Kings of Convenience @ La Cúpula, 3 Diciembre

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Kings of Convenience por Fernando Duarte M.
Foto por Fernando Duarte M.

Kings of Convenience, el único de los proyectos de Erlend Øye que no había visitado Chile, tuvo su gran noche en La Cúpula del Parque O’higgins este sábado 3 de diciembre.

Alrededor de las 22:45, un retraso que se hizo eterno debido a las ansias, Eirik Glambek Bøe y Erlend Øye suben al escenario de La Cúpula decorado con aviones de papel entre gritos, aplausos y silbidos que serían por lejos lo más ruidoso que escucharíamos durante toda la noche, suenan las primeras notas de My Ship Isn’t Pretty y todo enmudece, es la primera canción de una noche memorable en todo sentido, le sigue Cayman Islands con esa paz que solo pueden lograr ellos con su guitarras de palo. Al final de cada canción los noruegos se dan tiempo para conversar con el público, piden que no grabemos con nuestras cámaras “que guardemos este momento en la memoria” y tienen razón, la cercanía e intimidad que logran no cabe en ninguna cámara y no puede ser atrapada en una foto.

Kings of Convenience @ La Cúpula
Foto por Rodrigo Ferrari

Suena Mrs. Cold y La Cúpula es una fiesta, Erlend es el “desordenado” que baila y pide que bajen las luces hasta que todo esté “oscuro”, las toma para apuntarlas al público, mientras que Eirik cuenta anécdotas, de Matías Tellez, hijo de padres chilenos, y su banda Young Dreams, de sus inicios antes de Kings of Convenience en los 90 y, con una pequeña disculpa de por medio, nos agradece por corear la parte de Feist en Know How. Así entre anécdotas y risas pasan las 20 canciones de la noche, con regalos para los exigentes de siempre, la emotiva Thirteen, cover de Big Star y para el cierre, una versión remix de Rule my World junto a un sorpresivo grito de “¡Free Education!” a favor del movimiento estudiantil, nunca nos hubiéramos imaginado que un dúo de música acústica nos haría bailar igual o más que el día anterior en el mismo lugar.

Foto por Rodrigo Ferrari

Un hermosa noche a cargo de un ya conocido Erlend Øye y un tímido pero muy empático Eirik Glambek Bøe, se despiden con una reverencia al público y esperamos que la ausencia de clásicos como Winning A Battle, Losing The War sean el presagio de una vuelta a Chile en poco tiempo más.