Arrival: Clásico instantáneo para la ciencia ficción

Arrival: Clásico instantáneo para la ciencia ficción

Escrito por Roberto Benavente

Generalmente las películas de ciencia ficción, que tratan sobre visitantes de otros mundos a la tierra y el contacto con ellos, toman caminos similares como el recurrir a científicos destacados dentro del área de las ciencias exactas. Sin embargo, ante la amenaza de lo desconocido, es habitual caer en una confrontación frontal gracias a las fuerzas armadas. Estos dos segmentos suelen ser los explotados, pero es cierto que en algunos casos se trata de una mezcla y otras veces la balanza se inclina a favor de un punto en particular, todo depende de la escala que tenga el evento. Ejemplo de esto son películas como “The Day The Earth Stood Still”, “War Of The Worlds”, “Close Encounters Of The Third Kind”, “Contact” e “Interstellar”, producciones que abordan la situación de una forma determinada.

 Contrario a lo ya típico del plot, “La llegada”, como fue llamada en nuestro país, toma como eje central a un personaje femenino experto en lingüística, la Dra. Louise Banks, y a partir de ella se va construyendo el relato. Louise forma parte de un grupo conformado por diversos especialistas, y dentro de él, la lingüista tiene la tarea de comunicarse con las formas de vida que han visitado nuestro mundo, pero para esto, primero necesita descifrar la forma en que hablan estas criaturas y con ello poder responder a la gran pregunta: ¿Para qué vinieron? Junto al equipo de la doctora, existen otras divisiones repartidas a nivel global, específicamente asentadas en las zonas que llegaron las naves y cada fracción comparte información con la otra, en pos de lograr su principal objetivo. Esta condición, va dejando en evidencia lo desintegrada que se encuentra la misma humanidad y la competencia predominante que impera sobre el interés de las naciones.

 Con la evolución del argumento, vamos conociendo momentos o acciones que van revelando de forma honesta la naturaleza humano frente a lo que no conoce o no entiende, ocasiones que hacen cada vez más patente un problema importante que explora la cinta: la poca importancia que se le atribuye al lenguaje y la comunicación, junto a las dificultades que crea la falla comunicativa. El verdadero poder que tiene el lenguaje como herramienta, generalmente, se ve disminuido, razón por la cual nuestras grandes diferencias se crean. Simplemente no sabemos comunicarnos, provocando un quiebre en los vínculos. Todo esto se hace presente en la película gracias a la relación que deben establecer las diferentes naciones en pos de un fin común, denotando los errores que cometemos a la hora de hablar y escuchar. Pese a lo que se pueda pensar, el mensaje entregado no es una corrección moralista, sino un llamado a valorar realmente el lenguaje y su importancia dentro de las relaciones personales, lo que se refleja gracias a la historia de la protagonista.

 

Arrival también nos acerca al valor que requiere la toma de decisiones, los resultados o riesgos que estas puedan significar para la importancia de nuestras vidas, y, en virtud de esto, valorar el camino que elegimos. Pero lo antes dicho no es lo único que nos deja la cinta. Su gran mérito es la forma en la que la recibe cada espectador, ya que gracias a su tono emocional que apela a lo personal, la película está abierta a interpretaciones. Es por eso, que junto al explorar el estado actual del mundo y desnudar una sociedad, existe un especial cuidado en llegar al espectador como individuo, momento en el que la memoria juega un rol importante, sobre todo a la hora de enfrentarse a la emocionante secuencia final que corona la cinta.

Sin caer en los excesos, la película mezcla de forma muy balanceada su acercamiento a la ciencia ficción y la carga emocional. Además, tiene una gran cantidad de elementos técnicos que se destacan, como el guión adaptado de Eric Heisserer, el trabajo musical de Jóhann Jóhannsson el cual se siente como un desconocido lenguaje, la presencia de Bradford Young en fotografía apelando a la majestuosidad de lo extraño y la tremenda actuación protagónica de Amy Adams que es precisamente la piedra angular de todo el relato. El director Denis Villeneuve, quizás el mejor realizador en estos momentos, es capaz de unificar todos estos ingredientes entregando una propuesta que se siente y se ve fresca, con un nuevo enfoque para acercarnos a lo desconocido, pero sin descuidar al individuo. También es importante destacar la implicación que tienen la presencia del determinismo y la hipótesis de Sapir-Whorf para darle forma a los límites que definen el argumento, ideas que se imbuyen con la propuesta comunicativa que expone la cinta.

 Gracias al resultado que logra como un todo, estamos sin dudas ante una producción que se suma a las grandes películas del género, y es que la buena ciencia ficción tiene la fuerza de decir mucho más de nosotros como personas que de la vida extraterrestre o el futuro. El peso está en mostrarnos situaciones en las que vemos problemas, errores, faltas, malas o buenas acciones que muchas veces ignoramos, transportadas a otro contexto y ahí recién, fuera de nuestra realidad, somos capaces de encontrar la esencia que omitimos.

 Comprendiendo las dimensiones individuales y la interacción social, Arrival es una película sobre la que se debe volver en más de una oportunidad, ya que bajo determinadas ocasiones o contextos su valor nunca se pierde. Por esto trasciende las barreras del género cinematográfica para transformarse ante todo en una buena cinta, la mejor del 2016, y si ya la vio, nunca está demás darle una leída a  la obra que la inspiró, “La historia de tu vida”, del escritor Ted Chiang.