Yohji Yamamoto: rompiendo los esquemas de la moda

Yohji Yamamoto: rompiendo los esquemas de la moda

Escrito por Max Díaz Concha

Oriundo de Tokio, este estilista japonés se graduó de Derecho el año 1966. Tras eso, finalizó sus estudios de moda en Bunka Fukusō Gakuin, en Shibuya. Tras ser aclamado por varias de sus creaciones, debutó oficialmente en París, el año 1981, convirtiéndose rápidamente en uno de los artistas más aclamados e influyentes en la escena de la alta costura.

Sin embargo, ¿cómo definimos a esta excéntrica mente? Identidad y humanidad podrían describir al diseñador japones y su extensa carrera. Logrando mezclar la neutralidad de los colores, como el blanco y el negro, con la vanguardia de sus diseños, Yamamoto busca que la gente vea algo más allá que ropa en sus composiciones: que se adueñen de ella. Es decir, que nosotros definamos el significado de la vestimenta, y no que ella nos defina.

Él es más que un simple diseñador Es un artista completo, que logra traspasar toda su sensibilidad a la costura, todas su inquietudes y pasiones se ven reflejadas en sus obras y logra trascender toda barrera cultural.

Por eso, ¿qué es lo que realmente viene a ofrecer Yamamoto?

Por Max Dìaz

Moda sin fronteras

Al ser un diseñador japonés ha tenido que lidiar con la etiqueta común de un estilo oriental por el hecho de su origen, pero él no entiende esta división entre occidente y oriente. Él logra unir ambas nociones de moda conjugando ambas estéticas, superando estas barreras de lo europeo versus lo asiático entrelazando ambas escalas “estilísticas”, y esto se ve reflejado en todos sus proyectos: su trabajo en Adidas; su propia línea: Y3, su colaboración en la creación del uniforme para equipos de fútbol europeo, sin perder su noción “oriental”, la conjunción perfecta volviendo ambigua ambas definiciones, entre otras.

Atemporalidad

Su carrera se ha identificado por la influencia de la ropa utilizada a comienzos del siglo XX, y cómo en ese momento la vestimenta era definida por el uso de las personas, es decir, cómo ellos le daban el carácter humano a su atuendo. A pesar de este amor por la estética visual de esa época, y su representación de lo permanente, él es consciente de la inmediatez de la industria de la moda contemporánea, y como está en constante cambio y exigiendo su renovación. Pero esa necesidad no es un obstáculo para las piezas de Yamamoto ya que estas son el reflejo de esta continuidad heredada de la estética de una época post guerra en un contexto fugaz y acelerado en relación a las reclamaciones de la moda, y de este periodo en general, el cual ha criticado en innumerables ocasiones.

Asimetría

Para Yohji Yamamoto la belleza real no se encuentra en las cosas perfectamente simétricas, ya que considera esa pretensión por la perfección bastante soberbia. Además, trata de plasmar en sus piezas lo que es el trabajo de los seres humanos, el cual por naturaleza no es equilibrado. Esos vuelos en sus trajes irradian esta idea de que la hermosura real está en lo que no es armonioso, en la desigualdad dentro de un mismo conjunto, siendo una manera de darle un significado transgresor a su estética, ya que no se rige bajo esta concepción de los elementos totalmente proporcionados. Así es como crea vestimentas que se nota fueron hechas por una persona.

Identidad

Este concepto se encuentra a lo largo de toda su carrera, debido a que Yohji Yamamoto no crea para un público masivo que solo quiere usar su ropa por un tema de marca, sino que la hace para aquellos que busquen un complemento a su identidad propia. No solamente para que ellos lleven algo para que digan que lo hizo un diseñador, sino que ellos definan el significado de la prenda mediante su uso, que ellos expliquen de manera personal lo que simboliza desde una esfera íntima. En todo su trabajo no quiere hacerse responsable de la gente, sino que ellos encuentren la fuerza en sí mismos usando sus piezas y que, desde ahí, desprendan una identidad que no esté configurada por la marca en sí.

En fin, Yohji Yamamoto presenta, a lo largo de su carrera, una nueva manera de percibir la ropa. Una sensibilidad distinta, que va más allá de usar una marca en específico, o usar algo porque sí, sino que es una invitación a apropiarse de lo que usamos.