
Hacer punk en Chile tiene opciones. Entre ellas, hacer un producto de punk no-tan-políticamente-punk y hacerlo más un grupo de hueveo o de variante emo-punk (como Los Mox!, Tronic, Gufi, Glup! en cierto momento, entre otros) y tener la oportunidad de poder expandirse comercialmente, vender discos y toda esa capitalización de la música que debemos tener más que clara. La otra opción, mucho menos viable económicamente para el grupo es hacer un punk hecho y derecho, con letras que problematicen y politicen en la complejidad y contingencia nacional, nuestra idiosincrasia y la vasta extensión de temas que el punk explícitamente comunicaba. Sin embargo, esto en Chile te cierra muchas puertas y es probable que el éxito no sea parte de tus ganancias, a pesar de que ciertas bandas han logrado cierto reconocimiento (sin contar a Los Prisioneros, que son caso aparte dentro de esta lógica), como lo son los Fiskales Ad-Hok, Los Miserables, los olvidados Peores de Chile, etc. Otra variante no contada es mezclar el punk con la cumbia (alternativa viable y muy atractiva estos días), pero eso es harina de otro costal.
Desde el underground vienen pegando fuerte Tonto Pero Feo (conocidos también por el apelativo TPF), autodenominándose la “banda de rock más hueona de todo Chile” y la “banda que hace todo mal”, conformados por Ácido en la guitarra y voces, Milo en la batería y Crepa en el bajo y segundas voces. Con dos discos a su haber, este 2012 lanzan su tercera placa, titulada “Nada Bueno Viene De España”, a modo de respuesta a las críticas de sus detractores que decían que su sonido era eminentemente una copia a las bandas de punk y ska español de los ’80 y ’90 como Kortatu, Eskorbuto, La Polla Records, etc. Con letras insertas en el contexto nacional, su principal blanco de ataque son las multinacionales, los políticos, los estereotipos y, cómo no, la televisión, estos sureños proponen un disco con multitud de guitarras distorsionadas y escuetos solos de guitarra, así como citas habladas humorísticas entre canción y canción.

El disco parte con “Hola, Soy Dios!”, una introducción con una parte hablada de Dios hablando con acento español que da paso a una guitarra eléctrica con influencias flamencas que varía a un riff muy punk y una voz femenina vociferando “mi abuelo me decía que nada bueno viene de España!”, ligado al segundo y agresivo tema titulado “El Mundo Se Va A Acabar”, con una letra que apunta hacia la gente que cree que el mundo se va a acabar este año, creyéndole ciegamente a cualquier tipejo que lo diga en TV pública a modo de sensacionalismo para ocultar noticias de verdad importantes, palabras tiradas a punta de baterías rápidas, guitarras agresivas y pasadas por flanger de vez en cuando, y notables voces armonizadas en el coro. El single que ya está sonando en las radios es la canción n°3, “Pato Yáñez”, una oda al otrora delantero chileno que hubiese empezado su carrera en el Club Deportivo San Luis de Quillota. Un pegajoso coro que al final de la canción muta en un cántico de barra brava es uno de los puntos emocionantes y altos del disco, además de la letra que detalla su historia futbolística. La siguiente pieza, “Er Pichichi” es un extracto de una memorable entrevista a Iván Zamorano donde, meses después de haberse ido a jugar a España por el Sevilla FC, vuelve a Chile hablando con un forzado acento español. “Jipicuica” es lo que sigue, una canción que habla acerca de un hombre normal que se enamora de una mujer encasillada como “hippie-lais” o “hippie-cuica”, gente de alta alcurnia interesada en la moda de corte hippy, y de cómo ella nunca se interesará en él. Musicalmente destaca un bajo de textura saltarina y juguetona y voces dobletrackeadas. “Nos Retan Por Hueones OTRA VEZ!” es otra cita hablada, que se conecta con otra cita contenida en la segunda placa de TPF, El Arte De Estafarte. Lo que sigue se titula “The Ramones Do Pichilemu (Pichilemu Surfin’)”, que cuenta las desventuras de un vagabundo residente de la Meca del surf chileno, Pichilemu, que intenta encontrar un lugar donde vivir y algo para comer. Al oído saltan las influencias vocales de The Ramones y de The Beach Boys, así como un exquisito tono de guitarra y una oportuna acción de hi-hat abierto en el coro y el riff de entrada que se repite a lo largo de la canción.

“Piscola (Parte II de “Ella Está Loca”)” es una canción que, con un poderoso y distorsionado bajo de entrada junto a acoples de guitarra, cuenta la historia de un hombre que, feliz de haber terminado una tortuosa relación amorosa, hace lo que todo mortal hace para celebrar: beber alcohol en cantidades salomónicas. Esta canción se encuentra conectada a la canción presente en su disco debut, No Sabes Nada De Ignorancia, que describía a la relación desde adentro. Luego de la cuña de “Era Tan Grande Mi Doló”, viene la canción llamada “Piratas”, dedicada al noble oficio de los piratas digitales, el compartir información (sobre todo música, películas y juegos) por internet y su criminalización, sobre todo por el caso MegaUpload de este último verano. Un ambiente musical ad-hoc conduce a la canción de muy fluida y peculiar manera hacia su fin. “A La Larga, Igual Excita” es la voz femenina del antivirus Avast! diciendo su conocida frase “la base de datos de virus ha sido actualizada”. Continuamos con “Red Antisocial”, una pieza acerca de cómo las redes sociales, en vez de cumplir su objetivo de unir y conectar más a las personas fraternalmente, terminan creando hostilidad y haciendo todo lo contrario a su fin. Conteniendo intensos y simples riffs y una notable acción bajística, la canción finaliza y empieza “Publicidad”, una canción de estética sonora un tanto diferente a la convencional (incluso en TPF mismo) que nos habla acerca del lavado de cerebro legal que es la publicidad y de cómo modela a la gente de manera impensada. Lo que sigue es “Los Gorros Colorados”, un audio del número uno de la colección CuentaCuentos de Salvat, que al terminar da el inicio a “Apocalipsis Zombie”, una crítica a cómo el sistema hace de nosotros, la gente inserta en él, zombies que básicamente usan smartphones, se endeudan, trabajan y estudian, traído a colación por un agresivo riff de entrada y rápidas baterías que en el coro bajan un poco las revoluciones y se tornan más lentas.
“La Maravillosa Historia De Vida Casi Resuelta En Parábolas Antagónicas” es el tema n°16 de este disco, una canción carente de letras donde la creatividad se vuelve a la musicalidad, que presenta un simple y pegajoso riff iniciado en el bajo y luego seguido por toda la banda, que a lo largo de su curso va mutando y es acompañado también por la voz de Ácido sin más que usar recursos de scat como la’s y oh’s. “Viendo Tele” es una pieza vocal acompañada por un distorsionado sintetizador que hace la misma melodía que la voz, que trata de cómo la televisión influye en conceptos que deberían ser tan humanos como, en este caso, el amor. “Caña Moral”, la siguiente canción, describe las meditaciones de un hombre promedio en ese aborrecible estado corporal que todos hemos atravesado: la caña. Un notable bajo con slap, las dispersas guitarras como una muralla impenetrable y los poderosos dobles bombos de Milo intentan llevar al oyente al dolor de cabeza que el protagonista sufre. “Jorge”, la siguiente cuña hablada, es una crítica a los usuarios latinos de Youtube que usan Loquendo con acento español, siendo que en Latinoamérica nadie habla con ese acento (paradójicamente, la cuña está hecha en Loquendo). El disco sigue su curso con “Las Fantabulásticas Aventuras De Chabela, El Negro Y La Caña”, una dispersa canción instrumental con un par de riffs bases e improvisaciones por parte de Ácido, unos poderosos acordes en el bajo de Crepa y Milo implacable con las baquetas y bombos. “La Guerra Del Hombre Contra El Lobo” es otra cuña hablada, esta vez del documental “El Hombre y la Tierra”, emitido en la Televisión Española menguada la década de los ’70. Ya estamos en la recta final con “Puro Hueveando”, una ácida crítica al fanatismo político, científico y religioso donde Crepa y su bajo se lucen a la par de Milo y sus rápidos bombos y toms. “El Maldito Rocanrol” da el cierre al NBVDE con un tema estéticamente old-school, con riffs pentatónicos simples y un overdrive bien clásico en la guitarra y una voz influenciada por La Renga. Las letras hablan de la historia primigenia de la banda y de cómo en Chile nadie pesca a las bandas de rock, para terminar en la ya tradicional y clásica pista de cierre de todos los álbumes de Tonto Pero Feo, donde se concluye cuestionando gruesamente una parte del sistema en el que estamos todos insertos.
Tonto Pero Feo parecen no ser tan tontos después de todo, al poner en conjunto ambas variantes de la tradición punk chilena: su buena cuota de consciencia social (con ciertos tintes pesimísticos) y una cabida espaciosa para el hueveo. Puede que esta fórmula sirva, ya que la presencia de “Pato Yáñez” en el escenario radiodifusor chileno es cada vez mayor. Invito también a los lectores a poner oreja a los anteriores discos de TPF, que se encuentran todos en descarga gratuita disponible desde el sitio web oficial de la banda http://tontoperofeo.com .