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Lerdo – Royal Estampida [Review]

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Lerdo es una banda santiaguina que combina post-hardcore, mathcore y punk de una forma densa y creativa, siempre buscando experimentar y ampliar fronteras, y que lleva más de 10 años desde su explosivo inicio, con una gran cantidad de shows bajo el brazo. Incluso llegaron a tocar con Faith No More, pues a los estadounidenses les gusta bastante la banda… Siguiendo siempre en movimiento, el trío lanzó el año pasado su cuarto disco, Royal Estampida, que es un frenesí de energía distorsionada, llena de ritmos cortantes y, a ratos, impredecibles. Un álbum que te resume perfectamente la feroz carrera de este grupo.

El álbum empieza con el chirrido de Jukota Ko,  entre guitarras distorsionadas, afiladas, estridentes y recitaciones frenéticas. Este tracks es el inicio del desconcierto que es Royal Estampida. En apenas 1 minuto y 30 segundos muestra una gran cantidad de energía que bandas no logran exhibir ni en un disco completo, dejando en claro lo capaces que son de sacarle el provecho al tiempo.

El ritmo y los cortes marcados, junto a las disonancias, brillan por excelencia en Toneladas De Padding, canción que adquiere una gran velocidad a medida que transcurre. Poco a poco entendemos mejor el terreno en que busca meterse la banda y que nunca deja de explorar. Algo vamos entendiendo con estas dos primeras canciones.

1 Royal Estampida

Living empieza con una suave melodía y ritmo de batería que cambia rápidamente a un Mathcore lleno de jazz. Con el paso de los segundos se hace notar el eclecticismo, la gran variedad de gustos e influencias, de la banda, que son propuestos en formas de canciones llenas de una creatividad explosiva. Los cambios fuertes impulsan de manera enorme el desarrollo del track, como sucede en el resto del disco.

El viaje sigue con Cardo Geimo, la canción más larga del disco y la que tiene uno de los mejores riffs. El coro va más allá de pretensiones de ser pegajoso, siendo atrapante en un sentido más tenso, casi agobiante. Y ojo, que no lo digo como algo malo, ya que las fuerza de las tensiones dentro de las canciones es un gran fuerte de Lerdo. Aunque hay cambios bastante notorios, el tema no pierde la continuidad en ningún momento, fluye estruendosamente. Estos son 7 minutos bien aprovechados.

Gallardía Ecuestre es otra demostración de una interesante utilización de melodías quebrantes y de ritmos fuertes.  La banda sigue aprovechando todos los recursos que poseen, extendiendo la idea a lo largo del disco.

Una aparente calma, al menos dentro de los términos de la banda, se hace presente en Tenemos a los Unos y los Otros. La guitarra, el bajo y la batería son constantes, fuertes, decididas. Con toda la energía que tiene, entre la constancia potente y los cortes repentinos, el tema, al final, no resalta tanto como lo hacen el resto de canciones del disco.

El séptimo track, El Líder y su Festejo, te hará bailar, indudablemente, con sonoridades que quizás jamás se te hayan pasado por la mente que serían dignas de una pista de baile. Aquí hay uno de los contrastes rítmicos más grandes, jugando muy a favor de la canción.

De mis favoritos, junto al cuarto track, es Ilustrémonos, que a pesar de tener ese gran trabajo en la instrumentación de guitarra, bajo, y batería, también agarra gran fuerza en la propuesta de las voces desgarradas, casi desesperanzadas, de una gran fuerza. Otra vez, a pesar de los cambios, podemos sentir la constancia que hace que la fuerza se acumule, como en Feudo, que no se hace esperar, empezando inmediatamente con un rápido tapping y una batería que golpea fuertemente. En el interludio pasamos a una calma que transiciona a un estallido sonoro y los mismos adjetivos se nos pasan por la cabeza: sólido, enérgico, fuerte, ruidoso.
Aunque El Mejor Anfitrión Del Mundo nos mantiene en la misma línea de ideas compositivas, el grupo siempre encuentra maneras frescas de mostrar lo que desean. A pesar de que a veces la instrumentación pueda parecer simple, esta es capaz de generar texturas densas. El final, con la voz quedando sola, es potente, reminiscente de la fuerza de algunas bandas screamo de principio del 2000.

El álbum cierra con Kynodontas, donde no sólo las voces gritan con fuerza, sino también el resto de los instrumentos, al unísono. El final es a la vez ruidoso y etéreo, formando en la cabeza la idea de que esto es sólo un fin temporal, como confirma el último riff que cierra el disco, dejándonos a la espera de más en el futuro. Esto, en pocas palabras, ha sido la bestia que es Royal Estampida.

La solidez del disco demuestra que la banda tiene muy claras su ideas y sus conceptos. El álbum se consigue comprando un peluche que en la etiqueta tiene un código para descargarlo en su página, www.lerdo.cl, pues la banda busca generar un lazo entre música y objeto, además del lazo que inevitablemente crean con el oyente. En cuanto a la música en sí, la grabación y producción hace que los instrumentos tengan siempre el peso necesario y ocupen el espacio de una forma ideal.  El ruido a veces aporta sutilmente a generar el tenso ambiente tan característico del álbum, y si no, simplemente aporta a las explosiones de energía que cada cierto tiempo ocurren. Después de escucharlo por completo, el disco se vuelve una clara llamada, una invitación, a ver a Lerdo en vivo y comprobar si tienen tanta fuerza como la que generan en estas canciones.

Charlie Vásquez

Producción musical // Colecciono cosas // A veces toco en bandas