Downton Abbey, televisión a la inglesa

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Downton Abbey acaba comenzar su esperada segunda temporada por la ITV, seguida por millares de nosotros a través de Internet. Una apuesta segura, según muchos, la primera temporada promedió los 20 millones de espectadores por capítulo sólo en Reino Unido, con un coste por episodio de un millón de libras y subiendo de esta forma dos veces al podio, como la segunda serie más vista en la historia de Inglaterra, y la más cara jamás rodada.

parte del elenco de la serie
Parte del elenco de la serie

Y bien, ¿Cuál es su gracia? A diferencia de otras series de época, y por “de época” me refiero a desarrolladas en algún periodo anterior de la historia (Period Drama para los gringos). Downton no es un gancho directo a nuestro corazón ansioso de campiña, trajes largos y chicos guapos y galantes, que suele ser el plus de todo drama de este estilo que se aprecie de tal. Es además una poderosa crítica social y una radiografía a la oligarquía inglesa y al sistema social que depende de ellos.

La serie en particular sigue la historia de los habitantes de la casa solariega Downton Abbey. Todos ellos. Desde la joven ayudante de cocina enamorada de un presumido ayuda de cámara, hasta el mismo Conde de Grantham, el patriarca.

La historia comienza con un hecho histórico contemporáneo, el hundimiento del Titanic, en el que muere el sobrino del conde y heredero del título, las tierras y la fortuna vinculadas a él. El inesperado hecho hace recaer todo el patrimonio familiar, en un lejano primo de este: Matthew, un médico de clase media, liberal e independiente y absolutamente ignorante de todas las costumbres y rituales de la nobleza.

De derecha a izquierda: Elizabeth McGovern, Dame Maggie Smith, Michelle Docker y Laura Carmichael

El origen de todo este entuerto es la incapacidad del conde de engendrar un heredero, y por heredero me refiero a un hijo varón. Su única descendencia son tres chicas, Mary, Edith y Sybil, quienes para el sistema aristocrático inglés solo sirven para casarse con alguien más, puesto que no heredan absolutamente nada. La primera temporada, de siete capítulos, comienza con esta crisis familiar, el problema de con quien se casarán las chicas, sazonado de las rencillas y conflictos subterráneos que se desarrollan en las entrañas de la gran casona con la servidumbre, mostrándonos un particular “arriba y abajo”.

Para esta segunda temporada nos situamos en plena primera guerra mundial, con personajes nuevos, tanto en el mundo de los aristócratas como en el de los sirvientes, nuevas locaciones y más de los conflictos entre el antiguo mundo oligárquico y la modernidad imparable. El mundo está cambiando, y la guerra será un poderoso catalizador de este cambio.

Un elenco de primera, que seguro los amantes del cine inglés amarán, con la multipremiada Maggie Smith (Profesora MacGonagall en Harry Potter) como la anciana condesa viuda, Hugh Bonneville como el Conde de Grantham, Elizabeth McGovern como Cora, la condesa, Brendan Coyle (a quien amo desde Norte y Sur y Lark Rise to Candleford) como Bates, y la introducción especial para esta segunda temporada de Iain Glenn (Dc. Isaacs en Resident Evil).

James Collier, Thomas en Downton

Como bonus para las chicas está James Collier, premiado dos veces (2007-2008) como el hombre más sexy de Inglaterra en los Inside Soap Awards, en el papel de Thomas, el controvertido, arrogante e indudablemente guapo ayuda de cámara de la mansión. Que el principal atractivo de la serie no sean los chicos lindos no quiere decir que no los haya. Para las amantes de la moda y lo vintage hay cientos de hermosos vestidos y peinados en una producción que no escatima en gastos.

Para los hombres en tanto hay intriga, secretos ocultos, conspiraciones e incluso presuntos asesinatos. Y por supuesto, para la segunda temporada todo el furor de la Gran Guerra, en los tiempos en que para cada hombre y mujer era un honor morir por la patria. Eso además de toda la sangre y muerte, aunque mostrada con el tacto y el realismo inglés.

Poderosas locaciones, tomas impresionantes y hermosas de una Inglaterra que ya no existe, pero en la que me habría encantado vivir y actuaciones soberbias son parte del truco de esta serie que actualmente es la mejor carta de presentación de la televisión inglesa. Y porqué no, de Inglaterra misma.

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