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De qué forma ha afectado el streaming en el mundo de la música

Desde el inicio de la grabación sonora, la forma de escuchar música ha cambiado constantemente. La historia es larga, pero incluso tomando solo a gente que nació en los 80 y los 90, sabemos que ellos pudieron presenciar una gran cantidad de formatos y aparatos, además de reciclaje de estilos musicales, a lo largo de su vida como oyentes de música. Hoy, la forma de escuchar que se alza por sobre las demás es el streaming. ¿Cómo ha afectado esto a la forma de escuchar y crear música? ¿De enfrentarnos a ella?

Obviamente, el streaming es la respuesta a la actitud “no sé lo que quiero, pero lo quiero ya” del siglo 21, reinante en el mundo oferta/demanda. Tenemos a YouTube con sus listas de reproducción o sus “Full Album”, a Spotify con su gran base de datos musical (rondando las 30 millones de canciones), a Soundcloud con su gran cantidad de músicos independientes o adelantos de sellos, entre muchísimas otros servicios. Todo un cyber mundo a nuestros pies para descubrir y consumir. A un par de clicks de distancias está esa novedad musical del momento, en cientos de plataformas disponibles. Y cuando ya hayamos agotado lo nuevo, podemos usar nuestro mouse como una excavadora e investigar en los archivos de estas plataformas todo el material del pasado que contengan. Todo parece bastante práctico.

¿Es esta la parte del artículo donde declaro que actualmente las masas están actuando mal y consumiendo la música de mala manera, mermando el disfrute de esta? No necesariamente. Hay casos diferentes para analizar, como el de personas que dejan correr las listas de reproducción de discos completos, acercándose un poco a la experiencia que significaba anteriormente el realmente sentarse y escuchar un vinilo o un cassette correr libremente. O el caso contrario, que sería una persona que elige alguna radio o playlist predeterminado de Spotify y se deja llevar por el azar, quizá esperando alguna sorpresa o no prestándole realmente atención a lo que está escuchando, o simplemente eligiendo los singles que le gusta de un disco sin escuchar el resto (lo que parece ser el caso de la mayoría). Por lo que hay sentimientos mezclados ante el actuar frente al streaming.

En 2014, el streaming creció un 54% y proveía el 27% de los ingresos totales de la industria de la música, según una investigación de PBS. Este gran crecimiento no solo ha afectado a la industria musical y a sus empresarios, también afecta a los artistas. Como el grueso de sus ganancias ya no proviene de la venta de discos y el merchandising, deben dedicarse más extensivamente a las giras, lo que les quita tiempo para dedicar a la composición y grabación, llegando incluso a tener que aprovechar el tiempo que pasan en la carretera para grabar (como se les ve hacer a Pixies en su documental loudQUIETloud, aunque es del 2006).

A pesar de todo el esfuerzo que puedan poner en un disco y en el orden que le dan a las canciones dentro de este, algunos artistas quizá logren el éxito gracias a que la canción adecuada logró estar en el playlist semanal de Spotify, por ejemplo. Sin duda estamos en una época diversa y rara. Por un lado, resurgió el vinilo y el cassette, con personas que buscaban una experiencia más directa con la música y que se entregaban a la experiencia del álbum completo. Por el otro, el streaming está estallando y se vuelve la forma principal de consumir música, dándole total libertad al usuario de saltarse canciones, de escuchar las partes que quiera y al segundo siguiente pasar a un artista distinto, o simplemente hundirse en playlist previamente formados por el o alguna otra persona.

La cosa no es blanca o negra, pero si hay que decir algo, es que el oyente se ha ido moldeando con estas nuevas formas de consumir música. El streaming puede llegar a crear una pasividad incluso mayor en escuchas a los que simplemente les basta con la comodidad y eso parte por un problema de pensar en la música como ese ruido que suena de fondo mientras haces otras cosas más importantes. En el mundo actual, con tantas opciones, depende de la forma en que se enfrenten estas plataformas en el día a día para definir de qué manera nos moldea como escuchas.

Charlie Vásquez

Producción musical // Colecciono cosas // A veces toco en bandas