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Future of the Left – The Peace & Truce of Future of the Left [Review]

La banda galesa, Future of the Left, lleva desde el 2005 creando un post-hardcore fuertemente rítmico, con influencias de noise rock y rock alternativo. Debutan el año 2007 con su disco Curses! Lanzado en el sello Too Pure y este año la banda se lanza nuevamente, con The Peace and Truce of Future of the Left, su quinta producción de larga duración.

El disco abre con las disonantes guitarras de If AT&T Drank Tea What Would BP Do?, a las que se le suma un bajo marcado, claro y suavemente denso. El ruido y la rítmica presente son parte clave de la marca de la banda y se nos presenta de una manera directa y sólida en este primer track. La voz acompaña con un tono irónico, a ratos con agotamiento, a ratos con locura, en un vaivén de emociones que Andy, el vocalista, suele mostrar. La batería es siempre correcta y marca fuertemente, conociendo claramente su espacio en la canción y metiendo redobles y quiebres en los momentos indicados. In a Former Life se presenta de una forma similar, pero la batería se centra más en el golpe continuo de los toms, centrándose en sonidos percutido más graves, y en el coro se presentan unas voces graves, monótonas, que contrastan drásticamente con los gritos de la voz.

El tercer track, Running All Over The Wicket, nos introduce al bajo ahora con un fuzz suave y una guitarra que interviene ocasionalmente. Como suele suceder en gran parte del disco, la prioridad se le da a la voz y, principalmente, a las letras. La posición de los instrumentos es clara, pero el dialogo se abre mucho más en Miner’s Gruel, donde el verso es formado por un constante intercambio de melodías. Nuevamente nos encontramos con un coro con voces de apoyo, pero esta vez en un registro alto y sutil, dándolo cierta fragilidad, en contraste con el verso que es más marcado y fuerte.

El tempo acelera un poco y la voz se vuelve más melódica en Grass Parade, que en general es uno de los temas más alegres del disco, pero no por ello más débil, pues el desarrollo sigue siendo parejo y no se aleja de la estética sonora de la banda. The Limits of Battleships nos devuelve a la fórmula más clásica y distintiva, empezando con la batería uniforme y el bajo con gran presencia. Parece todo una repetición, de no ser por el coro, que se presenta con unos fuertes cortes bien marcados. Si bien tenemos unas voces que nos indican estar en presencia del coro, el instrumental confunde, pero de una muy buena manera. Es una de las partes más creativas del disco.

Una de las canciones en la que el grupo le saca más provecho a la repetición, en un loop envolvente, atrapante, es Back When I Was Brilliant. Es casi similar a la fórmula que buscaban algunas bandas de krautrock. De todas formas, no sería correcto decir que la canción no avanza, pues tiene un muy buen desarrollo y es, de hecho, una de mis favoritas del disco. En Eating For None, la guitarra se hace más presente, marcando ritmos, pero también volviendo a hacer presente melodías disonantes. En mitad de la canción, la batería y la voz quedan solas, para luego pasar a un corte pesado, no muy típico de lo que se ha escuchado hasta ahora, mucho más ligado al hardcore.

Reference Point Zero es presentado con un bajo que hace una melodía casi continua, con silencios para marcar cortes y que se repite en gran parte de la canción. A pesar de tener poco más de dos minutos de duración, la canción nos presenta gran variedad de partes, sintetizando el recorrido que hemos hecho hasta ahora. La guitarra nuevamente agarra más presencia en White Privilege Blues, marcando una melodía clara con riffs potentes. La batería se mantiene en su clásica constancia, con una caja que ocupa gran espacio y un ritmo entrecortado de hi-hats.  Esta canción contiene en la voz una de las mejores melodías de todo el disco, que luego se desvanece en cortes frenéticos, acompañados de una voz calma, pero con cierta locura en el tono.

Quizá hay gente que ya haya entendido perfectamente la fórmula de la banda y sientan que ya no tienen nada para ofrecerles, pero el grupo sabe realmente como sacarle partida a los ritmos cortantes y frenéticos, a los bajos andantes y a los fuertes matice de voz. 50 Days Before the Hun contrasta entre una cierta seriedad, como de mensaje marcial, en el verso y la ironía infantil de la segunda parte del coro. Aún en la simpleza, tienen mucho que ofrecer.

Los últimos dos tracks cierran el disco de buena forma, y debido a la duración de la canciones, quizá la gente no acostumbrada al punk pensaría que es raro llegar a los 13 tracks. La banda juega un poco con eso. Casualmente, uno de los tracks más lentos y calmados es Proper Music, casi la canción más corta del disco con 1:56 de duración. Aunque quizá una jugada más obvio es el cerrar el disco con la canción más larga, No Son Will Ease their Solitude¸ aunque al ser una de las canciones con más variación entre partes, la transición no parece para nada brusca. El orden de las canciones en el disco, que a veces no parece más que un agregado, está muy bien pensado en este caso.

Si bien la banda difícilmente presenta algo novedoso, más allá de las forma libre de la proyección vocal, bastante teatral, si presenta algo totalmente sólido y bien ejecutado, y sobre todo, entretenido y agradable de escuchar. Para llevar su buen tiempo tocando, aún se sienten tan jóvenes como cualquier otra banda actual. El grupo tiene toda la potencia de la escuela de bandas del sello Touch & Go Records, al igual que la banda española Betunizer, que hace poco nos visitó. Si eres paciente, este álbum te llenará de energía.

Charlie Vásquez

Producción musical // Colecciono cosas // A veces toco en bandas