Silicon Valley: Una sátira que deforma una cercana realidad

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Advertencia: La nota contiene pequeños spoilers.

Escrito por Roberto Benavente

El “Valle de Silicio” lo asociamos automáticamente a Apple, Facebook, Google, Twitter y así la lista podría seguir creciendo, porque el valle alberga a varias de estas compañías e incluso presenció sus inicios. Pero junto a las grandes corporaciones tecnológicas, también hay espacio para lo independiente, esos grupos que están en vías de formación: los “start-ups”. Las buenas ideas comienzan pequeñas y apuntan a lo grande, un start-up puede transformarse en el próximo gran éxito de la serie, propósito que exploran lograr todas las personas que trabajan en este lugar y lo buscan de forma constante.

No estoy definiendo al lugar, sus códigos o funcionalidad. En realidad, no es más que una simple excusa para relacionar la realidad con la serie de televisión creada por Mike Judge, John Altschuler y Dave Krinsky llamada sin mayores complicaciones: Silicon Valley. El nombre que más suena es sin dudas Judge, conocido principalmente por Beavis And Butt-Head, aunque más allá de crear ese hit del MTV noventero o ser la mente detrás de King Of The Hill, ideó dos piezas claves que definen la esencia de su humor: Office Space e Idiocracy, películas que merecen ser vistas nuevamente bajo la mirada de la sociedad actual, porque lo cómico aquí no cae solamente en generar risas, es una crítica y por esta razón se construyen como sátira, un elemento común dentro de las creaciones de Mike Judge.

Es con ese toque ácido, propio del humor negro, que nos adentramos en la historia de la propuesta, Richard Hendricks junto a un grupo de amigos dan con un algoritmo de compresión revolucionario, a partir de ahí comienza el recorrido para adquirir financiamiento y la superación de los diferentes inconvenientes que se presentan en un camino, que esperan terminar de forma exitosa. Esta es la estructura principal de la serie, lo que se podría traducir en el auge o viaje de un grupo de emprendedores dentro del valle, pero hay más, porque la importancia del lugar pesa mucho dentro de la historia demostrando por ejemplo; la diferencia que existe entre las grandes corporaciones versus los desarrolladores independientes, la rivalidad que genera la competencia, el aprovechamiento de los oportunistas, la presencia de excéntricos millonarios y obvio, hay un sinfín de referencias a la cultura pop-geek.

Todo lo antes mencionado, construye la identidad de Silicon Valley, pero siempre con la presencia de un giro ingenioso y cómico que exagera ciertos aspectos, muestra de esto es el grupo cercano al protagonista compuesto por Big Head, Erlich, Dinesh, Gilfoyle y Jared. Un equipo en el que cada individuo tiene su especialidad, incluso cuando su característica es carecer de ingenio (Big Head) o ser un descarado que saca ventaja de los demás (Erlich Bachman), de esta forma vamos explorando las diferencias entre personalidades, pero que llegado el momento de trabajar convergen hacia un punto en común y aquí está una de las grandes fortalezas de la serie; su capacidad de crear momentos en que la creatividad intelectual se conecta con el humor, haciendo un gran uso de la composición audiovisual. Muchas veces las ideas nacen de una conexión azarosa, y la escena de los “cálculos masturbatorios” lo representa de forma perfecta.

Es imposible hablar de la serie, sin rescatar ese momento:

Otro aspecto que también potencia la serie, es el reírse de los estereotipos, grandes deidades o figuras emblemáticas del valle generando más de un paralelo entre los personajes de la serie y celebridades como: Steve Jobs, Sheryl Sandberg, Dick Costolo, Paul Graham, Larry Ellison, Jack Dorsey, Chris Sacca, Marissa Mayer, Sean Parker, Mary Meeker, Dave McClure, Megan Quinn, Mark Cuban, Jessica Virrilli, Marc Benioff, Peter Thiel, Steve Ballmer, Larry Page y Sergey Brin. Una lista que podría seguir creciendo, en conjunto a las alusiones tecnológicas que hace la propuesta, empezando por las apps hasta los videojuegos y la VR.

Finalmente, la serie continúa en su crecimiento y es fácilmente una de las mejores series de comedia por el uso inteligente del humor, dentro del contexto creativo. Hoy en su 4ta temporada la calidad no ha bajado, de hecho ha logrado crear nuevas dinámicas para no caer en lo repetitivo, un ejemplo brillante son las interacciones entre Jin-Yiang y Erlich. Pareciera ser que Silicon Valley con su facultad de sorprender e innovar como show de tv, entran en armonía con la evolución de la industria en el valle y la carrera tecnológica que nunca se detiene, gracias a esto podría seguir expandiendo sus límites creativos “haciendo del mundo un mejor lugar”, citando la frase cliché del TechCrunch Disrupt.