Neon Genesis Evangelion: La mejor serie del mundo

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En la vida de un hombre llega un momento en que debemos ponernos los pantalones y, con los testículos bien firmes, elevar declaraciones y manifiestos valóricos sobre las cosas que hacen que nuestra vida tenga sentido. Entre ellas, compitiendo con otros tópicos como el sentido de la vida, la proyección profesional y el fantasma de la paternidad, se encuentra el trono televisivo que todo buen consumidor de series debe tener. Hoy, aquí y a petición de los altos mandos de la página, declaro a viva voz una verdad irrefutable: Neon Genesis Evangelion es la mejor serie de toda la puta humanidad ¿Por qué? La pregunta correcta debería ser ¿Por qué no? Procedo a desglosar en cinco puntos qué hacen que Evangelion sea la demostración suprema de perfección narrativa dando por asumido que quienes se animen a leer este mamotreto conozcan algo de la serie y estén dispuestos a un puñado de Spoilers debidamente bien condensados.

Razón 0.0

Neon Genesis Evangelion es una serie de anime basada en un manga del mismo nombre, Producida por Gainax y llevada a la TV japonesa el ’95. Se considera perteneciente a los géneros de ciencia ficción, mecha – Robots que se agarran a combos –, distopía – Género clásico de las obras niponas – y Drama-Thriller. Narra los hechos ocurridos en Tokio-3, una ciudad futurista al alelo de la organización paramilitar NERV la cual, a través de robots biomecánicos pilotados por niños con problemas psicológicos, defienden a la humanidad de los ángeles, seres de origen celestial que quieren destruirnos a todos, o eso se supone.

Desde esta premisa parte la primera razón de la maestría de Evangelion: El tema que trata. La religión es el tópico que ha movido más masas en la historia de la humanidad desde que el hombre es hombre. Basta referirse al cómo contamos los años – Antes y después de Cristo -, las festividades y el pasado oscuro del nacer – y renacer – de las artes para darnos cuenta que la religión es la máxima fuente de inspiración de las grandes obras de la humanidad. No se haga el gil, sabe que tengo razón.

Evangelion irrumpe en un momento histórico delicado, la guerra fría se había acabado hace poco – y con ella, la intervención político-militante del Papa de turno – el siglo XX se acababa y con él venía oootro fin del mundo mientras que la religión católica perdía peso en países de alta fidelidad como Canadá y los países latinoamericanos. Bajo esta perspectiva, Evangelion propone un nuevo paradigma no solo religioso, si no también apocalíptico, uno donde el propio Dios quiere acabar con la humanidad – Para dicha misión envía a los ángeles – y, mediante el tercer impacto – ¿Guiño a las iglesias del tercer día? – hacer un reset del planeta tierra y de la humanidad por completo. Evangelion no cuestiona la religión, no juega ni a favor ni en contra de ella si no que la utiliza como plataforma para armar otro tipo de relatos, sin jugar de serie atea ni mucho menos cristiana. Logra una neutralidad temática exquisita y valiente que muchas otras obras – La primera que se me viene a la cabeza es Dogma de Kevin Smith – han estado lejanas de conseguir. Evangelion en una primera instancia se trata de religión, de Dios, de ángeles, de pergaminos antiguos del mar muerto, de cruces y aureolas pero no se abandera con ninguno de los dos bandos, ni con creyentes ni con agnósticos.

Razón 0.1

El protagonista de Evangelion es Shinji Ikari, un pendejo cuya madre reside en el interior del EVA 0.1 y cuyo padre, Gendo Ikari cabeza de NERV, no le da bola y lo discrimina porque es cobarde y chillón. Shinji es un personaje infumable, introvertido, depresivo y bueno para quejarse por su solitario pasado. Pilota el EVA 0.1 el cual, al poseer el alma de la mamá del loco, obtiene el máximo índice de sincronización entre piloto y robot, convirtiendo al EVA 0.1 en una máquina de matar imparable, sanguinaria y bestial. Odiado por muchos, Shinji no es un personaje con muchos fans, pero si no fuera como es la serie no se sostendría por si sola y el EVA 0.1 no sería un personaje tan potente como es. Es necesaria la dualidad, es necesario que el piloto de una máquina con tanto carisma y poder como el EVA 0.1 sea un niño terrible porque si no los lapsus de locura desenfrenada que se dan durante las batallas y en la intensidad dramática que se genera entre Shinji, el EVA, su padre y la ausencia latente de su madre no serían tan potentes como logran ser. Shinji DEBE ser chillón, DEBE ser un pendejo de mierda para que, luego de su transformación tras pilotar el EVA, los hechos que se desencadenan durante toda la historia tengan sentido y fuerza narrativa. El aparente despreció provocado en el espectador que puede generar Shinji se ve compensado por todo el armatoste argumental que le rodea, por como sus decisiones afectan el destino de la humanidad y, gracias nuevamente a esa personalidad odiosa que tiene, como ayuda indirectamente al desarrollo de todos los personajes de la serie. Shinji es un mal necesario y Gainax, sabiendo y aprovechándose de eso, la supo hacer de oro al no poner al típico prota que pasa de ser el perquín al cabrón y termina salvando el día.

Lo bueno es que Shinji no está solo y lo acompañan otros co-protagonistas. Misato Katsuragi, su tutora rica buena para la chela, Asuka Langrey, la pelirroja que pilota el EVA 0.2 y que es diametralmente distinta a Shinji, Ryoji Kaji, el clásico personaje bad- ass que sabe mucho pero dice muy poco y la mucho más misteriosa Rei Ayanami, piloto del EVA 0.0 y portadora del secreto mejor guardado de Gendo Ikari SPOILER ALERT Rei es realmente un ángel enviado clonado y quien terminará por llevar a cabo el tercer impacto FIN DEL SPOILER

Los personajes de Evangelion – Más allá de Shinji – son exquisitos y tanto el animé como el manga les dan el tiempo necesario para su desarrollo. Asuka tiene un capítulo completamente dedicado a ella y su backstory, Rei se abre poco a poco durante toda la temporada hasta el brutal final – El de The end of Evangelion – en donde su verdadera naturaleza es revelada. Gendo parte casi como un antagonista hasta que, a medida que revela sus intenciones reales, se demuestra que es el personaje más noble de todos y Misato, la eterna promesa de Fanservice de la serie, ve sus puntos más álgidos como personaje cuando termina por cumplir su rol de mentora con Shinji cuando dice su gloriosa frase final: Vuelve a casa completo, para que podamos hacer cosas de adultos. Si no sabe de lo que hablo, vea el citado The end of Evangelion. La cinética de cada personaje dictada por la perturbada psique de cada uno de ellos es lo que más rescato de la serie. El más claro ejemplo de eso es la sexualidad reprimida pero al mismo tiempo explosiva de Asuka quien, en pos de ser la mejor siempre para sanar las heridas del pasado tras el abandono familiar, lleva hasta el límite la necesidad de destacar involucrando deseos sexuales de todo tipo en su actuar cotidiano fuera del EVA 0.2, único lugar donde la pelirroja se sentía completa – Eso hasta el ángel Arael entra en escena y revela todos los deseos ocultos de la niña escogida – En fin, Asuka es un ejemplo claro de lo que me refiero respecto a los personajes secundarios de Evangelion. Esos sin ir más lejos y empezar a hablar de personajes como Kaworu SPOILER ALERT La representación de Animé más acertada de Jesucristo FIN DEL SPOILER

En fin, los personajes secundarios y los co-protagonistas de Evangelion son los suficientemente fuertes para entregar todo lo que no entrega Shinji, el cual sirve más como un hilo conductor de emociones que como un protagonista 100% activo. Los secundarios redondean la historia, la vuelven un arco argumental cargado al máximo de rollos psicológicos, traumas freudianos de infancia, amores incompletos y existencias sin sentido. Una delicadeza digna de finales de los ‘90s y que poco y nada tienen que ver con religión, cruces e iglesias.

Razón 0.2

Como buena obra de Sci-Fi Evangelion debe respaldar toda su trama en un universo construido con delicadeza e ingenio. Desde los primeros minutos del primer capítulo nos impregnamos de él: El mar es rojo, la ciudad se entierra y aparece una ciudad “falsa” llena de armas y plataformas, no existe la fauna marina, no existen las estaciones del año – De hecho, en Tokio-3 siempre es verano y por eso suenan unas garzas – y eso es solo el comienzo. La ONU financia una agencia paramilitar llamada NERV que administra a los Evangelions o EVAs, mitad robot mitad alma, los cuales tienen un campo protector llamado Campo-AT – El campo de terror absoluto, extraído de la sincronización entre el piloto y el robot y la fuerza del alma de este – y cuya cápsula de pilotaje está llena de un líquido extraño llamado LCL que no es si más que un símil de un útero materno. Estos son conceptos super generales del universo Evangelion, las cosas van más y más profundas a medida que uno se interna en la serie/manga, denotando que más allá de todos los elementos obligatorios de una buena ciencia-ficción están las mil y un referencias religiosas convertidas en conceptos militares, proféticos y apocalípticos.

Los señores de Gainax se la cranearon enormemente al crear el contexto en que la historia de Evangelion se desarrolla. Un universo abrumador de información y que amerita un buen par de revisiones para entenderse en cabalidad. Nada está dejado a azar y cada una de las cosas mencionadas en Evangelion tienen inferencia en la historia,todos los pequeños elementos que están incorporados sirven para armar un árbol de sentidos enorme y que, a diferencia de muchos pares de la ciencia ficción – Sin ir más lejos, la tremenda pero no tan consistente Blame! – no ha podido ser imitada o igualada.

Si no le convenzo con lo que le digo, entonces refúteme usted ¿Qué otra serie bajo las mismos tópicos tiene un universo tan rico de significancias? El silencio que preside a la pregunta da lugar a la siguiente razón de este catastro.

Razón 0.3

Más allá de todo lo cabezona que pueda ser la serie, hay una razón poderosísima del porqué esta es la mejor obra de todos los tiempos: ¡ES DE MECHAS! Los japos tienen tradición en mechas – Historias donde sus protagonistas son, o pilotan, robots gigantes – desde Ultraman hasta la tremenda Macross, saben lo que hacen cuando se animan a realizar algo referente a máquinas agarrándose a puñetes.

Los EVAs en una primera instancia son simples robots pilotados con armaduras, cuchillos y rifles gigantes que tienen que cargarse a los ángeles, otros aparentemente robots que tiran rayos rosados cuyas explosiones siempre terminan en cruces. La gracia radica en que los EVA no son simples robots si no que son seres vivos, cuyas almas pueden literalmente fusionarse con la del piloto. Así mismo, tanto los ángeles como los EVAs poseen un motor/ corazón parecido a una bolita roja llamada el núcleo S2 – Los EVAs también lo tienen debido a que el modelaje de ellos sale a partir de uno de los primeros ángeles que llegó a la tierra, ADAM – llena de sangre dispuesta a ser derramada. Aquí radica uno de los principales puntos del porqué Evangelion es lo que es: Los Mechas están vivos, piensan, tienen deseos y SPOILER ALERT pueden lograr la gracia divina y volverse ángeles ¡Cómo si esto fuera poco! Los mismos ángeles pueden “pilotar” a los EVAs a causa de su origen en común: Dios FIN DEL SPOILER

Dejando de lado este trascendental hecho y viendo la serie netamente como un conglomerado de peleas de Mechas, podemos decir que son las mejores que toda la historia de robots han visto. Sangrientas bordeando la hipérbole del gore, cargadas de destrucción, explosiones, muerte, litros y litros de sangre divina derramada sobre mares rojos y una intensidad dramática a la altura de una historia tan enredada y bien armada ¡Las peleas de Evangelion son la güea más buena que existe! El ingenio que existe detrás de cada ángel y la manera exclusiva de cada uno para ser eliminado es sorprendente. El más claro ejemplo de esto es el ángel Leliel, una bola blanco y negro gigante con una sombra que absorbe todo, concepto conocido como mar de Dirac. La sombra de este enemigo es el ángel real y, tras absorber al EVA 0.1, la bola que la genera se revienta en un océano de sangre cuando Shinji la destruye desde dentro.

Razón 0.4

La quinta y última razón de porqué Evangelion es la mejor serie de todo el fucking planeta vino a nosotros hace un puñado de años. Pocas obras tienen la versatilida narrativa para, tras ser terminadas y concluidas, poder reconstruirse. En el año 2007 Gainax lanzó a los cines japoneses la primera película de la saga Rebuild of Evangelion, las cuales serán cuatro cintas que cuentan desde cero y con potentes cambios tanto argumentales como de personajes, la historia de Evangelion. Las películas son una delicia, una demostración de maestría única a la hora de re-formular un relato ya terminado y que los fans ya tienen interiorizado. Hasta la fecha, van dos Rebuilds, entre las dos la historia de la serie ya fue contada, picada en pedacitos, metida a una juguera y servida en una jarra de Pitcher, por lo que todos los espectadores – Entre los que me incluyo – no saben qué carajo va a pasar en las dos Rebuilds que faltan. La historia ha dado un giro diametral, es literalmente otra historia, como una dimensión paralela a lo que el manga/animé nos contó tanto años atrás y si no fuera, insisto, por la perfección que esconde secretamente el grueso artístico de Evangelion algo así no sería posible. Ni tan Reboot, ni tan Remake, es simplemente Rebuild y puta que está funcionando bien.

Cabe decir que en las Rebuild el personaje de shinji no es tan concha de su madre, de hecho, se parece mucho más a un héroe contemporáneo cyberpunk que al pendejo de mierda que aprendimos a odiar en la serie. Así mismo, todos los personajes han visto potenciados sus ejes dramáticos para ser más fuertes, emotivos, y cagaos del mate que nunca.

La nueva Rebuild, que quedó bordeando los límites finales de la serie y el The end of Evangelion, salta a las pantallas en el otoño japonés – ¿Septiembre? No tengo idea – y acá seremos los primeros en, cuando apenas podamos echarle mano encima, decirles que tan Brígida quedó.

Sincronización Final

Resumiendo: Evangelion es la raja. Siete estrellas de cinco, nota trece de diez. Si ninguna de estas razones le terminó por convencer agárrese bien los cojones y vuelva a ver, desde otra mirada, esta obra maestra, y si no la vio ¡Ya sabe! El más alto sello de aprobación, nosotros damos la recomendación y usté pone las chelas, obviamente todos salimos ganando.






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