Mastodon – The Hunter (2011)

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Mastodon es sinónimo de triunfo en un ambiente igualmente truncado del que vivimos en la escena actual. Son muy pocas las bandas nuevas de rock, que pueden gozar de éxito y crear un ambiente de expectación ante su último trabajo.

The Hunter, nació de la experimentación y la constancia que partió en el 2000 grabando un bootleg, para luego lanzar el bestial Lifesblood y sucesivamente poder gestar el conceptual “Leviatan”, un disco compuesto de canciones largas, unidas entre sí, las cuales dan resultado al concepto de representar a la Obra Moby Dick .El siguiente paso fue “Crack The Skye”, el disco más ambicioso hasta ese entonces: una movida astral al caos y la tranquilidad. Han forjado con determinación ese sonido demoledor, aplastante, que se puede comparar al impacto de una estampida. Nada es al azar y los años sólidos de construcción, se extienden en este combo destructor. Los conceptos sludge, hardcore, heavy metal y Groove, les quedan chicos y este review, se va a encargar de solventar tal afirmación.

Todo el background que ha envuelto a The Hunter, ya sea con sus adelantos y parte de su arte al descubierto, habla de una preocupación de la banda en entregar un trabajo de calidad y una guía al oyente. Si el sello en cada albúm se refleja en desbordar la médula, ya sea en quiebres ruidosos o la elaboración de la rapidez, ésta no es la excepción.

La elección de colocar a Black Tongue como apertura de este catarsis, fue lo más preciso. Es una marea de batería, guitarras y voz profunda. Curl of the Burl es más tranquila, estridente y marcada. Blasteroid y Stargasm son barreras de contensión, de un acto sigiloso de violencia. Destacar los momentos de tranquilidad, con The Hunter y Creature Lives, afirmando que el caos no es solo desborde y sensaciones negativas. La fuerza y la intensidad manejadas, pueden mantenerte en paz y otorgarte belleza. Si en un principio tenían influencias marcadas con Pantera, las de ahora los colocan en un tributo a Neurosis. El penúltimo track “Bedazzled Fingernails” tiene un efecto reversible; algo así como sentir menos rompiendo un artefacto y enfundar la máxima potencia al cerebro.  A grandes rasgos el disco cumple y dicta un nuevo viaje.

No los culpo el haber bajado las revoluciones y proyectar la dureza en algo estabilizado. Son bandas con metas ambiciosas, sin la intención de querer situarse siempre en el mismo lugar, tocando lo mismo. Ahí tienen a Opeth, vapuleado por la crítica metalera hater, por cambiar constantemente su sonido. Es algo tan sencillo de tener un espectro mayor, el cual en sus inicios no tenían e inquietudes nuevas. A estos el circuito metal les quedo chico, si hasta gente que ni siquiera pasa a Metallica ya lo andaba esperando.  Es más, se agradece enormemente el esfuerzo puesto, por devolvernos la esperanza, de que el rock…aún no muere y tiene para rato.