Por qué Master of None es tan necesaria para reflexionar hoy: Un manifiesto hacia el control y el aprendizaje en estos días

Por qué Master of None es tan necesaria para reflexionar hoy: Un manifiesto hacia el control y el aprendizaje en estos días

Aziz Ansari, en su serie de Netflix, revela no sólo sus propios procesos de aprendizaje de lo que significa vivir en esta época cultural y socialmente, sino que también a sí mismo y que esos aprendizajes, por importantes que son, cubren sólo una parte de la experiencia vital.

Hacer una serie que trate de graficar cómo es el vivir en nuestro tiempo es una tarea bastante ambiciosa, principalmente por la complejidad que esto implica, tanto en el trabajo de producción como en el contenido mismo al escribir un material audiovisual de este tipo. Asumir esa misma condición de dificultad bajo ciertos términos (por ejemplo, tratar de abarcar una población específica o ciertas temáticas en concreto) pareciera ser clave al intentar realizar un programa que no pretenda ser más de lo que es y que, a la vez, no subprometa sus propias características y condiciones. Master of None, serie del gigante del streaming Netflix, creada por Alan Yang y Aziz Ansari pone a este último en el papel de Dev Shah, actor de origen hindú-americano tratando de desenvolver su vida en Nueva York.

Hay ciertas características que hacer notar de inmediato en una serie como Master of None y que mencionaba recién y que refieren centralmente a esa imposibilidad de graficar cómo es la vida del adulto joven de buena parte de Occidente, pero que Yang y Ansari incorporan completamente a su relato en torno a sus personajes. De esa forma, si bien el tratar de tocar todos los temas presentes en la complejidad multidimensional que es la vida social en el siglo XXI se hace casi imposible, el espectro que toca la serie en su totalidad es bastante amplio. Esto es especialmente importante cuando vemos la serie en código de aprendizaje: Ansari, a través de Dev, nos muestra cómo es el complicado aprendizaje de vivir en sociedad.

El papel de Ansari, que oscila entre su propia persona y su personaje Dev, actúa como un investigador social: recopila información de todas las fuentes posibles (mayormente los personajes, los cuales en esta serie son intencionadamente diversos) para luego hacerlas dialogar entre sí a través de su propia experiencia e interacción con esas mismas fuentes o con nuevas situaciones o temáticas. De esa forma, independiente de los temas que en la serie se tocan (como los orígenes de los padres hindúes de Dev y los padres taiwaneses de su amigo Brian Chang, la religión, la paternidad y los niños, los desafíos laborales, los estereotipos en los medios de comunicación masiva, etc.) en el transcurso de la serie se deja ver algo así como una estructura del cómo se puede ir realizando un aprendizaje múltiple, variado y que puede ser aplicado a gran parte de las facetas de la vida en sociedad.

Sin embargo, cuando una serie realiza esta clase de acercamiento a la vida moderna, es muy fácil caer en moralismos o en imperativos, así como también en soberbias del tipo soy una serie que tiene la clave de cómo vivir, y es ahí donde entra el para qué es importante esta especie de estructura de aprendizaje que pareciera ser la columna vertebral de Master of None, que es la indeterminación. Si hay algo que la vida contiene por cantidades, sobre todo en relación con otras vidas de forma permanente, es la incertidumbre, debido a las múltiples nuevas situaciones que a lo largo de nuestra existencia vamos viviendo, y esto se plasma perfectamente en las mismas vivencias a las que Dev se ve enfrentado. Él experimenta diferentes dificultades y anécdotas de diversa índole en toda la serie y que están más allá de lo que puede hacer, porque hay veces que las situaciones son más grandes que las personas. Así y todo, no es como que Dev esté a la deriva frente a estas cosas que le pasan, pues sabe cómo aprender de éstas y tiene ganas de hacerlo.

Así, para finalizar, se hace importante hablar del concepto de control. Es por esa misma indeterminación que mencionaba en el párrafo anterior que aspirar a tener control de forma total en la propia vida es ilusorio e imposible. Sin embargo, eso no hace que la lucha por tratar de vencer esa indeterminación, esos cambios de planes inesperados, esas turbulencias en tu propia vida no valga la pena de darse, y eso es lo que Master of None trata de rescatar: siempre podemos aprender de eso que nos golpea interesándonos genuinamente de extraer la mayor cantidad de información de lo que nos genera conflicto para poder tener mayor control sobre lo que sea posible de tenerse. De generar diálogos en eso que pareciera no querer dialogar nunca para poder crear espacios donde nada sea tan blanco o negro. Porque de eso que no podemos controlar no hace falta preocuparse, sino de lo que está a nuestro alcance, de lo que podemos influir y de lo que puede influirnos. Ese espacio en el que nuestras decisiones y, de hecho, nuestra sola existencia (al ser individuos con opiniones, identidades y aspiraciones que obviamente no son neutrales) genera un impacto tanto en nosotros mismos como en los demás es el norte de esta serie. Ese es el regalo de sabiduría que Ansari pareciera querer darnos a través de la historia de Dev en Master of None.