todo lo que tiene que explicar con respecto a su abogado Walt Bishop. Frances McDormand, transplantada del cine de los hermanos Coen, también viene con una carga anterior importante que no tendría el mismo efecto si se tratara de otra actriz. Jason Schwartzman encarna una chistosa parodia del soldado incluido en la obra de Max Fischer, su personaje en Rushmore. Los secundarios de Tilda Swinton y Harvey Keitel, apenas dibujados, aportan esa gravedad entre humorística y solemne que aquí prevalece. Además, Moonrise Kingdom le da otra opción a la teoría Bruce Willis: se supone que las películas donde el actor se muestra calvo son mejores que en las que se pone un peluquín. Es discutible, pero aquí aparece en una dimensión capilar inédita, el emparronado, así que a actualizar la teoría, nerds. Incluso los actores no reconocibles encuentran la forma de rememorar otras ficciones: entre la fuga de Margot Tenembaum para conocer a sus padres biológicos y el escape de Suzy (Kara Hayward, el descubrimiento emmawatsoniano del film) del control familiar hay poco más que un dedo amputado de diferencia. Además, el parecido de su vestuario con el de la señora Zorro de Fantastic Mr. Fox es obvio. Incluso su maquillaje, en una recreación del Arca de Noé (aunque interpretara un ave), rememora al personaje de stop motion. Tampoco es azaroso que su disco favorito sea uno de Françoise Hardy, presente también en la banda sonora.
Lo que menos importa es la historia, dos niños enamorados que se escapan. Con su habitual amabilidad, Peter Greenaway —otro fan del estilo por sobre el argumento — señaló alguna vez que “a los guionistas hay que ahogarlos al nacer”. Quizás sea una medida que incomode al sindicato de escritores, pero la supervivencia de milagros audiovisuales como Moonrise Kingdom depende de ese tipo de eugenesias.
Es increíble pensar en como la adaptación de un cómic se ha convertido en unas de las películas mas esperadas de este ultimo tiempo y cómo Christopher Nolan se supera a sí mismo en cada cinta. Tras cimentar el piso con “Begins” en un momento de donde no había fe en las adaptaciones, a dar el salto con la excelente The Dark Knight, cinta que extendió y sometió toda la carga densa en el universo, además de marcar precedentes con la actuación de Heath Ledger o con situar a la cinta como la mejor adaptación realizada de las viñetas al cine. Con estos antecedentes, Rises tenía dos funciones difíciles: Dejar un nivel de calidad en la trilogía y cerrar de buena forma. ¿Lo lograron los hermanos Nolan o se quedaron atrapados en las grandes pretensiones? De esto se trata esta revisión, al puro estilo loud.
Sinopsis (SIN SPOILERS)
¿Ud sabe que Bruce Wayne se convirtió en Batman por la violación de murciélagos en un party hard en la mansión, con Alfred de Gigolo? ¿Cierto? ¿o que el Joker le dio el beso del payaso?
Tras la muerte de Harvey Dent, el caballero oscuro decidió atribuirse la culpa y con ello, esconderse en la oscuridad. El sacrificio valía la pena para establecer orden en Gotham y mantener dura la nueva Ley que mantenía limpia las calles. El peligro no se quedaría sin latir, por lo cual la escena se altera con la llegada de Catwoman y tornándose excesivamente caótica a manos de Bane, un terrorista con planes bastardos y que obliga a Bruce a regresar de su exilio voluntario.
La premisa esencial de este ultimo capitulo no va erigido solamente al plan de Bane, ni a su importancia sustancial; sino que da pie y emerge el camino para el fin de la travesía de Bruce Wayne iniciada en Batman Begins. Claro, la pelicula se baña en códigos de esparcimiento de donde la anarquía y la desesperación se apoderan, pero no hacen más que establecer una profundidad al destino. La real carga se contrapone en lo alma perdida del personaje, la vivencia de sus fantasmas del pasado y cómo su realidad no figura en otra que sea combatiendo el mal.
Para quienes sigan la novela grafica, no es sorpresa adivinar el hilo conductor (Sí, Knightfall cabros) y encontrarse con caminos listos. Pero para un imberbe en esto, el despliegue visual se confecciona efectivamente en dudas de esparcimiento, en donde Nolan tratar de meter su manìa por las posibilidades, armando actos con posibles desarrollos y engendrando las típicas preguntas: ¿Para què? ¿Ira a pasar esto u lo otro?, siempre en la garantía de un alargamiento inquietante que ataca con lo socio-político, llevando a Gotham al desastre. ¿No le dio la impresión de estar viviendo la revolución Francesa?.
Comparativas
Gente, no es mejor que The Dark Knight ni menos buena que Begins. Esta claro que dándole mayor importancia al villano de turno y con un personaje tan esquizofrenico y carismático como el Joker, las posibilidades de poder brillar y volcarse eran remotas; es como pedirle a The Return of Jedi disolver la majestuosidad de Empire Strikes Back. Además, siempre se sienten los centímetros de diferencia entre una y otra, midiendo en ritmo, intensidad, coherencia, complejidad y guión. TDK respira caos constante, mientras TDKR se rige solamente en momentos de mayor algidez, con la intención de preparar “Aquel momento de rebelión”, como sí se tratase del drop de una canción.
A favor de
¿A favor de la cinta? Cerrar de manera asertiva el universo construido en todos estos años, encapsular de manera tan natural a todos los personajes de la saga y reincidirlos en el miedo del posible fracaso de Batman y el dolor de Gótica. Nolan siempre en una sola línea, vistió nuevamente al murciélago a costa del heroísmo y el sacrificio tras su receso a favor de dejar a Harvey Dent como la esperanza de toda una nación y cerro cabos sueltos a su manera…pero lo hizo.
Da igual si jubilo a Batman a los 30 o si al personaje en vez de llamarlo Jason todd, Tim Drake o Damian Wayne, le puso como nombre Robin; o si se paso por el ojete el paso sicológico de Batman de ser un gueon realmente en enfermo, al socio mas fuerte del mundo; sí la relación de Seline la profundizo; y ya…si la bomba tenia tiempo para meter elemento hollywoodense y darle sentido a la participación de Talia.
Quiero hacer hincapié 2 cosas: Batman en esencia es un blockbuster que juega con códigos de complejidad, para dar la sensación de sentirnos inteligentes, sin tener que usar más de 3 neuronas. Y lo principal: Es la visión personal de un director. ¿Sabe? Si le frustra la no inclusión de 30 mil páginas de sus comics, mejor métase a su pieza y léase sus comics solito. Al menos acá, Batman rinde honor a ser la adaptación que les hará la vida difícil a todas las películas próximas de superhéroes y la que deja a Avengers como la pelicula más graciosa y rockanrollera cliché del mundo. Si, te hablo a ti Marvel.
Desde entrados los ochentas, la industria del cine ha querido meter a pulso el universo de los cómics en la pantalla grande. Diversos han sido los resultados y muchos han sido los bodrios, algunas franquicias simplemente no logran funcionar de ninguna manera en el celuloide – como el caso de los 4 fantásticos – y otras han alcanzado un éxito sin precedentes. Dentro de todo este marco, una franquicia marcó la diferencia y obligó a la industria del cine a replantearse la manera de enfrentar la adaptación fílmica del cómic. De la mano del genial Christopher Nolan, el caballero de la noche pegó un salto a la pantalla grande que pocos han logrado igualar y que incluso, ejercicios tan megalómanos como Avengers, no pueden superar más haya de la taquilla.
Las claves del éxito y los aciertos de la saga del caballero oscuro – dejando de lado los fagots argumentos de “está muy basado en el cómic” – en las palabras vertidas a continuación.
- Realismo de la fantasía
Desde los días del Ulysses de Joyce el ejercicio de transformar el relato fantástico en una narración “realista” basada en metáforas alegóricas se ha vuelto algo muy común entre los autores. La deconstrucción de la epopeya y la extrapolación naturalista son ejercicios narrativos que los norteamericanos conocen bastante bien – Si no recuerde la cinta ¿Dónde estás, hermano? De los Cohen y dígame en qué novela clásica está basada – y que les han funcionado de manera perfecta – ¿otro ejemplo más extremo? Mortal Kombat Rebirth – es bajo esta estructura deconstructiva que llega a nuestras pantallas el año 2005 Batman Begins, una película que nos planteaba un Batman más real, más “humano” y alejado totalmente de la fantasía que rodea a la franquicia de DC – bueh, Ra’s al ghul no sé si será un villano muy “real”, incluso en la película - pero no será hasta el 2008 en que, con el estreno de Dark Knight y la deconstrucción del Joker, que Batman golpearía el cielo de la perfección narrativa.
Teniendo claro el paradigma en el que se mueve la película, con enemigos justificados de manera real y un héroe tridimensionalmente obtuso, es que podemos entender que el porqué del nuevo boom de la adaptación del cómic – ¿El reboot de Spider-man? – el cual fue respondido por Marvel, ante la imposibilidad de contar su universo de manera “real”, con toda la planificación Avengers. La deconstrucción realista del mundo del caballero de la noche fue la clave del éxito para DC, la cual estaba bastante perdida en el cine realmente.
- ¿Héroe? Héroe mis polainas
Batman siempre ha sido un personaje medio al margen de la ley – medio no más, si igual Gordon le da un hijo – pero en las antiguas películas no se dio mucha importancia a esto, de hecho, no se le dio importancia a nada. Las Batman de Nolan destruyen el paradigma del héroe moralista y virtuoso, el Batman de Nolan funciona más allá de la ley, con métodos de dudosa bondad – algo que desencadena la “renuncia” de Fox en Dark Knight – y que incluso lo llevan a ponerse la soga al cuello – si no acuérdese del final de The Dark Knight – Batman no es un héroe ni un anti-héroe, es un justiciero, un ente con moral propia que no escatima en gastos de ningún tipo a la hora de hacer que la justicia se cumpla. Batman se aleja del arquetipo heroico – desde el cual se origina, si no remóntese a leer las historias de Bob Kane – y de las virtudes fresa – en la que pecan desde Superman hasta Avengers. No se haga el rudo y reconozca que todos los personajes de Avengers son estereotipos clásicos de “héroes” – lo que convierte al Batman de Nolan, o de Bale según le quiera decir usted, en el Batman menos Batman de todos pero, al mismo tiempo, profundamente coherente con la naturaleza real del personaje.
Un ejercicio narrativo tremendo lo que hacen los Nolan en el guión de las Batman y la destrucción de la imagen del “héroe oscuro” cuyo resultado, sin ser ajeno a ningún espectador, es supremo y avasallador.
- mano y ojo
Dejando de lado el tremendo guión y el pedazo de personaje que es el Batman de Nolan, no podemos pasar por encima la delicada manufactura del film, zurcida con precisión y perfección por el maestro Christopher Nolan. El director no solo vuelve a Batman algo “real” y “cercano”, si no que lo vuelve épico, lo vuelve un blockbuster inteligente. La profundidad de los temas que trata Dark Knight, sus reflexiones de la moral, del crimen, de la sociedad y la psicología humana son una perfecta combinación de forma y fondo; entregar reflexiones epifánicas respecto a nuestra sociedad en un formato que hasta una abuela pueda entender. Perfecta, épica, altamente comercial y totalmente de culto.
En fin, estamos a la vuelta de la esquina de que concluya la tremenda trilogía que empezara hace ya siete años. Bane como villano principal, Catwoman como “side-kick” y un Batman cansado y destruido. Las cartas están tiradas, esperemos que Nolan no caiga en la obviedad pero, conociendo al creador de obras maestras como The Following, estoy seguro de que no nos llevaremos una decepción ¿Lo bueno del arriesgado ejercicio de Nolan con el caballero nocturno? Obligó a TODA la industria cinematográfica a reformularse la manera de enfrentar los cómics – Grande Watchmen, por pudiste ver la luz – ¿Lo más mejor? Que con este Batman es imposible hacer una película de la Liga de la Justicia. Grande Nolan, nos salvaste a todos de ver más mariconerías en pantalla.-
Olvidemonos de Tobey Maguire, olvidemos Mary Jane, de Harry, del duende, del dr octopus, de venom, olvidemos todas las películas del hombre araña que hay hasta el día de hoy. Piensen en Batman o Batman return y compárenla con Batman Begins (no voy a decir con The dark knight porque no creo que esta sea tan maestra como esa).
Me refiero a la forma de sacar al personaje de cómic y hacerlo más cinematográfico, alejarlo del humor de viñeta para transformarlo en una película de acción, drama o comedia, que además sea del gusto de un grupo amplio de espectadores, que van desde los amantes de las explosiones hasta los de ojo técnico, garantizando un ticket bien gastado, una hora bien pasada, en otras palabras entretención asegurada.
Las mentes maestras de Marvel se han topado con la gallina de los huevos de oro que es el cine de superheroes, a tal extremo que sin mayor problemas, cancelaron una saga importante de películas, para hacerla básicamente de nuevo.
En esta entrega se le da énfasis a la búsqueda del pasado de los padres de Peter Parker , además de su identidad como superheroe , y no a los problemas relativamente torpes de adolescentete enamorado que salen en la primera saga. Se le llama la historia no contada o “untold story”, la cual comparte grandes diferencias tanto narrativas como técnicas a la hora de representar el iconico cómic.
Narrativamente hablando en esta película se descubre el secreto de porque Peter vive con sus tíos. También se muestra como diseña los disparadores de telaraña que le permiten colgarse de todas partes o usarla de arma (lo cual en la primera estasoberanamente obviado). El rol que cumplen los policías que persiguen a Spiderman se torna protagonico, junto con el sentido del humor que tiene nuestro súper héroe a la hora de combatir el crimen.
Casi todos los personajes cambiaron, excepto Peter y su nucleo familiar ( Tío Ben y Tia May). El interes amoroso de Parker no es más la clásica colorina de Marvel Mary Jane Watson, si no que su amor de preparatoria Gwen Stacy. Y su enemigo no es el duende verde, si no el lagarto, un científico que se inyecta algo y se transforma en un lagarto mutante (si es verdad, los villanos de spiderman tienden a inyectarse cosas). Tampoco tiene a su amigui millonario Harry Osborn.
Pensando mas en lo técnico, hay que tomar en cuenta las siguientes diferencias; esta pelicula tiene un casting totalmente nuevo, cargado de rostros frescos y talentosos, como Andrew Garfield (never let me go y The social Network), Emma Stone (Zombieland y Easy A), el sumamente subvalorado Rhys Ifans (Anonymous) y dos estrellas del hollywood clásico-moderno Martin Sheen (Apocalyps now) y Sally Field (Forrest Gump).
En lo visual tenemos dos tipos de gráficas totalmente diferentes. En la primera entrega muchas de las escenas eran en el día, con mucha luz, tirada quizas para los tonos amarillos y el traje de Spidey era en base al clásico traje 60tero de los comics, de colores claros y brillantes. En El fantastico spiderman la estética es más bien como una película de Cristopher Nolan (Inception, The dark knight), con altos contrastes, mucha oscuridad y un traje bastante distinto al anterior, con una araña más grande en el pecho y en la espalda.
Parece una orejita el Tobey Maguire al lado del Andrew Garfield todo malón.
Los Gráficos durante los importantes planos de balanceos y vuelos están muy bien hechos, al extremo de dar un poco vértigo, lo que no ocurre realmente en las primeras películas, que si bien son interesantes también, no te sumergían lo suficiente en el movimiento real de spiderman cruzando la ciudad de Nueva York.
Con estas pocas razones ya tenemos razón más que suficiente para ir a ver lo nuevo de nuestro querido amigo El hombre araña, les recomiendo que le den la oportunidad a esta película, les aseguro, como en casi todas las películas de Marvel, que se entretendran mucho.
…With great power, comes great responsibility…
Amazing Spiderman se entrena este 5 de Julio en todos los cines del país. Quienes queiren mayor información, la distribuye Andes Films.
El Año del tigre fue finalmente estrenada el pasado Jueves 31 de Mayo. El último film de Sebastián Lelio (autor de “La Sagrada Familia” y “Navidad”) nos trae una revisión al terremoto del 27-F de 2010, esta vez atravesada por la particular mirada de Lelio que, en esta cinta como en ninguna de las anteriores, se vuelve de una desolación sobrecogedora.
La historia trata sobre Manuel (Luis Dubó), un interno de una cárcel en el sur del país –todo parece indicar que se trata de Concepción y sus alrededores- quién escapa durante la catástrofe. Manuel intenta reincorporarse a la vida en la ciudad, sin embargo el panorama con el que se encuentra es desolador: la fuerza de la naturaleza ha derribado gran parte de la ciudad, los hombres y mujeres deambulan erráticos por las calles de un desierto de escombros, los niños lloran, ya nada es lo que recordaba. Sin casa, sin rumbo, sin familia y sin nombre, Manuel entierra su pasado y emprende el camino hacia una paradójica libertad por el infierno que le aguarda en el lugar donde alguna vez vertió sus esperanzas. Durante éste camino el prófugo se encontrará con la contradictoria naturaleza del hombre al que se le ha arrebatado de un zarpazo la civilización.
No hablamos de una historia sobre el fin del mundo o de catástrofe, sino que es un film íntimo, de personaje, exploratorio, contemplativo y reflexivo. El Año del Tigre es el fruto de un director que alcanza la madurez, reflexionando sobre las implicancias de hacer cine, de la forma y el fondo, del significado de la catástrofe y cómo ésta es capaz de transformar al hombre. En mi opinión se trata de una de las grandes películas –y directores- de Chile de los últimos años, cruda a ratos, pero tratada con tal sutileza que hace que no sea la poca sangre de la pantalla las que nos estremezca, sino la profundidad del drama de un hombre que se encuentra con la cara más salvaje de la humanidad.
Existen algunos elementos que se transforman en el origen de la potencia visual que posee El Año del tigre, por ejemplo la impecable actuación de Luis Dubó – secundado por un tremendo Sergio Hernández-, que nunca decepciona en el rol que se le asigna, un tremendo artista que sabe hacer lo que todo buen actor debe saber hacer: desnudar al personaje que necesita retratar en todo su espectro, sin idealizaciones, ni prejuicios a los que, malamente, nos acostumbran algunas piezas chilenas.
Por su parte el guión es de una limpieza inexpresable, escrito en notables imágenes más que en palabras, de una pureza que sólo logra alguien que no busca resaltar, sino contar una historia sólida de principio a fin, donde jamás notamos que existe un guión, se produce esa magia que solo tiene el cine al hacernos pensar que lo que estamos viendo sucede aquí y ahora y jamás se pensó antes siquiera; nada es forzado y todo es orgánico. Tal vez el elemento más notable sea la mano del director, que sabe narrar sin prisas ni dilataciones, dejar a sus personajes respirar, vivir las emociones, masticarlas y entregarlas; en el caso de Lelio, sus personajes siempre se guardan más de lo que dicen, y está en la mano del director lograr esas expresivas imágenes que nos exteriorizan la desolación interna de los que pueblan sus cintas. Tal y como lo dijo el cineasta nacional Miguel Littín: (sobre El Año del Tigre) “Tiene imágenes de una fuerza formidable, Lelio es un gran talento del cine chileno contemporáneo”. El Año del Tigre logra incorporar imágenes que, aisladas, parecerían de un surrealismo exuberante, a una trama perfectamente lógica, lo que hizo que me llevara esa impresión de un sueño medio vivido o de una vida medio soñada, y eso es para mí lo que se logra a raíz de una concienzuda reflexión sobre el cine mismo.
Presentada en Chile durante 2011 en el Festival de Cine B, premiada en diferentes festivales internacionales de renombre como el Festival de Toronto, El Año del Tigre se mantiene en las salas comerciales nacionales, como prueba de que se hace cine de calidad en el suelo nacional. Imperdible.
Shame (2011), es la polémica película del director británico Steve McQueen (responsable también de Hunger), que ha causado gran revuelo porque, a pesar de la recepción favorable de los críticos y medios especializados más reconocidos de cine a nivel mundial, y de haber estado nominada a los Globos de Oro, al BAFTA, al Independent Spirit Awards y ganar varias categorías en el Festival de Cine de Venecia, la cadena Cinemark se ha negado a incluirla en su cartelera debido a “su alto contenido erótico”. Aún así la película se encuentra desde el pasado Jueves 3 de Mayo en varias otras salas nacionales, como Hoyts, por ejemplo.
Cabe preguntarse entonces ¿quién supervisa tales cuestiones acerca del contenido sexual de estas cintas? ¿un eunuco? Porque Shame es precisamente lo contrario a una película erótica; lejos de magnificar el sexo, McQueen juega con su lado más oscuro, el que lo une con la pulsión mortuoria, habitada por personajes que toman despojos de cuerpos para saciar un hambre animal, y bajo esta mirada transforma al sexo en un objeto de consumo, en un mundo donde el porno, las relaciones desechables y el “sexo para llevar” son la tónica y problemática.
La trama nos cuenta la historia de Brandon (Michael Fassbender), un neoyorquino atractivo y exitoso, pero con serios problemas para relacionarse. A pesar de tener bastante éxito con las mujeres, no logra conectarse emocionalmente con nadie. Así entonces el sexo ocasional, las revistas porno o las webcam sexuales, son parte del festín que no logra satisfacerlo. Un día debe recibir en su casa, contra su voluntad, a su hermana, una cantante semi-fracasada y emocionalmente dependiente, la que, lejos de ser un salvavidas, viene a compartir la misma miseria. En éste escenario Brandon seguirá la curva descendiente guiado por su pulsión, como una polilla que busca la luz, buscando conexión en un mundo superconectado para poder capear su soledad, sin embargo el sexo se volverá una experiencia de dolor, que vacía las almas de la ciudad que nunca duerme.
Característica de McQueen es que no se va por la tangente, de una u otra forma, más o menos solapado, siempre encara los temas desde su perspectiva más dolorosa. Encarnado por un impecable Fassbender, Brandon será arquetipo del hombre moderno que habita las metrópolis más luminosas, contraste de la oscura e insignificante situación que ocupa en el mundo que se creó, en donde lo propiamente humano es menos importante.
Shame está lleno de aspectos interesantes, desde una factura técnica impecable (que francamente es lo de menos), pasando por una musicalización tremenda y que trabaja siempre desde el cotrapunto para realzar; una dirección de fotografía muy acorde, que alcanza su punto más álgido en la secuencia de sexo, donde el rostro de Fassbender se tiñe de dolor y deforma en un grito enmudecido, filmada con particular maestría, tomando retazos de cuerpos, arrancados por la animales hambrientos que no se contentan ya con carne alguna; Las actuaciones son que solo los ingleses y gringos logran, pues si bien no soy muy partidario del cine anglo, hay que reconocerles que desde hace décadas que se traen la mayoría de los grandes actores. Sumado a todo ello, una dirección que potencia todo el tiempo la lograda sensación que se pretende.
Del particular matrimonio que se conjuga para dar a luz una película, nace un elemento que tal vez se vuelve el más valioso del film y a la vez, la crítica más descarnada a la sociedad en que vivimos; sin lograr atribuir a una sola mano el efecto, la película logra un extrañamiento/distanciamiento (tipo Brecht) del ojo del espectador, que hace que veamos un mundo que es total y completamente real, verosímil y, por lo demás, cotidiano, y se transforme en una especie de increíble ciencia ficción en donde los humanos ya no se comunican y viven aislados en circuitos que ellos mismos han diseñado para que todo se mantenga en un estricto orden: la metrópolis contemporánea. Desde ahí nace sin duda el aspecto más controversial, alejado el sexo por el sexo, el film nos enrostra una verdad que duele profundamente: estamos solos.
Shame es la película del momento, la que no se puede perder por ningún motivo. Revolucionaria, cruda, visceral. Dudo que del país del norte nos manden una cinta a este nivel durante lo que queda de 2012. No se la pierda.
Desde la pintura, el cine, la televisión hasta la música, David Lynch es uno de los artistas más prolijos y versátiles de la Norteamérica de finales del siglo XX. Odiado y amado por partes iguales, Lynch se ha caracterizado por impregnar de un espíritu bizarro y surrealista cada una de las obras que ha generado, creando un estilo fácil de reconocer y diferenciar. Nos guste o no, Lynch es un referente en muchos sentidos, sobretodo a la hora de llevar obras a la pantalla grande que traten del suspenso, del barroco bizarro y de la irrealidad. Si bien el éxito de su carrera es innegable, no estamos aquí hoy para tirarle flores si no para desmembrar su carrera y resolver la obvia interrogante ¿Está sobrevalorado Lynch? Un desglose de los motivos para amarlo y odiarlo en las palabras a continuación.
Porqué admirar a Lynch
La carrera cinematográfica de Lynch es el máximo referente que tenemos a la hora de hablar de su obra. Tiene películas excelentes como El Hombre Elefante y, mi favorita, Terciopelo Azul. Particularmente esta última es una demostración de que Lynch, si quiere, puede hacer una película totalmente “normal” que se encasille perfectamente en un género macro, como lo es el Thriller. Si ser ajeno a su estilo, Lynch logra plasmar interrogantes, generar escenas memorables – cualquier escena del gran finado Hopper, en particular la escena donde sale la canción de Roy Orbison “in Dreams” – y cerrar historias con giros coherentes y redondos. Si Lynch quiere, puede hacer una película “como la gente” y que la entienda cualquier abuela del mundo siendo, siempre, fiel a su estilo sombrío y barroco de hacer cine. El mejor ejemplo de esto es Una historia sencilla, la película “menos Lynch” de Lynch. Cómo no va a serlo si la distribuyó Disney y tiene la clasificación menos Mature de la MPAA ¿Es buena? es excelente. Directa, simple y cargada de emoción, Una historia sencilla completa junto con El hombre elefante y Terciopelo Azul la trilogía de películas “normales” que el director americano a lanzado al mundo y que, todos aquellos que critiquen a Lynch por raro, deberían ver. Con los años el caballero perdió esta costumbre y se volvió brutalmente autoral, pero de las cosas malas hablaremos después.
Así como tiene éxitos fílmicos, una de las razones más poderosas para amar a Lynch – Lynchaco, para los amigos – es su tremenda serie de televisión Twin Peaks. Ya hablamos hace mucho tiempo de ella, pero si le da paja leer el artículo anterior le cuento que Twin Peaks es la primera incursión de Lynch en la televisión y que su éxito fue demoledor. La primera temporada de Twin Peaks está considerada como una de las mejores temporadas de la historia de las series. Es, una clase sobre Thriller, novela policiaca y, porqué no, sobre guión. Brutal y avasalladora, Twin Peaks es un referente directo actual de muchas series policiacas/paranormales ya que dictó, en tiempos donde el drama familiar era la moda, los postulados que series como la extrañamente exitosa Lost, The Killing, Fringe y hasta la franquicia de videojuegos Silent Hill seguirían en la actualidad. Twin Peaks debe ser lejos uno de los mejores trabajos de Lynch y quizás uno de sus últimos arranques de genialidad antes de volverse loco.
En fin, si esas tres películas que mencioné antes no le bastan como argumento para admirar a Lynch, Twin Peaks da el peso suficiente. Si no la vio hágalo, si lo hace después de diga que no le avisamos.
Porqué odiar a Lynch
Terciopelo Azul y Una historia sencilla son peliculazas, pero el caballero también tiene sus puntos bajos. Uno de los principales motivos para detestar a Lynch es esa puta manía que tiene de hacer películas que no se entienden, o que hay que verlas ocho veces para, por revelación divina o fatiga intelectual, poder entender ALGO de ellas. Esta costumbre viene de fábrica, ya estaba presente en sus cortometrajes – debidamente bien compilados en una colección que le recomiendo mucho – la tendencia surrealista y onírica de sus relatos y sería en su primer largometraje, cabeza borradora, donde el estilo Lynch saltara en su máxima expresión. Justamente anoche una atractiva chica le pedía al intelectual de turno que le explicara la película que, por lo demás, le había encantado. Yo me pregunto ¿Cómo carajo te puede gustar una película que no entiendes? Digo, puedes no entenderla al 100% y te puede gustar ¿Pero si no entendiste nada de nada – cómo esa mierda de Begotten – cómo cresta puede gustarte? Es que para mi no tiene sentido. La verborrea de “la película entrega emociones y por eso me gusta” o “me perturbó, me puso en un sitio incómodo” no me la compro mucho y precisamente eso es lo que pasa con varias películas de Lynch, te dejan “en un sitio incómodo” aunque la historia no la logres pillar por ningún lado.
En Cabeza borradora te puedes perder un poco a pesar de que los códigos que entrega Lynch son bien claros – La fábrica, el hábitat nefasto, el hijo no deseado, el mejor peinado de la historia del cine – la película puede gustarte o no, pero teniendo como referente el hecho de que después de esa rara película Lynch lanzó El hombre elefante, podemos decir que en esos años su cerebro no andaba tan perdido. Con el tiempo el caballero cambiaría la mano y llevaría su surrealismo categórico al exceso. Me pego un salto de décadas, paso por encima de la gran Mulholland Drive – Una buenísima mezcla de un Thriller en justa regla y un final onírico a-la-lynch – y caigo en Inland Empire. Si usted que lee esto vio esa película por favor postee debajo una explicación a la historia del filme, porque por lo menos yo – habiendo visto Rabbits – no entendí ni mierda. Inland Empire debe ser el mejor argumento para detestar a Lynch y la hilarante recepción que tuvo en el público debe ser el mejor motivo para decir que está sobrevalorado. Es que Lynch, con el nombre que tiene y acarreando éxitos bizarros como la gran Carretera perdida, llevó al extremo lo bizarro y puso en pantalla una historia que no se entiende para nada, con giros invisibles y un arco argumental que no va para ningún lado ¿Por qué? Porque es Lynch y puede hacerlo. Que molesto, que despilfarro de creatividad, Inland Empire es alimento de fanboys, es masturbación intelectual a mano cambiada.
Como si fuera poco, Lynch tiene obras bien malitas. Sin ir más lejos digo Dumbland, el experimento de animación de don Lynchaco que, como experimento, pueeeeeede que funcione pero que tras verlo deja con la sensación de haber perdido preciosos minutos de vida. On Air es otro aborto televisivo de Lynch que prometía mucho y no llegó a nada. Y si estamos hablando de cosas malas, no podemos hacernos los lesos y hablar de los pésimos últimos capítulos de la segunda temporada de Twin Peaks, los cuales sacaron a la serie del Thriller y lo llevaron incluso a la comedia infantil ridícula. Aunque esto último es más culpa de la casa productora y su insistencia en terminar la serie pronto, es un talón de Aquiles que no podemos pasar por alto.
Y bueno, ahí están los motivos para amar/odiar a David Lynch, un artista versátil como pocos y dueño tanto de obras magnánimas como mediocres. Si me lo preguntan a mi, yo no diría que Lynch está sobrevalorado si no que su nombre pesa mucho más que sus trabajos – Porque si su disco solista lo hubiera lanzado Pepe Tapia en vez de David Lynch nadie le hubiera dado bola – viendo el lado lleno del vaso, de repente es mejor que se esté alejando de las pantallas porque prefiero quedarme con el buen recuerdo que sus grandes películas me han entregado que seguir viendo trabajos como Inland Empire. Si a usted le gustó esa no se preocupe, no es su culpa, es culpa de Lynch quien ya violó suficientes neuronas de vuestro cerebro
Érase una vez un director de MarvelStudios que se liberó de un contrato para hacer películas sobre superhéroes con Paramount. Este director estaba harto de las malas versiones cinematográficas de sus amados personajes, así que decidió tomar el asunto en sus propias manos y lanzarse de lleno en un proyecto llamado “The Avengers” (o los vengadores). Este director ejecutivo es Avi Arad, el genio detrás de este multimillonario proyecto, todavía en marcha.
Este es un nuevo capítulo dentro del mundo cinematográfico de los comics, ya que no hablamos solo de una película de comics, si no, una multisaga con universos propios derivados de cada superhéroe, todos con su mundo, problemas, dramas, poderes y enemigos propios. Ahora, el gancho máximo de la ecuación es que eventualmente todos ellos se deben encontrar en batallas multitudinarias que prometían ser increíbles y lo fueron. Pero no nos adelantemos.
No fue muy difícil comenzar a reclutar un equipo de primera línea para un proyecto tan atractivo como este, y menos con la aprobación de Stan Lee (uno de los creadores de Marvel/ dios nerd: With great power there must also come … great responsibility! ). Analicemos por un momento los grandes personajes que forman parte de este inmenso fenómeno y que lo hicieron posible.
Iron Man I:
Dirigida por el gran Jon Favreau (por si no les suena, estoy segura que van a decir: aaaaaah si lo conozco! , y si, salía en friends). Protagonizada por nada menos que Robert Downey Jr, la ganadora del oscar Gwyneth Paltrow y The dude (Gran Lebowski) Jeff Bridges. Para que hablar de la música de la película, compuesta por temas tan connotados como “Back in Black” de AC/DC y “Iron man” de Black Sabath.
(ok, ese no es Edward Norton, pero sigan leyendo)
El increíble Hulk:
Dirigida por Louise Leterrier , director de las películas del transportador. Protagonizada por el talentoso Edward Norton, Liv Tyler, el mismísimo William Hurt (un actor demasiado bueno y que por lo general hace papeles muy, pero muy serios) y el malo que a todos nos cae bien Tim Roth (lie to me, reservoir dogs, Pulp fiction, entre otras). La gracia de esta versión de Hulk, es que ignoró por completo la primera de Ang Lee (que no fue producida por Marvel) y tomo en cuenta todos los detalles de la tira cómica original.
Iron Man II:
Nuevamente John Favreau dirige la saga de Iron man, pero además sumamos los encantos femeninos de Scarlett Johansson, el divertido y maniaco Sam Rockwell y uno de los actores más subvalorados de los últimos tiempos Mickey Rourke. Quizás no fue tan buena como la primera, pero definitivamente entretuvo mucho, además la banda sonora no podía ser mejor : AC/DC, Balck Sabath, Michael Jackson, Queen, Daft Punk , The clash y 2Pac.
Thor:
¿A alguien le suena Kenneth Branagh?. Bueno este actor/director irlandés es una leyenda dentro del mundo del espectáculo (y si, salió en Harry Potter y la cámara secreta, era el profesor cobarde). Entre el reparto de esta cinta tenemos a grandes actores: Natalie Portman, Anthony Hopkins y Renne Russo .
Capitán América: El primer vengador
En esta película, los vengadores se podían oler. Las intenciones de Marvel eran tan claras y la gran revelación estaba tan cerca que ni siquiera se molestaron en hacer una buena película. Contrataron al director de Jumanji, Joe Johnston y a un par de actores destacados: Hugo Weaving (agente Smith), Stanley Tucci, Tommy Lee Jones y a Chris Evans para encarnar al musculoso personaje. A pesar de contar bien la historia, la química entre los actores no cuajó del todo y eventualmente la cinta se sentía como de 5 horas que de 2.
CHAN CHAN CHAN!
Las claves de los vengadores:
No sé si todos ustedes son de los que se quedan hasta el final de los créditos, particularmente no suelo realizar esta práctica, pero por un rumor que corría entre el mundo Marvel, el día que fui a ver Iron Man I, decidí quedarme hasta el final de todo. Y ahí ocurrió algo increíble: Aparece Nick Fury (Samuel L. Jackson) y le dice a Tony Stark que forme parte de un proyecto llamado “the avenger iniciative”. Los que lo vimos quedamos boquiabiertos ansiosos por la siguiente pieza del rompecabezas. Esto mismo paso con Hulk, tenemos al General Ross (el papa del la Liv Tyler en la película) sentado en un bar, ahogando las penas de que su hija este enamorada de…Hulk, cuando aparece Tony Stark el cual le cuenta que se está formando un equipo, ¿de que? Pregunta Ross y ahí termina la escena. Pasemos a Iron man II, El simpatico agente de S.H.I.E.L.D. Phil Coulson atraviesa el desierto hasta llegar a un inhóspito lugar donde hay un gran cráter y un martillo, ¿qué martillo?, el mismísimo Mjolnir o miumiu (para los que vieron la película) de Thor. Y hablando del rey de roma, tenemos a Thor. Al final de esta película tenemos a Nick Fury hablando con el científico que le ayudo a Thor durante la película, Erik Selvig, al cual llaman para revisar un cubo celeste que aparentemente puede ser la fuente de poder ilitimado, el problema es que Erik no está solo, si no que es controlado por Loki, el hermano malvado de Thor que quiere dominar la tierra. Por primera vez nos presentan algo de la trama sobre los vengadores, lo cual se había mantenido bajo 7 llaves hasta este momento. Finalmente tenemos al capitán América, que para compensar lo poco consistente de su película se mando no solo una buenísima escena entre Nick Fury y el capitán América (donde le dice que le tiene una misión para salvar el mundo), sino que además presento el primer tráiler oficial de los vengadores, lo cual no tuvo precio.
Primero, mantuvieron el casting original de cada una de las películas, excepto Hulk, al cual remplazaron por un actor subvalorado que realmente elevó al monstruo verde a otro nivel, de comedia, de drama y de interpretación, que hasta el momento ni el mismísimo Edward Norton lo logró. Esto fue clave para que la gente pudiera empatizar con cada uno de ellos, ya que los conocían a fondo y no como unos aparecidos.
Segundo, los recursos de efectos especiales fueron los indicados para esta película. Supieron esperar la tecnología necesaria para que la armadura de Iron Man se viera totalmente real, o que la transformación automática de Hulk no pareciera un manchón verde.
Tercero, narrativamente hablando, estos tipos tienen una gallina de los huevos de oro, ya que como dije en un principio, esto no es una saga de películas, es una multisaga, donde tenemos: Iron man I, II y III, Thor I y II, Capitán América I y II, y los vengadores I y II, ósea más no podemos pedir, a menos de que eventualmente empiecen a meter a Spider Man o Wolverine, pero mejor dejo de especular y les digo lo siguiente: Si no la han visto, vayan a ver “the Avengers” (los vengadores), no se va arrepentir, y si lo hace, mejor deje de ver películas del todo, porque hasta mi abuelita se entretuvo viéndola. Vale la pena verla en 3D, pero ciertamente es un poco caro, así que si tiene la oportunidad, la invitación o el dinero para ir al cine una tarde de ocio, vayan, les prometo que se van a entretener como cuando eran niños
Pd: Despúes de los creditos quedense sentados no más, puede que no entiendan al principio, pero como todos las claves presentadas acá, cuando salga la siguiente película de la saga todo tendra sentido.