¿Qué onda con los “Lo-fi Beats? Hablemos sobre este nuevo amor nostálgico musical

¿Qué onda con los “Lo-fi Beats? Hablemos sobre este nuevo amor nostálgico musical

Escrito por Josué Navarrete

¿Utilizas Youtube para buscar y escuchar tu música favorita? De ser ése el caso, lo más probable es que, debido a todos esos Full Album de hip-hop totalmente legales que has escuchado en la plataforma, la sección de ‘Recomendados’ te muestre alguno que otro streaming o la afamada “radio 24/7 de Lo-Fi Hip Hop/Beats To Study”, que lleva de imagen un chico anime en su pieza estudiando con unos audífonos grandes. Al caer en esa apacible recomendación, le das click por curiosidad, y te encuentras con todo un cúmulo de ritmos acentuados que, al menos, te relajan. Ya después es inevitable sentir una nostalgia, donde los culpables son esos samples jazzeros, y beats vintage ecualizados en dirección al pasado. 

La buena (o mala) noticia, es que internet está lleno de estas piezas instrumentales que raramente pasan de los 3 minutos, tan solo es cosa de buscar en Bandcamp o Soundcloud una tarde y te encontrarás con muchos productores de todas las partes del mundo haciendo, inmerso  en un gran comunidad habitada como movimiento virtual y local.

‘’Mira, en mi opinión, es una respuesta a toda la música comercial y maquillada que existe en la actualidad, la cual no tiene alma, suena plástica y desechable como un mp3. En cambio, el lofi es cálido y sincero’’, cuenta Flakodiablo, beatmaker nacional.

Tras entender su respuesta, surgieron las siguientes preguntas ¿De dónde salió esto del Lo-Fi Beat? ¿Quienes hicieron este sonido? ¿Cuando sé que es lo-fi o no?

Veamos las aristas que componen este interesante concepto que tiene nuestro nuevo amigo del estudio.

La esencia: El Boom Bap

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Básicamente, el Lo-Fi Beat es el Boom Bap que se hace hoy en día: un estilo de producción musical donde se enfatiza el volumen del bombo y caja de la canción, en el cual se utilizaban samplers icónicos como el SP-1200 o el Akai-900, y los múltiples usos de los scratches. Como dijo Dj Premier, famoso exponente del sub-género, la idea del Boom Bap ‘’Es que los tambores tienen que golpearte’’.

Si hacemos retrospectiva a su origen, el B-Bap data de los 80, específicamente en New York. Colectivos como Juice Crew All Star,  Boogie Down Productions o  Diggin’ In The Crates Crew (Este más cercano a los 90) popularizaron esta enérgica manera de hacer beats en los circuitos más alternativos del Hip Hop. Ya por los 90, KRS-One se encargaría de popularizarlo con su disco ‘’Return Of Boom Bap’’ (1993), a la par que el B-Bap ya estaba acompañando los versos de gente del calibre de Wu Tang Clan, Nas, A Tribe Called Quest, Pete Rock o Notorius B.I.G, teniendo gran protagonismo en varios discos que hoy son considerados clásicos dentro de la idiosincrasia hiphopera americana (Como Illmatic de Nas o Midnight Marauders de ATQC, por dar unos nombres).

Tal notoriedad alcanzó a  subirle el volumen al drum kick y al snare, que llegó más allá de la gran manzana, como en Detroit, donde J Dilla bebería mucho de este estilo de producción para crear unas verdaderas biblias de beats, o en Los Angeles, donde el dúo People Under The Stairs hacía imprenta del acento rítmico al rapear.

Tokyo y Detroit, las ciudades donde la música, metafóricamente, cambió la vida de todos.

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El 7 de febrero de 1974, por esas increíbles coincidencias de la vida, en Tokyo nació Seba Jun, y en Detroit, James Dewitt Yancey… ¿No cachaste el juego de palabras del subtitulo o los nombres que puse? Bueno, ambos son Nujabes y J Dilla, respectivamente.

El actual y casi absoluto culto a estas dos personas es debido a la forma creativa y novedosa en la que samplearon sus discos favoritos de Jazz y Soul que escucharon desde pequeños. El japonés, con absoluta sinceridad y sello personal, moviéndose en la escena de Tokyo con gente como Shing02, Minmi o Uyama Hiroto y el sello Hydeout Productions. Jay Dee, por su parte, experimentando y elevando la abstracción a la hora de hacer Hip Hop con íconos como lo son Q Tip (A Tribe Called Quest). Jay-Z, De la Soul y los californianos de Stones Throw. Es cosa de escuchar el Metaphorical Music de Jun, o Donuts, de Yancey, para corroborar el estatus de clásico contemporáneo que estos discos se hicieron casi al unísono de sus lanzamientos, y notar que de esta escuela surge esa característica de emplear vinilos antiguos de Jazz y Soul a la hora de samplear para producir Lo-Fi Beats.

Hoy en día, tenemos a gente que ha perpetrado o incluso, llevado más allá este tipo de sonoridad, como Flying Lotus y todo el conglomerado que ha creado con el sello Brainfeeder en la escena de Los Ángeles. También Madlib, figura importantísima en los círculos más experimentales y under del hip-hop (y del Lo-Fi también. Hasta tiene un disco junto a J Dilla llamado Jaylib), o Knxwledge, que incluso ha acercado esto del Lo-Fi al Soul y el Pop moderno junto con Anderson Paak con el proyecto NxWorries.

Ahora, ¿Cuando el Lo-Fi es realmente Lo-Fi?

Así mismo, los círculos y paralelismos más under y caseros de productores, hacen de las suyas en la intimidad de sus casas con samplers viejos, un PC o Laptop con un buen DAW, e Internet, utilizando esta última herramienta como medio de difusión a la vez, facilitando las cosas al espíritu DIY para mostrar el arte al mundo. Estamos hablando de los principios de la década del 2010, donde el movimiento empieza a surgir, con nombres como Culprate (en sus primeros años), Samiyam, Ahnnu, Ohbliv, Devon Who, KVZE o 9Planets, y sellos como El Sereno Records, Dirty Tapes, Rap Vacation, Paxico Records o Fuzzcope. Esta gente empezó a unir el concepto de lo-fi beat al  cassette revival y videos caseros antiguos o de vhs, cómo peliculas asiáticas, o grabaciones ochenteras, lo cual, decantó en una estética animé/noventera, heredera del legado Nujabes.

Acá surge algo interesante, y es que: ¿Cuando el lo-fi es realmente eso?. La popularización de un estilo musical desarrolla inevitablemente una saturación y homogeneidad a nivel creativo, teniendo muchas veces como consecuencia un socavón a los principios o el discurso del mismo. Al abordar esto con el beatmaker Eggglub, me respondió que ‘’la etiqueta lo-fi a veces pierde su sentido, porque ahora cualquiera dice que hace lo-fi, cuando en realidad sólo usan su laptop, algún sample de mp3 que pillaron por internet y un efecto del 404, y eso, no es lo-fi’’. Y claro, el concepto de esto tiene mucho que ver con la manera, pero se ha ido transformado más que nada en una estética.

La percepción de simpleza y facilidad que ronda a este género contrasta radicalmente con la dedicación y romanticismo que tiene como pilar fundamental. Quizás el hecho de que hacer este estilo de música, salga barato y está al alcance de todos, se ha ido mal interpretando hacia algo que se puede hacer sin esfuerzo y en base a fórmulas.

Cualquiera sea el caso, el espíritu del lo-fi beats es recordar cómo se hacían las cosas antes del gran nivel de pulimiento que tiene arraigada como carácter principal la industria musical de nuestros días. Esos vestigios que quedaron, aún se pueden utilizar, y funcionan perfectamente para acompañarte al día a día, bajo capas de honestidad y bajos que, al ser correspondidas, se convierten en algo único.

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