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¿Por qué tanto Culto y deseo? Encontrándole el brillo a usar Supreme

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Desde principios de los 80s, que el atributo de cualquier producto paso a ser secundario, dejando su propósito en el génesis de un rango mayor. Así fue como Nike y Adidas encontraron la forma de reducir costos, achicando sus talleres de producción y maximizando el deseo de sus productos, a través de un nivel experiencial mayor. Las marcas son entes metafísicos, entregando una razón esencial más allá de lo tangible, y sentando las bases de ser el maldito yang de la cultura. Si Stussy también jugaba en esas ligas, Supreme las llevó a un lugar mayor, que hoy lo tienen en el pedestal del culto.

Para algunos, solo es simple una franja roja con Futura Heavy en Blanco. Para sus feligreses, el culto a lo autentico y genuino; una marca que ha sabido mantener sus raíces originales dentro del skate, el hip hop y el Punk, comprimiendo cultura en un negocio envidiable. Aquí te vamos a dar razones de su éxito o de su desagrado.

1. La Cultura vive del Marketing

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Una tribu o subcultura no alcanza su reconocimiento y entendimiento, hasta que alcanza su potencial económico. Una premisa esencial entregada por los sociólogos Robert Goldman y Stephen Papson en los 70’s y que permite entender mejor las bases de este imperio. Según señala Naomi Klein en No Logo, las culturas de calle y representación son siempre las más propensas en caer en esta dinámica de explotación, dándole el favor a las marcas de unir una lucha o sueño con el branding. ¿Ejemplos? El Hip-Hop.

Basados en estas teorías, fue como James Jebbia tomó su experiencia en Stussy y armó la primera tienda en el Soho de Nueva York. El hombre sin haber andado nunca en skate, exprimió sus estrategias en un modelo de exclusividad, lo cool y selectivo. En un principio, podías ir en skate al lugar, pero nunca tocar algo. También, sus vendedores resultan las personas más ausentes y quisquillosas del mundo, tornando la experiencia en algo difícil.

Su primer triunfo o razón poderosa, fue alienarse con Layafatte Street y su gente. Supreme hacía ropa para el joven desclasado, que fumaba hierba, tomaba en la plaza y andaba en skate. Ellos era la postal del skater de una zona en particular, y además, se transformaban en el estilo de vida de toda una generación, de la cual sabían, que eran adolescentes en búsqueda de identidad y aceptación.

2. Modelo “Club de Toby”

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El mismo Tyler, The Creator decía que ser parte del brand , era como pertenecer al Club de Toby. Tan equivocado no estaba. La gracia real de tener tu prenda, es poder tener un estilo diferente y ser reconocido por quienes viven como tú. Convengamos en que lo complicado no va por poder comprarte parte de la colección, sino la difícil tarea de acceder a él, lo cual significa ir a sus 8 locales en el mundo, realizar una enorme fila, estar dispuesto a alcanzar un máximo de 100 a 200 prendas y vendedores con 0 intención de asesorarte. Si accedes a este mundo, sabes a lo que vas.

¿Y por qué hacen todo eso? El tener pocos locales habla de una marca para pocos; el hacer la fila es sinónimo de valorar esas manos; el tener pocas prendas significa no cuestionar el precio, pudiendo revender en Ebay o guardar ese tesoro como una inversión tan del Vino añejo. No es tan tonto pensar que sus locaciones en Nueva York, Londres y en Japón obeceden a margenes estratégicos, sabiendo que por ejemplo, el Sol Naciente es el mercado con mayores compradores de moda en el mundo. Tampoco es tan raro cuestionar su nivel de tiraje, ya que no solo se trata de exclusividad, sino de un plan para apropiarse de elementos culturales o realizar plagios sin tener miedo. Total, ¿Vale la pena demandarte por 100 piezas?.

3. El Imperio

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“Nuestra ropa es bastante similar todas las temporadas. Siempre hay algo de los primeros 90 en ella. Ese período es, definitivamente, una gran influencia en todo lo que hacemos, fue una época realmente especial. Y ya que empezamos por entonces, creo que está bien fijarnos en esa era. No es nostalgia, es que forma parte de nosotros”.

Muchos de sus fans ya se alarman de su masificación, dejando ruido la creación de dos de sus nuevas tiendas en un período de seis años. Y no es tan alocado que ese sentimiento vuelva a caer y puedan irse con su alma matter Inglesa Palace. Pero se ve díficil por ahora. Mientras Supreme viva en su utopía de Museo del lujo, va a perdurar, o sino, preguntele a la Francesa Hérmes.

 

Cristian Poblete

I'm Danny Brown and Ryan Gosling. Primer Hokage en pueblo ruidoso