Lo que significa en la actualidad ir a tocatas

Lo que significa en la actualidad ir a tocatas

Tortuganónima

Escuchar una canción en mp3 y escuchar una canción en vivo siempre van a ser experiencias totalmente distintas. Hay un contraste inevitablemente grande entre el aislamiento de los audífonos, si es que se usan, y una habitación llena de gente coreando. Por mucha comodidad que nos pueda dar el estar sentados en tranquilidad escuchando música envasada, algo nos atrae hacia los conciertos, hacia el sonido de amplificadores resonando y el murmullo de la gente.

Dejemos las cosas en claro: esa canción que tantas emociones te hace sentir es mucho más efectiva cuando tienes a su creador o creadora enfrente, transmitiéndote hasta su sudor a través de la atmósfera. El ritual colectivo de los conciertos tiene un encanto atrayente, ya sea por poder compartir con amigos o gente nueva, por descubrir bandas que no conocías o poder ver por fin a esa banda que tanto te gusta. Las tocatas se convierten en algo que nos remonta a la época más primal y colectiva de la humanidad. Unidad a través de la expresión, como intérprete y oyente, como parte de un todo.

Más allá de estas apreciaciones grandilocuentes, también hay cosas más concretas: ese gran gusto cuando puedes escuchar canciones que conoces en versiones nuevas o extendidas, como pasa con bandas como Temples o Medio Hermano, con esos puentes melodiosos, ruidosos, y finales estridentes, con acordes que se extienden infinitamente.  También el poder escuchar a algunas bandas con un sonido más crudo, desvestidos de ciertos trucos de estudio que a veces se aplican (cosa que no es necesariamente mala, la verdad).

El ir a shows se hace una experiencia necesaria. Grupos como Tortuganónima no hacen el mismo show dos veces y uno disfruta de esas variaciones. Que todo suceda en el momento, el factor sorpresa, es un plus enorme. También uno se puede dar cuenta de cómo evolucionan las presentaciones en vivo de algunas bandas, como me ha pasado con Osorezan, por ejemplo. Y todo eso pasa a formar experiencias directas que vives con tu propia carne, que se transforma en algo personal, con la menor cantidad de intermediarios posibles (quizá lo más cercano a no tener intermediarios sería tocar tú mismo).

Es bastante válido el querer quedarte en tu casa, el preferir la comodidad. Podemos decir que la música envasada también tiene su valor agregado, pues fue creada, generalmente, en un ambiente previamente controlado. Pero, en este momento, se me hace claro que hay cosas que solo puedo conseguir si las vivo directamente. No es lo mismo estar escuchando el Silencios de En Mi Defensa en tu pieza, por ejemplo, que escuchar a la banda en vivo, con la gente saltando, haciendo stage dive, cantando y viendo la energía que pone la banda, con cosas que van muy ligadas a las tocatas y la fuerza del hardcore punk. También, más de una vez, he hecho hincapié en que La Bestia De Gevaudán es una de esas bandas que necesitas ver en vivo, pues es difícil de capturar en estudio.

Phil Spector pudo haber creado el famoso Wall of sound, pero hay una pared de sonido que solo sentirás si la tienes en frente tuyo y llega a todo tu cuerpo. Por eso, semana a semana se generan nuevos shows, tocatas e iniciativas, como Levantando Polvo o Cohete Lunar, porque hay un motor que impulsa todo esto, una verdadera necesidad de vivir las cosas de forma directa, de salir de la red y estar en un lugar concreto. Sí, te puede latear la espera que hay a veces y te puedes encontrar con bandas que no te gusten, pero la sensación que tienes cuando termina y vas camino a casa es indescriptible.