Devilman: Crybaby o cómo correr más rápido no siempre ayuda a ganar [Sin spoilers]

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El 2017, Netflix anunció un nuevo anime que sería licenciado por ellos y que estaría disponible en su plataforma de streaming. Se trataba de un remake de Devilman, serie creada por Go Nagai en 1972 y que, a pesar de no tener la fama de su más celebrada obra, Mazinger, logró transformarse en una obra de culto, con varias secuelas, adaptaciones, reconocimiento a gran escala e influencia visible en series como Berserk y Evangelion. Recientemente, la compañía también anunció un remake de Saint Seiya, en un panorama donde los remakes parecen estar apareciendo con gran fuerza en distintos medios (Ghost in the Shell, Alita, etc). El 5 de enero se liberaron los 10 capítulos de esta adaptación en la plataforma. ¿Tiene algo de especial Devilman: Crybaby para los espectadores? Veamos con que nos encontramos.

Algo que causa impresión en los primeros minutos es lo fluido de la animación, a veces a expensas de la anatomía de los personajes. Esto es algo que se ha visto en otros trabajos de Masaaki Yuasa (Kemonozume, Ping Pong), apoyado por un trabajo de colores planos y contrastados, pero nunca a este nivel, con un sentido de aceleración constante en la mayoría de los capítulos, como si no hubiese pausa. Una bestia corriendo por la pista a toda velocidad. A veces se justifica, alimentando la sensación de paranoia y agitación, pero en escenas más simples o que necesitan una cierta tensión, parece todo consumirse en un instante, no dejando tiempo para tragar los sucesos apropiadamente.

¿Y de qué va la serie? Pues, se centra en Akira Fudo, un estudiante joven y sensible, y su amigo de la infancia Asuka Ryo, apuesto e inteligente, el cual le pide su ayuda para una importante misión. Resulta que antes de la raza humana, la tierra era surcada por otros seres: los demonios, y estos han empezado a resurgir después de milenios de sueño. Ryo decide enfrentarlos, pero necesita a alguien con el corazón de Akira para realizar su plan: permitir que un demonio le posea y luchar por el contro de su cuerpo, para así transformarse en un Devilman, un demonio con corazón humano. La adaptación toma estos puntos directamente del manga, siendo mucho más fiel que su primera adaptación en los tempranos ’70, aunque también más corta. Teniendo en cuenta que el manga original se compiló en 5 tomos, podríamos decir que son unos 2 capítulos por libro.

Aunque también se tomaron varias libertades, a veces ayudando a la serie, a veces no tanto. Lo más obvio, es el traslado de la historia a una ambientación contemporánea, visible en la tecnología que utilizan los personajes y en cosas como los peinados y la ropa, totalmente distinta en algunos casos. También se incluyó a una pandilla de raperos que freestalean en repetidas ocasiones, que se introducen en la historia y con voces dadas por raperos de verdad, como Ken the 390, Young Dais y el beatboxer Afra. Aunque su participación en ciertos momentos parecía ser bastante gratuita, a momentos lograban acompasarse bien al anime.

El manga original intentaba destacar la bestialidad de ambos seres, teniendo en cuenta las contradicciones de cómo se presentaba y cómo era la sociedad japonesa de la época. Si bien vemos una gran cantidad de sangre y fuego al pasar los capítulos, al principio lo que más se hace destacar es la arista sexual y de desenfreno, tanto en un plano público, de fiesta, como personal, de los propios deseos de los personajes y como estos son expresados. Esta exploración fue una buena adición por parte de la escritura de Ichiro Okouchi (Code Geass, Berserk: Golden Age Arc), pero tristemente, la forma de escribir, a la larga, se sintió también algo acelerada, repentina, con cosas frenando de seco constantemente. Las explicaciones de los orígenes de los demonios, la paranoia y desenfreno de la humanidad y el lado más obscuro de su corazón, así como las motivaciones de varios personajes y sus sentimientos, se sienten como si hubiesen sido repasadas a nivel superficial en muchos casos, aunque hay algunos que también fueron así en el manga. Esto afecta principalmente a uno de los personajes más importantes de la serie, más específicamente, a su verdadera identidad, la cual es revelada en el último capítulo.

Si bien hay varios baches a lo largo de los 10 capítulos, Devilman: Crybaby es de esas series que fácilmente puedes verte de una tirada. Rápido y fácil de consumir: perfecto para este nuevo milenio. Como obra sola, varios puntos expuestos me dejan con un raro sabor de boca, pero como puerta a la franquicia en general, funciona super bien. Si has oído hablar de Devilman -si te gusta el anime probablemente así sea-, pero nunca has indagado más allá a pesar de que te ha llamado la atención, permite que esta adaptación te adentre. Pero si no le ves, tampoco pasa nada, aunque recomiendo, aunque sea, ver los capítulos 1 y 10, pues son bastante interesantes visualmente. Esta no será la última vez que Netflix nos presente un anime, por lo que espero puedan presentar algo trabajado de manera más cuidadosa y que no busque, aunque esto funcione mucho con cierto público, el impacto rápido.