• especial
  • tv

Pasión y muerte del Sitcom

Cuando la percepción se enfrenta a lo desconocido – definido también como el absurdo, por escapar del entendimiento racional – existen dos reacciones motoras incontroladas del subconsciente: El miedo y la risa. La risa es una respuesta biológica producida por el organismo ante estímulos de estrés que, a nivel cerebral y emocional, causa relajación. El humor es el concepto social que desencadena, entre otras cosas, la risa; por consecuencia está generado a través de los estímulos del estrés o, como diría Chandler: El humor es un mecanismo de defensa contra los vacíos emocionales. Chandler es un amargado, pero algo de razón tiene. Desde esa lógica es que las comedias han sido mi género de cabecera desde que el tiempo es tiempo y las series no han sido la excepción; inteligentes, simples o negras, es difícil discriminar cuando series tan dispares como Northern Exposure y Peep Show te hacen reír por igual pero – siempre hay un pero – siendo sincero y con una herida del porte de Chuquicamata en el corazón, debo reconocer que la comedia de situaciones está pasando por un momento crítico, oscuro y bastante aburrido. Pasaremos a analizar desde los ojos del fanático el panorama actual de las Sitcoms.

Northern Exposure, comedia negra de los 90s

Hubo un tiempo en que las series se movían por la honestidad: Duraban lo que tenían que durar. En las sitcom el caso más emblemático – y consecuentemente extenso – de esto es Friends, la comedia por antonomasia de los ‘90s. Friends tuvo diez temporadas y se acabó tal cual empezó, nada de mash-ups, nada de seguir la historia sin Rachel – Porque esa cosa extraña de Joey nunca existió – se acabó y punto. Antes las sitcoms seguían esa lógica, la gracia del arco argumental central que, basándose en capítulos cortos unitarios se extendía por un montón de temporadas. La citada Northern Exposure – o Doctor en alaska, como se conoció por estos lados – siguió la misma lógica: Un arco argumental central adornado con varias y chistosas historias por capítulo que lo único que hacen es alargar las series, cosa que está muy bien…por algo son series. Eso hasta que llegó Scrubs, la serie de médicos irreverentes transmitida por NBC entre el 2001 y el 2010. Scrubs seguía la misma lógica que Friends y tuvo su merecido final en la temporada ocho ¿Pero qué pasó después? La franquicia Scrubs siguió. Un web-serie, un diario blog y una nueva temporada que buscaba explotar personajes nuevos en medio de una historia sin carne, sin sustancia y, lamentablemente, sin gracia.

La radiografía invertida de Scrubs

No me mal interprete, Scrubs es de mis series favoritas pero lamentablemente sufrió lo que denomino el efecto Franquicia: Explotar un producto – Ya sea un personaje o una situación – hasta la necrofilia y no dejarlo terminar cuando debería. Scrubs es el ejemplo perfecto de esto, forzando situaciones de personajes secundarios como Ted, Todd y sacando a personajes protagónicos como Cox y Turk de la lógica que nos fue impuesta temporadas atrás. Eso sumado al hecho que, la temporada nueve, no tiene ninguna lógica argumental y mucho menos tiene chiste alguno, por algo la cancelaron. Revisemos esto en dos series actuales: Community y Modern Family.

Community plantea una historia simple: A un abogado galán y cretino le revocan la licencia y tiene que entrar a una universidad pública para sacar su título de nuevo. Durante este proceso hará lo imposible para conquistar a una atractiva chica y, a causa de esto, formará un peculiar grupo de estudio. De eso se trataba la serie, un weon de mierda tratando de conquistar a una mina de mierda en un ambiente de mierda. Todo bien, la primera temporada es impecable y si se fijan bien todos los capítulos van enfocados en eso, en la conquista de Jeff por Britta y como su terrible personalidad lo boicotea constantemente. Todo esto adornado por las historias secundarias de los atractivos personajes secundarios ¿Qué pasó? Community hace rato que dejó de tratarse de esto, ahora se trata de un grupo de jetones que capítulo a capítulo descubren que son una mierda de personas ¿Es necesario que “la enseñanza” de todos los capítulos sea esa? “Somos como el loly, pero somos amigos” ¡YA LO APRENDIMOS EN LA PRIMERA TEMPORADA! La franquicia Community se comió a la serie. Abed dejó de ser un asperguer cinéfilo y pasó a ser una copia barata de Sheldon Cowper, Pierce se volvió un…nada? – por último en la segunda temporada era “el malo”, pero en la actual tercera no es nada – y los demás personajes siguen estando ahí aportando un chiste de vez en cuando pero igual de planos que desde la segunda temporada. Jeff hace rato dejó de ser un protagonista activo que toma desiciones y hace avanzar la historia ¿Tiene historia la temporada tres? No. Y no me vengan a decir que el hecho que Annie se vaya a vivir con Abed y Troy es “historia”, eso es un enganche para poner más chistes, no para hacer avanzar un relato que PRETENDE llegar a alguna parte. Lo siento, Community me dejó de dar risa hace rato, dejó de ser una serie que pretendía reformular la sitcom americana y pasó a ser una más del nefasto montón, con un humor basado en lo incongruentemente rebuscado y en la seguidilla de capítulos de “¿Qué hubiera pasado si?”

Escudo de Greendale, la universidad de Community

 Modern Family proponía otro tipo de comedia, el humor del cotidiano basado en la identificación emotiva. Cada capítulo de la temporada dos y tres terminaban con una enseñanza emotiva y rematada por un chiste, pequeños relatos a modo de parábolas que reflexionaban, basándose en el humor, sobre la familia. Una propuesta muy refrescante que en esta tercera temporada se empezó a ir al carajo. La franquicia nuevamente se comió a la serie, el humor forzado a raiz de los defectos de los personajes en vez de sus otras características encierra a la serie en un ciclo de chistes repetitivos y refritos de las anteriores temporadas. La segunda temporada – igual que pasó con Community – había terminado super bien, un buen enganche final y la promesa de una historia que avanza sin estancarse, cosa que hasta ahora no se ha cumplido.

Las buenas comedias parten prometiendo y cumpliendo pero cuando se han estabilizado en la parrilla y tienen un público fiel han caído en el efecto franquicia. El ejemplo más latente de esto ocurre en The Big Bang Theory y el personaje de Sheldon, quien se ha devorado todo el programa para si y que, siguiendo la lógica de que un personaje no te puede sostener solo una serie de más de dos temporadas – Y el que diga lo contrario miente – también se ha estancado en la comodidad de la involución dramática. Sheldon no ha progresado como personaje desde la temporada tres y pasó de ser un sidekick al protagonista total de TBBT – revirtiendo el planteamiento original del programa – que, si no fuera por la tranquilidad que ofrece el nicho Geek, se habría ido a las pailas hace rato cofTwoandHalfmencof.

Aún me pregunto si los rusos amarán a sus niños

Ya, quizás me estoy centrado demasiado en las historias, en que los personajes deben evolucionar y que las comedias también tienen que tener una trama central que avance pero loco, cuando me presentas un programa que promete seguir estos parámetros es su obligación cumplirlos. Seinfield es una GRAN comedia que no tenía historia, que sus personajes no avanzaban y que realmente no se trataba de nada ¡Y funcionaba perfecto porque desde el primer capítulo nos dijeron que esas serían las reglas del juego! No me vengan, señores de Community, a querer hacer un Seinfield, no, no mientan, ustedes me vendieron otro producto en la primera temporada. A eso voy con la honestidad; las comedias se han estancado por querer transformarse en algo que no son: Community pasó de ser un catastro humor-romance de chistes sexuales, raciales, ñoños, inteligentes y rápidos de diálogo a un puñado de personajes diciendo incoherencias en situaciones incoherentes y estúpidas. Mientras las series quieran seguir este patrón de travestismo seguirán estancadas, mientras la honestidad narrativa no vuelva a la pantalla las temporadas pasadas seguirán siendo mejores que las actuales.

Larry David, maestro de maestros

En todo caso, tanto las series como las películas viven ciclos repetitivos de estancamiento y progreso. Las series de TV estuvieron un montón de años sacando productos de mierda mientras que el cine la rompía tanto en Hollywood como Europa. Ahora la cosa es al revez y las series dramáticas están dejando la grande en público y producto respecto a las películas en cartelera ¿Pero por qué cresta las comedias tenían que estancarse de nuevo y tan pronto? En fin, el hecho que existan programas como Curb your enthusiasm me deja con un poco de paz. Debe haber parrilla para todo, para series nefastas como Glee, Mike & Molly y Better with you siempre y cuando existan series que realmente sean buenas o, en su defecto, hayan sido buenas en algún momento. De todas formas si esto no pasa, siempre tendremos el Canal4 ahí para deleitarnos con un poco de comedia negra británica que, esperemos, no caiga en este nefasto artilugio de la franquicia.-

Rob P.

Calvo de lentes, hipocondriaco y maniático. Si han visto ese cerebro por ahí por favor no lo devuelvan y tírenlo al río.