Acid Mothers Temple: demostrando que la vanguardia japonesa no muere

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Fotos por Diego Cancino.

Makoto Kawabata había dejado la vara bastante alta con su show del martes 21. Su particular forma de enfrentar la guitarra, creando distintos matices, y su creatividad, atraparon a gran cantidad de los asistentes ¿Qué esperar ahora que se presentaría junto a los legendarios Acid Mothers Temple en Bar Loreto junto a Vago Sagrado gracias a la gestión de Red House?

22 noviembre, 11 horas y la casa estaba llena. Vago Sagrado, quienes se encuentran promocionando su último disco, Vol. II, arrancaba la noche. Rock alternativo, psicodelia y algo de stoner y post-punk se hicieron presente en su set. Si bien no fue una mala antesala, no llegaron al atrapante nivel de A Full Cosmic Sound la noche anterior.

Presentando un nuevo disco, Wandering The Outer Space, lanzado a través del sello peruano Buh Records, y con más de 20 años de trayectoria -siendo una de las bandas más importantes de la sicodelia mundial-, Acid Mothers Temple estaba a punto de hacer explotar Bar Loreto. Gritos y aplausos se escuchan en anticipación a la llamarada sónica que se avecinaba. Y de repente, un golpe. Estábamos presentes ante uno de los grupos japoneses más importante.

Las primeras notas sonaban y ya te enganchaban, las melodías y texturas te envolvían por completo, y la golpeante batería de Satoshima Nani no dejaba respirar en ningún momento. Sí Kawabata solo ya era hipnotizante, faltan palabras para describir lo que producía esta banda. S/T, a pesar de llevar poco más de un año en el grupo, se veía totalmente anclado, con un groove preciso y un ritmo en el bajo que impulsaba al grupo y transformaba las canciones en un galope constante.  Los sintetizadores y el theremín de Higashi Hiroshi aportaban a las gruesas texturas y las atrapantes capas, llenando con envolventes alfombras sonoras y alta frecuencias que hacían zumbar los oídos.

Tampoco faltó el impacto. Tabata Mitsuru se encargó de la performance, además de añadir pasajes de guitarra y voces ocasionales, manteniendo a los asistentes siempre atentos (aunque bueno, hay algunos que ni con tamaña muestra de potencia musical pueden abandonar el celular). Y por supuesto, Kawabata estuvo mostrando su talento que ya pudimos apreciar el día anterior. Aquí mostro su lado más psicodélico y ligado al rock, pero sin dejar de lado los ambientes y la experimentación. Sabemos que aún en su faceta más tradicional, deslumbra por completo.

Estos 5 japoneses demostraron que en todo el tiempo que llevan tocando, no han perdido nada de brillo. Desde los pasajes más krautrock, totalmente pegados, a los psicodélicos con una marcada influencia jazzera, todo fluía entre lisérgicos ambientes y dura distorsión. Incluso riffs pesados no faltaron (es sabido, por ejemplo, que la banda es bien fanática de Black Sabbath), al igual que los momentos más free, con improvisación. Y aún con toda esta mezcla, la coherencia en las composiciones y la forma en que la banda se presentaba era clarísima.

No sé si habré perdido decibeles de audición, pero queda claro que supieron hacerse escuchar. Tanto por las buenas como por las malas. Es una alegría ver una banda que sabe de manera tan clara el cómo desarrollar sus ideas y cómo enfrenta un escenario, imponiéndose majestuosamente. Quedamos en deuda con Red House por uno de los mejores shows del año, lejos.