Makoto Kawabata: Una experiencia para trascender

Makoto Kawabata: Una experiencia para trascender

Fotos por Diego Cancino.


21 de septiembre en la noche y Mi Bar tiene el ambiente preparado. Tenues luces de distintos colores cubren las paredes del espacio, con un ambiente relejado, ocupado por gente expectante por el show en solitario de Makoto Kawabata -quien se presenta hoy en formato completo junto a Acid Mothers Temple en Bar Loreto-, legendario músico japonés que a través de distintos proyectos, bandas, colaboraciones y discos se ha hecho un nombre en el underground internacional y la prensa especializada. Esta prometía ser una noche que sorprendería a muchos, tanto a la gente fanática como a la curiosa.

 La banda encargada de abrir la jornada era A Full Cosmic Sound, trío psicodélico que propone largos pasajes ambientales y atrapantes, con un énfasis en repeticiones, texturas y un desarrollo continuo (como hacen vario proyectos del sello en el que han sacado material, ETC Records). Esa misma noche desplegaron los distintos matices de su catálogo en una sola canción que se fue construyendo a través del set que presentaron ante el bar, el cual tenía una concurrencia considerable. Uno tiende a pensar que el grupo de personas interesadas en este tipo de música es más bien reducido, pero es una alegría caer en el error. La gente se mantuvo atenta ante los galopantes y envolventes delays de las guitarras, las texturas y ritmos del teclado y la combinación del ambiente en general, que se transformó en el preludio indicado para lo que estaba a punto de acontecer.

Después de unos 40 minutos de show y un par más para preparar el intercambio, Makoto se tomó el escenario, junto a toda su maquinaria, en solitario. Aun conociendo su trabajo y parte de su extensa discografía, había que prepararse para cualquier cosa. Después de todo, uno de sus grandes fuertes es la creación en terreno, la improvisación y la reinterpretación. Lo único que no esperaba era la decepción -como tristemente me sucedió con Jon Hopkins-. Con toda la gente agrupada en el segundo piso del bar, entre sentada y parada, era hora de descubrir la respuesta.

El set inicio de poco, tranquilo, pero como acumulando energía en un pequeño galope. Los loops de guitarra, entre una serie de efectos varios (delay, reverb, distorsiones), se iban juntando, creando la masa inicial. Al principio, solo intervenía la guitarra con un fierro metálico de mediano tamaño, creando una textura característica, vibrante, llena de armónicos y con un brillo particular, el cual iba creciendo con el paso del tiempo. De repente, rompiendo la tensión, interviene con una distorsión potente y una improvisación psicodélica delirante, momento que se repitió un par de veces en el juego de tensiones que pretendía crear su obra. Cuando vuelve a la calma, luego del choque, introduce el arco de violín como elemento nuevo. Al principio, juega con los mismos efectos, pero luego deja la guitarra al desnudo, con un sonido más pulcro, más claro, pero que a la vez nos ayudaba a entender mejor la tensión que provocaba el constante movimiento del arco, con acordes y movimientos que nos recuerdan la disonancia orquestal de algunas bandas del llamado Rock In Opposition -una de sus grandes influencias-. Este es uno de mis momentos favoritos del show, en donde mostró la gran versatilidad que tiene para enfrentar la guitarra como instrumento.

Dejando lo anterior en un loop, vuelve a introducir pequeñas capas ambientales, para luego arremeter con energía nuevamente. El público está atrapado en el ir y venir de la energía y las capas de sonido. No contento con todo esto, también presentó un pasaje con un acercamiento más clásico a la guitarra, con arpegios y acordes, pero también valiéndose de algunos efectos. Sin duda, los años y la experiencia se notaban. Me alegraba estar presenciando este momento.

En un pasaje donde fluían las distintas muestras de sonido producidas por la guitarra, Kawabata utiliza las cápsulas para transmitir el sonido de un sintetizador pocket, el cual empezó primero acumulando alfombras sonoras, para luego generar una gran repetición de melodías continuas, galopantes y atrapantes, que combinaban lo análogo y lo electrónico, el sonido de las cuerdas procesadas con el timbre particular del sintetizador. Todo terminó en una gran masa que aglomeraba toda la genialidad que era capaz de mostrar, coronando la noche de forma magnífica. Sin duda, los que no vinieron se perdieron algo increíble.

¿Qué sería capaz de mostrarnos Makoto Kawabata con banda completa? Eso lo sabremos esta noche en Bar Loreto, cuando Acid Mothers Temple se presente en conjunto a Vago Sagrado a partir de las 2300 hrs. (evento acá). Gracias a Red House Producciones por hacer noches así reales. Y quedan varias bandas en cartelera, así que mucha atención.