Revisamos: Midnight In Paris (2011)

Revisamos: Midnight In Paris (2011)

Medianoche en París (2011) es la última película de la prolífica carrera del director norteamericano Woody Allen. Luego de una seguidilla de cintas algo desabridas, Allen nos entrega lo que probablemente sea su mejor trabajo desde Matchpoint (2005), o sea un peso pesado del séptimo arte.

La historia trata sobre Gil (Owen Wilson), un escritor gringo que intenta terminar su novela mientras pasa por una crisis creativa. Durante una visita a París con su futura esposa Inez (Rachel McAdams) y sus suegros, Gil se siente cautivado por la ciudad y ansía vivir allí idealizando lo que considera la época de oro de la cultura parisina: los años veinte. Una noche tras una fiesta, Gil e Inez se encuentran con una pareja de amigos norteamericanos, entre ellos Paul, un fanfarrón intelectualoide que cautiva a Inez. Gil, aburrido con la conversación esnob, decide irse sólo a caminar por la noche parisina; algo ebrio da vueltas y vueltas por callejuelas de adoquines hasta perderse en la ciudad. A medianoche suenan las campanas y aparece frente a los ojos de Gil un automóvil de los años veinte invitándolo a una fiesta, él acepta. Entonces viaja en el tiempo y conoce a variadas personalidades como Salvador Dalí, Ernest Hemingway, Gertrude Stein entre otros varios que le ayudarán a terminar su libro. Además de ello Gil se enamora en los años veinte de una hermosa groopie del arte llamada Adriana (Marion Cotillard), amante de Hemingway y Picasso, que anhela vivir en 1890, lo que para ella era la verdadera edad de oro de la cultura en París.

La cinta habla esencialmente sobre la contradicción fundamental entre lo que se quiere y lo que se tiene (origen usual de la neurosis de los personajes del autor), pues Gil anhela vivir en otra época que le pareció mejor, así le pasa a Adriana también. De ésta manera se construye un retrato del interminable anhelo por las épocas pasadas miradas con nostalgia que nos obnubilan e impiden ver que el presente no es otra cosa que construir un pasado que alguien pudiera anhelar mañana.

Como ya es habitual desde los tempranos años 70’s, nos encontramos con una cinta rebosante de ingenio y humor que funciona en varios niveles al más puro estilo de Woody, que saca buenas carcajadas en al audiencia. Lo atractivo del film y que lo diferencia de sus más recientes trabajos como “Conocerás al hombre de tus sueños” o “Si la cosa funciona”, es que realmente logra retratar aquella magia que nos entrega en cintas como “La Rosa Púrpura del Cairo” o la solidez cinematográfica de “Manhattan” o “Annie Hall”.

 Y eso es lo tremendo de Woody Allen, que justo cuando te esperas una más de sus películas de termino medio, salta de la pantalla con renovada fuerza y es capaz de conmovernos, hacernos reír y pensar, todo en el mismo segundo. Vaya a verla y se hará un favor, un film que quedará marcado en la historia del cine, otra tremenda entrega del que probablemente sea el último gran comediante Americano poseedor del “toque Lubitsch”. Imperdible.