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Skepta – Konnichiwa (2016): El rap duro que muestra Inglaterra

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Una de las proles musicales más interesantes del último par de décadas proviene desde Gran Bretaña, específicamente desde el sector sureste de la isla grande de Inglaterra, el área urbana de Londres y ciudades aledañas. Este sector es el estandarte de ambas culturalidades que se entremezclan como en ningún otro lugar del mundo. Por un lado tenemos una escuela de producción electrónica arraigada en Inglaterra cuya vanguardia fue localizada en Londres (con exponentes como Skream, Horsepower Productions, Benga, entre otros) y que revolucionó lo que significaba ser productor electrónico hasta entonces, incorporando nuevas y autóctonas técnicas, ritmos, progresiones, etc. Y por otro lado, está Londres como ciudad cosmopolita y multicultural de primer mundo, con un flujo migrante importante y creciente, que busca mejorar su calidad de vida dejándolo todo atrás. Cerca del 20% de la población de Londres hoy en día es descendiente directo o indirecto de pueblos africanos o caribeños (de éstos, el mayor número proviene de Jamaica), gente que se ve inserta en un mundo completamente nuevo y que experimenta todo lo que un migrante vive al migrar. Específicamente el aprehender una nueva forma de existir y relacionarse.

De eso es de lo que se trata el nuevo disco del gigante del grime británico, Skepta, titulado Konnichiwa, que viene a celebrar esta unión en santo matrimonio de la que les hablaba en el primer párrafo, que es el grime, el rap británico desarrollado a base de la vanguardia electrónica de la década de los ’90, más importantemente el UK Garage y el Jungle (que tiene conexiones muy imbricadas con el reggae y el dancehall) de la mano de artistas como el mismo Skepta o Dizzee Rascal. Sin embargo, en este trabajo Skepta intenta incorporar dos nuevos elementos al sonido pilar del grime, dándole frescura y novedad, a la vez que continuidad e identidad se mantienen a través del tiempo. De éstos, pasaremos a hablar en este momento.

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Skepta, en este álbum, se imbuye de otra escuela de producción electrónica de forma sutil aunque concreta y asertivamente. Toma diversas influencias del trap sureño y las procesa a través de una nueva representación del mundo, mediante la propia mirada de Skepta, que responde a imaginarios musicales e ideológicos muy distintos a las del trap sureño. De esa forma, la producción en este disco no se estructura de forma uk garage vs. southern trap sino que el trap cumple más bien el rol de engranajes nuevos añadidos a una máquina que ya funcionaba desde antes pero que le agrega algo refrescante a su funcionamiento. Los hi-hats yendo en zig-zag de aquí a allá en ritmos frenéticos, arreglos sucios en bronces sintetizados, todo se une sin opacar ni eclipsar las conductoras líneas de bajo de onda triangular o los beats sincopados. Parafraseando a The Guardian, hay elementos norteamericanos en este disco, pero es inconfundiblemente británico.

Similar a esta dinámica es lo que ocurre con el otro elemento que se suma a nuestra ecuación, que es el elemento más compositivo, donde pareciera que Skepta, más inintencionadamente que queriéndolo, apela a un imaginario de terror más bien tongue-in-cheek, y esto se conecta íntimamente con el primer párrafo. Skepta, nativo de Tottenham, en el sector norte de Londres, de raíces nigerianas, conoce la calle, sobre todo esa calle imbricada con el inmigrante de naciones africanas que, si bien no es comparable a la discriminación y marginación que se vive en EEUU, sigue estando asociada a una precarización importante. Skepta lo sabe de buena mano y plasma eso en la composición del disco, porque entiende que la urbanidad en la que se desenvuelve no es linda ni merece el indulto del primer mundo, pero tiene eso de cotidianeidad de barrio en la cual sus habitantes desarrollan y estructuran su identidad, lo quieran o no. Eso hace de Konnichiwa un disco consciente y autoconsciente que, en el camino, saca unos temazos. La herencia callejera de la jerga de raíces africana y caribeña (popularmente conocido como el acento de rudeboy) aparece como protagonista y principal interlocutor del relato tras Konnichiwa, mostrando una cara diferente de la calle popular londinense más ligada a figuras interpretadas en masivas películas y series de televisión, asociadas al West End y al acento rimado cockney, rompiendo con la identidad del Londres urbano de primer urbano, pero también del Londres popular y de más bajos recursos, pero blanco de origen europeo. Digo rompiendo con la identidad, pero en verdad sigue habiendo una continuidad, hay un acercamiento, pero es uno bastante crítico y con altura de miras, porque, muy en el fondo, eso es lo bonito de la identidad; que es tanto móvil como inmóvil, algo que Skepta parece captar bien.

Diego Herrera

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