Tsutomu Nihei: la sana convivencia del manga y la arquitectura

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Tsutomu Nihei, mangaka japonés dedicado a la ciencia ficción, nos entrega una combinación de técnicas ilustrativas que no conviven usualmente en un arte de autoconocimiento y búsqueda, logrando, desde sus primeras obras, diferenciarse de otros ilustradores gracias a ciertos elementos clave dentro de ellas.

Por Mako Wo

Su amor por el dibujo de edificios y estructuras lo lleva a estudiar arquitectura, oficio que ejerce por dos años y que termina por dejar, al concientizarse de su desagrado por la colaboración o trabajo en equipo. Comienza entonces una búsqueda por un oficio que le permita mantenerse dentro de su cómoda soledad. Ve en el manga una opción que puede darle dinero, además de una manera perfecta para expresarse y desarrollar de una habilidad que disfruta. Así es como decide mudarse a New York y probar la suerte por un año, lugar en el cual desarrolla una visión outsider sobre la propia cultura japonesa y el manga.

 

La influencia de su experiencia en el campo de la arquitectura es innegable dentro de sus creaciones, siendo esta técnica sobresaliente en cuanto a estética y contenido.

En 1997 publica su primer serie a través la revista Afternoon titulada Blame! , por la cual es reconocido hasta el dia de hoy. Su trascendencia dentro de su currículum como mangaka es solo explicable cuando leemos  el primer tomo de esta obra cyberpunk.

Caracterizada por las megas estructuras, la historia protagonizada por Killy, joven en busca de un gen casi extinto en una realidad post apocalíptica en donde humanos son acechados por máquinas, es un clásico caso de arte conceptual en manga, donde se prima el concepto más allá de la realización física de este. A esto se debe su fama, asumida por el propio Tsutomu, como obra malentendida y difícil de leer.

Es completamente necesaria la atención del lector cuando se encuentra frente a las diferentes escenas protagonizadas por nuestro enigmático viajero.

En esta primera obra podemos observar la priorización de lo estético y congruente de la gran ciudad, la cual no deja de crecer, siendo muchas veces el único foco dentro de los tomos. Otro gran factor es el detalle de escenas gore representadas casi siempre en cuerpos desfibrandose o las grotescas criaturas con sed de sangre humana.

NOiSE, precuela de Blame!, es la siguiente obra de Nihei. Es aquí cuando se empieza a notar el deseo de producir algo más claro para una audiencia ansiosa de claridad y contenido después de lo inconcluso y experimental de su obra pasada. El objetivo deja de ser la propia interpretación de una trama confusa y abierta, se centra en contar de mejor manera la sucesión de hechos que lleva a la creación de los Silicon Life (Cyborgs antagonistas de Blame!).

 

El proceso de cambio de objetivo en esta obra no se visualiza de manera drástica a diferencia de series posteriores, ya que la predominante sigue siendo las escenas nulas de diálogo que dan más relevancia a las estructuras (no tan exorbitantes como lo serán en Blame!) que al monólogo o intercambio de palabras de nuestra protagonista, la cual se inmersa en la interrogante de una creciente desaparición de niños en elsector.

Biomega y Abara son respectivamente las historias sucesivas de Tsutomu. A este punto de su carrera ya se ha ganado los corazones de bastantes aficionados de sus monstruos lovecraftianos, otro importante factor dentro de sus creaciones. Tanto fue así que al sufrir la cancelación de la serialización de Biomega, la presión de sus seguidores lo detuvo del ocio en medio de la intriga sobre su desenlace.

Nace entonces Abara, en un intento casi desesperado de saciar la demanda que su fama le había causado.

Como antes mencionado, aquí si es más evidente su desenganche con la ambigüedad de las tramas y estructuras predominantes. Los conglomerados de edificios dejan de ser tan ordenados y fieles a los planos arquitectónicos como religión y base de creación; la trama se desarrolla, por lo menos, con algún sentido.

Sin embargo ningún cambio fue tan drástico como lo fue Knights of Sidonia, lanzado el 2009 y finalizado en 2015. Aclarado por el propio artista, la intención de este fue desde el inicio el resultado de querer hacer algo de gusto popular que vendiera, el “querer hacer un manga normal”. Si desde un comienzo no existía trama ya pensada en sus historias, Knights of Sidonia vino con inicio y final, es por eso que la presentación de personajes es sucesiva y casi predecible.

Atrapante desde el inicio, Tsutomu logra perfeccionar el acercamiento masivo con esta serie, sin tener que alejarse de su querida ciencia ficción y criaturas repugnantes, presentando una obra que incluye comedia.

 

 

Otro gran notable avance es el dibujo más limpio en cuanto a figuras humanas, específicamente rostros, aspecto que mejoró probablemente por la mayor profundidad en las relaciones de los personajes, siendo estos los más importantes​.

Este es un claro detalle no sustancial en sus primeras obras, ya que casi la totalidad de ellas retratan la fascinación del artista por los humanos cyborgs, presentando personajes casi inmortales.

Gracias a la popularidad y buena entrega de este título obtuvo su animación entre 2014  y 2015, la que contó con 2 temporadas en un total de 12 capítulos cada una, las cuales​ llevó su nombre aún más lejos. Estas se encuentran disponibles fuera de Japón en Netflix.

Su último trabajo, APOSIMZ, fue publicado a finales de febrero de este año y se desarrolla dentro de la nave espacial que Tsutomu diseñó en Knights of Sidonia, estructura inspirada en la magnitud de la ciudad de Manhattan.

A pesar de la distancia que toma en estilo con Blame! sigue siendo reconocido por esta, demostrando el gusto vigente de su público por esta obra de trama vaga. Blame! cuenta con una animación producida por Netflix, nuevamente, en mayo de 2017.