Bust a Groove, de los primeros juegos de baile que aún no olvido

Bust a Groove, de los primeros juegos de baile que aún no olvido

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Acá en LOUD no escondemos nuestro amor por los juegos de PSX, especialmente por aquellos con OST memorables y creo que no hay videojuego al que le hagamos más culto que a Bust-a-Groove, otra joya de Enix que trata de peleas de baile entre varios personajes, cada uno con un distintivo estilo de baile y que logra guardar la esencia de un momento muy creativo para los juegos del final del milenio. Lanzado en Enero de 1998 en Japón, es una razón más para decir que este fue el mejor año y que la PS1 es la mejor consola.

En un estilo muy similar al de Parappa the Rapper (PS1) y al Audition (PC), el objetivo es realizar un input de flechas y marcar el paso cada cuarto beat, donde el personaje realizará un paso de baile proporcional a la dificultad de la secuencia y acumulará puntos que se medirán al final de la canción contra el oponente (AI o 2do player). A medida que más pasos logres hacer sin perder la cadena, se abren más árboles de secuencias que a su vez logran pasos más y más impresionantes. Además, cada personaje cuenta con un ataque que puede hacer con cuadrado y que atenta contra la cadena del oponente, el cual solo puede evadir si cambia el input y se “salta” el paso siguiente. Todavía me acuerdo del conteo mental (1, 2, 3, Tap. 1, 2, 3, Tap) y lo divertido que era probar nuevos personajes para ver sus pasos más complicados.

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Hablando de eso, el diseño de los personajes es espectacular. Con un core roster de 10 personajes (4 secretos para la primera interacción y 8 para la segunda), se logra una variedad balanceada de personajes inspirados en alguna de las escenas que existían en ese tiempo. Hiro era el equivalente al Luis Miguel Japanese Disco Edition, Heat el representante del breakdance, Gas-O el de la electrónica industrial y así. Cada escenario y set de movimientos agregan al diseño del personaje y le entregaban cierto grado de dimensión, más allá de un avatar para tirarse un par de pasos.

Ahora bien, el Soundtrack… UFFF; ese se lleva todos los galardones. Canciones pegajosas y extremadamente variadas son asignadas a cada escenario, que además responden a la cadena que llevan los personajes. Imposible olvidar la etapa de Gas-O con el ventilador gigante, la ecléctica canción de Heat dentro de un incinerador o el mojo que tenía el tema de Hiro, pero según yo nada le ganaba a la etapas de Shorty donde se bailaba en un Mampato Nipón (Dato curioso; la canción de Hamm es la primera canción que llega a una consola con la palabra N**ga sin censura). Se extraña un poco ver que algún estudio se atreva a lanzar un juego con OST original y evitar verse obligado a abrazar los hits del momento para vender una cierta cantidad de copias.

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El final del milenio y el ocaso de la PSX trajo consigo una serie de franquicias que el tiempo olvidó y que a ratos vale la pena revisitar. Bust-a-Groove salió en un momento muy lindo para la industria de los videojuegos, donde los desarrolladores se atrevían a lanzar juegos con carácter y personalidad, donde primaba más realizar un producto entretenido por sobre uno que vendiera como pan caliente. Si le gustaba jugar Guitar Hero con control o se aburrió de bailar Just Dance con la familia de su soci@, desempolve el emulador y tire unos pasos en nombre de los años mosos de Enix.