Revisamos: Susurros del corazón (1995)

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Escrito por Patricia González

Si te digo que este anime es del estudio Ghibli, ya sabrán que las ilustraciones son estrepitosamente apasionantes, motivantes, bellas, coloridas, detallistas y realistas, dilatando nuestras pupilas de tanto goce en millones de imágenes secuenciales.

El asunto es que está peliculoide dirigida por Yoshifumi Kondo y escrita por Hayao Miyazaki, más allá de lo hermosa y melosa – al borde de una mermelada -, tiene un lado bastante particular que personalmente me tocó la médula.

“Qué suerte tener un sueño e ir detrás de él”

En el anime, hay una desordenada y alegre niña llamada Shizuku Tsukishima, que siempre se queda dormida  cuando tiene que ir al colegio o juntarse con alguien. Ama leer y escribir, pero no sabe si realmente es buena para eso, dado que es un poco desmotivada para sus cosas. En la historia, Shizuku frecuenta ir a la biblioteca durante las vacaciones de verano  y un día revisando los libros en su pieza vio el nombre Seiji Amasawa que ha leído los mismos libros que ella por lo que intenta averiguar quién es.

Finalmente esta chica conoce a ese misterioso joven Seiji que también le gusta leer, el hace violines y también hace música, entablan una amistad donde él le demuestra a  la tierna Shizuku su sueño de ir a Italia  y de paso la comienza a motivar a que ella también busque su sueño y lo consiga. Lo que es una travesía para esta niña que quiere convertirse en una gran escritora.

La película se enfoca en la decisión más importante en la vida que es elegir una vocación/carrera universitaria que a fin de cuentas es lo que harás el resto de tu vida, pero más allá de eso existe un ingrediente importante que es la motivación para encontrar dicha vocación y ser feliz haciendo lo que a uno siempre ha soñado: jamás renunciar a los sueños aunque estos sean los más difíciles de realizar.

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