Pasado, presente, futuro: Un análisis del nuevo disco de American Football y la nostalgia

Pasado, presente, futuro: Un análisis del nuevo disco de American Football y la nostalgia

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El próximo año se cumplen 20 desde el inicio de la banda de Illinois, American Football, que creó un influyente legado con un EP y LP homónimo lanzados en Polyvinyl Records. Desde las cenizas de The One Up Downstairs Cap’n Jazz, nacen para mezclar sonidos suaves y cristalinos, con influencias del math-rock y el indie rock noventero. Fue una sorpresa para todos cuando, el 2014, relanzaron su LP en una versión especial y anunciaron fechas para tocar en vivo. Un boom se generó en todas partes, sobre todo en internet, pero la gente no sabía aún lo más inesperado: la banda anunciaba un disco nuevo. En abril de 2016 pudimos escucharlo y rápidamente las opiniones aparecieron, con gente totalmente dividida, alabando y atacando. ¿Con qué nos encontramos en esta nueva placa?

Es difícil esperar lo mismo. Después de todo, ya no son los mismos adolescentes, además de que la banda tuvo más de 10 años de inactividad. Mike Kinsella se mantuvo activo con varios proyectos, pero el que más le llegó a la gente -aunque no necesariamente el mejor- fue Owen, uno mucho más introspectivo, personal. Quizá, la maduración de lo que era American Football. Una lógica evolución personal, emocional y sonora. Por eso mismo, parece inevitable comparar el sonido de este segundo LP con el de Owen. A pesar de que podemos pensar en Steve Holmes (guitarra) como la mitad creativa del proyecto -ya que el baterista, Steve Lamos, cuenta que la mayoría de las canciones son creadas con base en lo que el y Mike hacen-, la presencia de las guitarras y la voz de Kinsella se hacen muy presentes. Toda esta calma, pasión y olas de sentimientos son algo a lo que su proyecto solista ya nos tenía bastante acostumbrado, quizá más que con el primer LP.

Otro factor bastante importante a considerar es que, durante el tiempo que la banda estuvo inactiva, otros artistas se encargaron de desarrollar el sonido que cultivaron a fines de los 90. Evan Weiss, quien toca bajo el nombre de Into It. Over It. y ha participado con varios otros proyectos del género -incluso uno con el mismo MikeTheir / They’re / There-, es uno de los nombres que más se destaca. Bandas más modernas como PrawnDikembe, You Blew It! o los increíbles y difuntos Algernon Cadwallader, también probaron una chance con estas sonoridades. A pesar de que varias bandas se movían solo dentro del contexto de un underground emo, lograban seguir expandiendo los ritmos y melodías que tanto encantaban, hasta el día de hoy, a varios grupos de jóvenes. La verdad, entonces, es que varios no eramos ajenos a reproposiciones sonoras.

¿A que nos lleva todo esto? Pues, a que a pesar de que no sería correcto decir que este LP es lo mismo que el álbum anterior  -muchos nos sentimos viudos de una trompeta más presente, que bandas de acá como Trama Siempre Llueve Al Atardecer, en sus inicios, supieron retomar-, tampoco nos estamos enfrentando a un paradigma nuevo. De no ser por la batería que resalta en temas como Give Me The Gun -que nos remite a un sonido que bandas como TTNG desarrollaron de mejor manera-, y algunos pequeños detalles de guitarra, no sería muy incorrecto decir que no noss enfrentamos a nada nuevo o que es equivalente a un nuevo álbum de Owen. Y sí, puede parecer tajante y categórico, pero el mismo disco habla, por si solo, más que cualquier artículo, y otro mensaje no pareciese entregar.

No estoy afirmando que la banda cometió un error, ni que sacó un mal disco. Pero, probablemente, si tienes una gran impresión de este disco, se deba por factores específicos, como la nostalgia. Sí, la nostalgia. Una banda noventera se reúne y lanza un disco nuevo. Eso es algo que hemos leído en bastantes lugares, sobretodo en el último tiempo con bandas shoegaze. Incluso Braid, una influyente banda emo, hizo algo similar en 2014, pero claro, no tienen un culto tan masivo. Y tampoco tienen el poder evocador y melancólico de ese primer disco, y también del primer EP, que tiene American Football. La flor de la adolescencia en todo su esplendor, y tú, que probablemente eras muy pequeño en los noventa, no pudiste disfrutar en esa época. Este segundo disco conecta, un poco, el ahora con el pasado, y no de una forma intencional, sino de una forma inevitable. Nos permite tener esa transición. Y claro, con una banda que al momento de volver vendía todos los tickets y fue encabezado de todos los webzines de interés. Las probabilidades de que llegasen a tus oídos eran altísima, no así como con todas las otras bandas que se mueven en una zona similar. No es que sean inferiores, es que no estaban ubicadas en el tiempo preciso. No para todos, al menos.

Al final, lo importante es entender que hay un contexto que envuelve a este disco, que va más allá de la composición misma, aunque se relaciona directamente con esta. Y esto es cierto para toda banda, pero con tanto revuelo al rededor de estos chicos de Illinois, era necesario recalcar un par de cosas. Si deseas hacer un estudio más a fondo, bandas de sellos como Topshelf RecordsCount Your Lucky Stars son el lugar preciso para empezar, pues varias decidieron llevar la misma bandera. Puede ser que el disco te guste y listo, no hay necesidad de explicación, pero nunca está de más ir un poco más allá.