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Danny Brown – Atrocity Exhibition: Un caso bien extraño y diferente en el mundo del rap

La figura de Danny Brown siempre ha sido presentada como un rapero con un timbre de voz bastante particular, casi cómico; con un sonido característico del que se ha ido alejando progresivamente a través de su trayectoria musical. En Atrocity Exhibition es posible escuchar su lado más outsider, es decir, fuera de lo comercial y lo conocido, llegando a ser una anomalía dentro de la industria dominada por nombres del calibre de Drake, Kanye West y Future.

El uso de drogas ha sido una impronta característica en el sonido de Brown, no siendo el primero en esta dinámica, pero aún así logrando consolidar un puesto importante. En 2011, lanzó XXX, la placa que dejó una huella en el horizonte, afianzó su habilidad rítmica y sonora, haciendo de las texturas densas un sello.

Tres años después de su tercer disco, Old,, el nativo de Detroit (una ciudad devastada por la hecatombe económica norteamericana) creó una producción digna de ser la banda sonora de un sinfín de películas de terror, de American Horror Story o de la adaptación visual de un manga de Junji Ito sin necesitar el mayor esfuerzo. Atrocity Exhibition es un disco envuelto en la ansiedad de la ingesta de cocaína. Cada línea aumenta la sensación de claustrofobia interna; la expande a los oídos de otros.  El álbum abre con Downward Spiral, una sutil referencia a Nine Inch Nails, a su propio trabajo y a una perspectiva de vida donde todo desciende en un espiral sinsentido de estupefacientes con un sonido sórdido de beats ralentizados, bordeando una mala pesadilla.

Mientras Kendrick Lamar vivió entre alcóholicos que desperdiciaban su vida entre botellas, Brown ha visto lo más oscuro de las drogas, aquella sensación de una pérdida corporal que se mantiene en el mismo lugar. Un yonqui inhabilitado para surgir, sumergido en línea tras línea. Esa es la experiencia de vida que relata Really Doe, con colaboraciones de Kendrick Lamar, Ab-Soul y Earl Sweatshirt. Cada voz no rompe con el beat constante y el sonido de las campanas en el fondo, el estilo de los cuatro raperos mantiene una línea estable a lo largo de la canción, haciéndola una jaula de ansiedad.

Si bien la claustrofobia es uno de los estados tangibles en Atrocity Exhibition, hay casos que representan todo lo contrario. Entre las canciones más coloridas y  con un tempo más acelerado están Ain’t It Funny, Dance in the Water y la energética When it Rains. Esta última es un flow constante, un vómito de rimas en movimiento enérgico donde Brown no se detiene entre la estructura de verso, puente, pre-gancho y gancho, con un beat sincopado.

En Pneumonia, el flow de Brown es mucho más pausado, rompiendo con el beat a ratos mientras sus rimas son una demostración del mundo en que se mueve. Powder stains on my Balmains/Slurp that pussy up just like Lo Mein, dice la canción que quiebra la línea del disco manteniendo el sonido, cerrando el espacio disponible entre su voz y la instrumentación.

Para un artista como Danny Brown se esperan discos fuera del sonido comercial de la industria. Sin embargo, con Atrocity Exhibition realizó algo mucho más profundo. La placa es un ejercicio de estilo donde las influencias de Joy Division, Björk y System of a Down citadas por él son relevantes, al representar cada una de ellas una experiencia específica entre él y las drogas.

Juan José Vásquez

Cuento la vida en discos, me putean con frecuencia