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Porque música Chilena este 2017: 6 Discos nacionales que debes escuchar hoy mismo

Foto x Catalina Paz

Parece que actualmente dejamos de estar en esa commoditización de vernos influenciados por nuestros referentes, para por fin, comenzar a forjar cimientos que nos caractericen como música Chilena. Es agradable ver como existe (y conviven en ecosistemas paralelos) una cantidad de bandas o agrupaciones, de distinta índole, que son capaces de convocar una transversalidad de público en un lugar, y además, hacernos sentir que con lo nuestro podemos sentirnos bakanmente gratos e identificados. Si un día estás saltando con el Cómodo; al otro día puedes estar pegándote unos dabs con Gianluca; para luego ir en viajes mentales con Tortuganónima, y,  finalizar con la energía descompuesta por Zat.

Después de consumir un par de disquitos en este último tiempo, sentimos la necesidad de compartir esta selección de manera imperante. Esperemos que al menos se lleven uno de estos a su camita.

1. Drefquila – Giddy Up

La aparición de este personaje en la escena trap Chilena ha sido cuática. Su presencia es sinónimo de irrupción, y su seguidilla de clips no tienen nada que envidiarle en push a los españoles o a los boriquas. Drefquila, o conocido antes como el Bice Campeón de la Batalla de Gallos, tiene algo que falta mucho en esta dinámica germinada por el vicio recurrente de Atlanta: Un extenso diccionario y la no necesidad de caer en la suciedad.

Su nuevo EP Giddyup, demuestra empíricamente lo que te decíamos antes. Un personaje con recursos de sobra para poder brillar en estas ligas de la suciedad.

2. Emisario Greda – Anhelario

Como que te suena a muchas cosas de antes, pero cuesta definirlos. Los Greda tienen una amalgama que si se identifica en la tristeza feliz de algo, y conecta en un corazón difuso y con ganas de latir con bajos sentimientos. Su debut “Anhelario” es la atmósfera” de una generación que se ha reencontrado con algo que los más grandes dejamos de valorar, y que termina siendo la oportunidad para poder saborear encuentros deseosos de atemporalidad.

Algunos tienen la noción de encontrarse con Spinetta, Mazzy Star o The Sundays. De lo empíricamente ciertos que podemos estar, es que hay un organismo natural que provoca cositas, y eso se agradece, sea en la época que sea.

3. Young Cister – 96

Una gran virtud para definir a Young Cister, sería su profesionalismo para entregar material de calidad. Cuando te topas con su contenido promocional, repartido en fotos, video o canciones, se nota esa auto-percepción que tiene como artista y como trabajador de esfuerzo. 96, su disco, plantea esa sustancia de beats bien producidos, videos de una factura envidiable y un flow que es capaz de llevarlo a terrenos más mainstream y experimentales.

Porque por más calle, ostentación y superficialidad que subsistan sobre la espalda del prejuicio, es cuático como su storytelling le justifica todo lo que quiera hacer. Pues, se ve como el amo de su calle.

4. Tenemos Explosivos – Victoria

¿Qué podemos decir de ellos que no hayamos dicho? Buenos arreglos, excelentes letristas, y por sobre todo, encausadores teatrales de la emoción. Es difícil no sentirse pasado a llevar por la poesía rimbombante que deja sentirlos, y por sobre todo, sobrellevarlos en un show en vivo.

¿Qué podemos esperar de Victoria? La transformación innata de una banda que ya es más grande que su debut.

Citando un comentario que les han dejado en su canal de youtube, la esencia de sus actos se definiría algo así: El primer disco es un grito, el segundo es un llanto, y este tercero es como un himno. Se pasaron.

5. NFX – Shaolin Technics

La vibra liberada por Matias Moena tiene un sabor atemporal; uno sorpresivamente agradable para un niño de 20 años que se sabe apropiar de skillz ancestrales y la esencia de un fenómeno patrimonial como lo es el boom bap, siendo capaz de entregar una reinvención de la nostalgia que no vivió, pero desde una proyección confesionaria. Y no hablamos de Joey Badass, sino de NFX.

Todo su trabajo está autoproducido por el y su colectivo de secuaces, que han sido capaces de pegar canciones estrictas, duras, contagiosas y bounceras por sobre el millón.

Si tuvieramos que hablar superficialmente sobre Skillz Of Shaolin, destacaríamos su naturalidad para enfrentar los estribillos y la capacidad innata de dejar un mensaje directo a los años que vivimos. Porque claro, la amplitud y profundidad de criterio la vas a dar una vez escuchado el álbum.

6. Rubio – R

Fran Straube va por sobre la media de la concepción creativa chilena, llevando influencias demasiado personales en su faceta como Rubio. Aunque, a primeras, podríamos identificarlo como un camino entre ingredientes orgánicos de la vanguardia actual, que van desde lo minimal, el downtempo, el wonky, lo chill y lo abstracto, a segundas lecturas, estamos frente a la digestión de sentimientos complejos, que llevan a una empatía sensorial y no al tangible del ser. Si pudiésemos ser más claros y simplistas en esta explicación, podríamos decir que Fran quiere que absorbamos colores y nos dejemos llevar por el sabor de masticarlos.

Fue así como lanzó su EP visual, el cual entrega el camino para poder nadar en su mente, o más bien, lo que quería conceptualizarnos profundamente.

Equipo LOUD.cl

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