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Furu-Pawa, una cápsula que guarda los juegos de tu infancia

Fotos por x Eddy Reckless

Entrevista realizada x Josué Navarrete

Un sector tan ajetreado y ruidoso como lo es Plaza de Armas puede llegar a ser casi un sinónimo de caos. Sin embargo, si vamos hacia su periferia, específicamente en la calle Merced, existe un local que guarda una paz inimaginable y lo más peculiar de todo, es que la identidad de este local es un homenaje cultural a la infancia chilena de los 80’s y 90’s que pasó tardes enteras junto a los videojuegos.

Al pasar por aquel lugar es muy difícil no girar la cabeza hacia las vitrinas que galardonan objetos del entretenimiento virtual que son muy raros y antiguos, y es por eso que decidimos conversar con Alejandro Marambio acerca de su tienda Furu-Pawa, lo que significan para él los videojuegos y su visión sobre el ayer y el hoy en la industria gamer.

¿Cómo es el concepto Furu-Pawa? De llegar y estar en un ambiente más cercano, y no una tienda donde simplemente compras

-Es que yo, al igual que mucha gente, tambien soy cliente. También voy a comprar a otras tiendas de juegos, y siempre me dio lata la forma en que te atendían.

¿Muy fría?

-Claro. Osea, se entiende si, de repente hay un lugar como el Eurocentro y la gente pasa y pasa, no queda otra. El problema es que te atienden mal. Tu llegas a la tienda y te dicen ‘‘¿Qué quiere?’’. No te saludan y esas cosas. Es algo típico del chileno. No sólo se da en la tiendas de juegos, se da en cualquier orden de cosas acá. Vas a al retail y cuesta encontrar un vendedor, y en cambio… Acá es cuando empiezo a hablar de Japón, porque entres donde tú entres, lo primero que hacen es saludarte. No te dicen ‘‘Hola, ¿en qué puedo ayudarte?”, simplemente te dicen “Hola, Bienvenido”, y al atenderte, siempre lo hacen de la manera más amable posible, sin ser cortantes. Y si no compras nada, no te ponen caras feas. La idea mía era que acá en Chile me atendieran así, y es difícil, pero yo decía “cuando tenga un negocio, yo voy a atender igual de bien como atienden en Japón”. Pero el problema es que para hacer eso, tú tienes que dedicarte a un negocio que no sea como el de los juegos modernos donde la gente pasa rápido, y aunque tu quisieras, no podrías. Así que por eso puse una tienda de “antigüedades”, donde la gente llega más por dato, y aparte de comprar algo se puede conversar un poco sobre videojuegos, y la mayoría de las veces los clientes se vuelven habituales con el tiempo. Además, estuve acostumbrado a trabajar en el persa desde chico. Mi viejo, aparte de los negocios que tuvo en los ochenta, en los noventa puso locales en el persa, y todos los fin de semana iba trabajar al persa con él. Ahí el sistema era parecido: empezabas a ver a la misma gente, conversar, y eso me gusta. Es agradable sacar algún tema interesante de conversación y pasar un buen rato. A veces, llegan y están media hora aquí conversando conmigo y no compran nada, pero eso me gusta.

¿Tu familia te apoyó con el negocio?

-Mi familia por el lado de mi viejo son casi todo vendedores, pero somos súper independientes. Yo soy bien individual y no me gusta pedirle ayuda a nadie, y en mi familia somos todos así. Si alguien llega y dice ‘‘sabís que voy a poner este negocio’’ te dirán ‘‘ah, bien po, que te vaya bien’’. No es que estén contigo apoyandote monetariamente, pero si alguien quiere hacer algo, que lo haga nomas, si es su vida. Nada de mala onda ni nada, pero tenemos nuestro propio mundo. En el caso mío, sería yo y mi polola/señora, y esa es mi familia.

 

¿Y cuando viajaste a japón, fuiste exclusivamente a estudiar las tiendas?

-La primera vez que viaje, fue en plan ñoño y ver todo ese mundo que me fascina desde chico, y también por el asunto de los negocios. Ver cómo atendían, qué traer, cómo están decoradas la tiendas y hacer contactos más que nada.

¿Cómo es la tienda de videojuegos japonesa?

-Todo ordenado y cuidado según el tema. Pósters, figuritas, la música de fondo en la tienda es alguna banda sonora de algún juego o anime. Todo muy bien cuidado. Además muchas tiendas tienen mascota, y por eso hicimos una acá. Incluso una tienda famosa de allá llamada “Gamers” lanzó un animé de su mascota y fue muy exitosa en los noventa. Anualmente se hacen concursos para elegir la mejor mascota y cosas así, es un tema cultural allá.

¿Y qué opinas de esa forma de atender?

-Mucha gente pela al japonés de que son hipócritas porque están siempre sonriendo, pero tienes que pensar que ante la situación más tensa uno siempre tiene que estar con su mejor cara. Porque da lata estar en un lado y que te pongan una cara larga mientras te atienden, pero todo cambia al mostrar una actitud dispuesta y una sonrisa.

Ya que te dedicas a juegos retro, ¿Cuál es el propósito del retrogaming?

-Personalmente, me gustan los juegos antiguos simplemente porque crecí con ellos. No soy de los que dicen “los juegos de antes eran mejores, por tal y tal cosa”. Encuentro que los juegos modernos también entregan cosas interesantes. Pero cuando juegas esos juegos y recuerdas cuando ibas al colegio y no había responsabilidades, da una sensación de nostalgia y añoranza, de quizá el mejor momento de la vida para algunos. Donde no se preocupaban de la pega o el estrés, sólo importaba pasar la etapa en el Mario y era la mayor preocupación. Pero tienes distintos motivos, como los coleccionista, el que revende los juegos en algunos años y les sacará más plata.

¿Cuál fue la consola que más te marcó?

-La que más me gusta es la Super Nintendo, aunque me gusta de todo. Por ejemplo, en los juegos de nave prefiero las consolas de sega, como la Sega Genesis. Pero yo crecí con la SNES, entonces jugué todos esos juegos basado en anime, como de Slam Dunk, Sailor Moon, Dragon Ball. Como mi papá se dedicaba a vender Nintendo, fue lo que más jugué. Después del Super, tuve 3DO, porque en ese tiempo estaba el mejor Street Fighter en esa consola, el Super Street Fighter II Turbo. La tuve como un año, y el 95 me compraron el PlayStation 1. Como uno era chico, tuve que vender la consola antigua nomas, nunca tuve dos consolas al mismo tiempo. En PlayStation 1 estaban los juegos de pelea, el Street Fighter 0 y el 1, el Tekken, Toshinden. La tuve bloqueada hartos años, si el desbloqueo llegó el 96 acá, entonces jugaba los juegos originales. Y eran caros, si costaban más caros que los juegos actualmente, si en esa época te costaba cuarenta lucas, y ahora eso es más del doble, así que cambiaba los juegos nomas. Después me pase a la Dreamcast, y como el 2003 pasé al PlayStation 2, pero lo tuve un rato nomas. Un compadre del persa tenia la xbox y me mostró el Ninja Gaiden, dije que tenía que tener este juego, así que vendí el Play y me compre la Xbox, saltando todos eso clasicos del play como los Devil May Cry, el Shadow Of The Colossus, Ico y todos esos. Y bueno, no tengo mucha plata, pero tengo una tienda de juegos, así que puedo darme el lujo. Si esa era una de las ideas también, jugar lo que vendo.

¿Y cómo ve los juegos de ahora alguien que vende los juegos del ayer?

-Ahora hay juegos para todo público y de eso debemos estar agradecidos. Hay algunos fáciles, difíciles, para adultos o niños, y eso es totalmente positivo. Aunque encuentro que ya no hay mucha diferencia entre el Play 4 y el 3, porque ya desarrollaron las consolas como los sistemas operativos, arreglando ciertos fallos y un poco de mejoras en los gráficos. Aunque Nintendo lo está haciendo bien ahora, sobre todo con el Nintendo Switch. Pero en cuanto los gráficos, que es lo que más vende hoy, se está llegando al límite, entonces ¿Qué más alto se puede llegar? Podrían innovar en jugabilidad, pero no me quejo.

¿Algun juego que ha salido hace poco te ha atrapado mucho?

-GTA V y The Witcher. Ambos juegos muy buenos, con horas y horas de hacer cosas y perderse en esos mundos. Los RPG japoneses también, pero lo que mas juego yo son los juegos de naves y de peleas.

¿Te molestaba ese estigma que rondaba al negocio?

-Siempre tuve mis amistades, y ahí a uno no le importaba el qué dirán. Pero en el colegio se notaba. Ahora todos los niños juegan en sus celulares en el colegio, pero cuando yo iba, desde la básica hasta la media, yo y un amigo éramos los únicos que hablamos de juegos todo el rato, los demás hablan de música y la teleseries. Anteriormente se veían como algo para perder el tiempo, algo que jugaban los antisociales. Tienes que pensar que en los 80 y 90 los arcades eran considerados antros. Tu mamá no te iba a dejar ir a los arcades, porque ahí había gente fumando y patos malos. No era bien visto. En cambio ahora, la cosa es masiva porque puedes jugar en tu casa tranquilo. Cuando esto cambió, me dio una sensación extraña, mezquina, pero fue para bien.

Ahora, ¿Cómo ves el futuro de la tienda?

-Llevo 5 años con el local, y de momento no me he podido quejar de ningún año. Incluso el 2016 que fue un año de crisis para muchos y varia gente anduvo mal, no salí con números rojos. La verdad, creo que la tienda puede dar para 5 o 10 años más, junto con el cambio de público y el stock, porque ya está empezando a ser retro consolas como la PlayStation 2. Ahora es la NES, SNES y el Nintendo 64 porque los treintones que fueron niños y jugaron estas cosas quieren volver a retomar esto, pero en 5 años esos treintones jugaron el PlayStation 1 y así.

¿Tienes pensado expandir la tienda? Con algún local o alguna nueva idea

-Si se diera, fantástico, pero el mercado retro es super nicho, no es algo masivo.

Entonces no ves este mercado como una mina de oro

-La verdad no. Yo pienso que uno puede dedicarse a cualquier cosa, pero tiene que saber. Si cuando empecé también vendía en los metros, pero por fortuna pude poner mi tienda y agrandarla incluso. No se si me tenga poca fe, pero no creo que haya más gente que ponga tiendas retro en chile, porque no hay una cultura sobre videojuegos acá como en Japón por ejemplo, allá todos se crían jugando. Quizá no crezcamos mucho, pero seguirá. La ambición era tener el negocio propio y vivir de él, lo cual ya se está haciendo. Es importante estar contento con lo que tienes. No tengo nada de qué quejarme ya, ese es el problema. Estoy demasiado tranquilo, entonces “¿Para qué quiero más?”. Sí, quiero ampliar la tienda, el tema es que esto es un negocio familiar y con una identidad, y cuando se tiene una intención de volverse masivo, ahí es cuando tu tienda pierde la personalidad y te vuelves igual que cualquier tienda de mall. Es cuidarlo también, por ahí va la cosa. Lo que quiero es que la tienda produzca, y lo hace. Además la vida es muy corta, así que lo mejor es pasarlo bien, y si más encima puedes vivir de lo que te gusta, menos puedo quejarme.

Equipo LOUD.cl

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