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Una nueva reina está naciendo: Kali Uchis

Escrito por Josué Navarrete

Es cuático cuando todo se transforma en nostalgia, sin siquiera haber vívido algo en concreto, y aún así, sientes una felicidad triste y difusa  que no se detiene y se transforma en estancamiento cultural. La premisa actual es “si no innovamos, moriremos”, una frase que nos trata de salvar del vicio de vivir en el mundo del ya pasó y no volverá. Tampoco podemos ser injustos y caer en afirmaciones polarizadas, ya que se están aplicando backgrounds interesantes, que mueven lo añejo a un retrofuturo, como en San Junipero, o el caso de nuestra destacada Kali Uchis, quien toma el soul y el R&B sesentero y lo proyecta en un holograma de viajera del tiempo.

Eso sí, antes de llegar a ser Kali Uchis, era Karly Loaiza, una chiquilla nacida en Pereira, Colombia, y que a sus  12 años de edad se mudó a EEUU al estado de Virgina. Esa chiquilla, desde pequeña aprovechó su inquietud por las artes y la dualidad cultural entre lo latino y lo gringo para aprender cosas de manera autodidacta y con mucho esfuerzo lograr forjar su identidad y propósito propio, el de marcar su nombre en las barras del show.

La primera vez que brilló fue cuando sacó su mixtape Drunken Babble el 2012, y brilló tanto que hasta Snoop Dogg y Tyler The Creator la vieron. Es que crédito a quien lo merece: ella lo hizo todo sola, con un macbook y un micrófono de 50 dólares, siendo un ejemplo claro de que el dinero no es lo más importante cuando quieres hacer algo interesante y con identidad. Samples de jazz, reggae, funk, soul y hasta uno de Duran Duran hay en este gesto de decisión y humildad impregnado de ritmos boom bap, la cajita 808 y la vibra old school-lofi que a Tyler le fascina de igual manera que a ella.

Otro aspecto a destacar es que ella dirige sus propios videos musicales, utilizando este campo con gran técnica y soltura para elevar la identidad y darle estética a su trabajo, protagonizados por sus peinados, unos colores vívidos que recuerdan a las paletas de colores que usa Wes Anderson, ropa sacada de los 60 reflejando la lucha contra la discriminación y la liberación femenina que simbolizó en aquellos años y autos que la llevan de un lado a otro en la ciudad.

Lo que vendría después de Drunken sería un renombre de autenticidad que hizo harto eco en la industria indie, y preparar, esta vez con ayuda, un esperado EP que la llevaría a las líneas profesionales de la industria, el cual salió el 2015 bajo el nombre Por Vida. Con producciones de la mano de Tyler, Kaytranada y Badbadnotgood, y varios videos musicales que también dirigió, nos demostró una especie de logro personal de parte de la artista al hacerse un nombre sólido y codearse con famosos en poco tiempo, y a la vez mostrando que sólo es un escalón de los muchos más que, con el tiempo, seguirá superando.

Un 2016 donde Kali sacó unos covers y un par de singles por ahí, nos deja claro que está preparando algo grande para este año y se está dando el tiempo para llenar sus ansias con mejores ideas. Ya con un posicionamiento creciente en la industria y una inquietud que de seguro nunca terminará de usar a su favor, la sensación hacia sus fans y nuevos adeptos es sobre un futuro alentador. 

Equipo LOUD.cl

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