• tendencia

Camino a Cohete Lunar, parte II: Rechazos, talleres y comunidad

img_2928

Cada vez se acerca más el Festival Navideño Cohete Lunar, un espacio multi-disciplinario para artistas, creativos y entusiastas de la ilustración, la música, el diseño y mucho más. En la primera sección de este artículo en tres partes, hablamos del proceso de selección, de su visión y de los problemas que habían tenido –Tomás y Sofía– a la hora de enfrentar esta nueva versión de Cohete Lunar. Ahora, vamos a seguir explorando todas las cosas con las que tienen que cargar para poder llevar esta instancia, que muchas personas han podido disfrutar, hacia adelante.

Y para avanzar, hay que zanjar las cosas y no dejar cabos sueltos. Los postulantes que no pudieron quedar, por uno u otro motivo, en esta versión del festival, son informados vía correo. Como es de esperar, hay todo tipo de respuestas. Hay gente que se lo toma bien, pues es entendible, una gran cantidad de personas postula y sería bastante difícil –por no decir imposible- seleccionarlos a todos. Por otra parte, algunos postulantes se sienten afectados y ahí es cuando empieza el proceso de dar explicaciones reiteradas veces. No se puede dejar feliz a todo el mundo, pero al menos se puede intentar que no se descontrole la situación. El solo ver la bandeja de entrada que manejan entre ellos dos me marea por completo.

¿Y todo queda resuelto ahí? Claro que no, no podía ser todo tan fácil. Hay que revisar el tema del dinero, de los pagos, que permiten que Cohete Lunar pueda ser gratis y además permitirse el lujo de hacer concursos e invertir en temas de decoración, sonido, además de las necesidades de las bandas y el equipo que trabaja con ellos. Y aquí aparece gente que a veces se retrasa con los pagos, y es posible entender. El trabajo todavía no te ha pagado, estás algo corto de dinero, pero no te querías quedar fuera. Pero también están los que retrasan el pago para al final retractarse de su postulación. Para bajarse. Lo que crea un problema, porque hay que hablar con algunos de los postulantes rechazados –quienes se pueden beneficiar de esto- y ver si pueden en alguno de los días que quedaron liberados.

img_2906

Pero no todo son cosas lateras. También hay otro punto que no hemos tocado: las charlas y los talleres. “Nos gusta que el artista, diseñador o ilustrador no se quede en solo una técnica o material”, me comenta Tomás, y por eso crean oportunidades donde la gente puede aprender. “Nos gusta que se expanda la variedad. También [nos gusta hacerlo] para motivar a gente externa a adoptar técnicas y que se atrevan. En una de esas aprenden algo y luego se dedican a eso o lo adaptan a su trabajo”.  Después, agrega que “las charlas, además, buscan sentar una especie de contexto sobre lo que hacemos, mostrar y humanizar a los expertos y su trabajo, para no quedar con la idea de que “Cohete es el máximo”. Se puede llegar a más lados con el trabajo creativo”.

Al final, por todo eso vale la pena el trabajo que hay detrás. El tener que hablar con una cantidad impresionante de personas, además de conseguirse el equipo e indumentaria necesarios para el día. Juntos, están pudiendo crear algo de valor en lo que creen y que de verdad los motiva, que beneficia a una gran cantidad de personas además de ellos. Hay un verdadero sentido de comunidad.

Charlie Vásquez

Producción musical // Colecciono cosas // A veces toco en bandas