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Matt Elliott – The Calm Before [Review]

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En 1996 Matt Elliott comenzó su extensa carrera, partiendo bajo el nombre de The Third Eye Foundation, que ha dado a luz a varios discos y le ha permitido trabajar con varios artistas, como Yann Tiersen, Gudrun Gut y Hood, entre varios otros. Sus composiciones pueden tirar a un lado electrónico variante o a un folk intenso e íntimo. Su discografía nos permite ver varios lados de su persona, o de un personaje que ha sido trabajado por 20 años, y este año podemos oír una nueva versión: The Calm Before, que fue lanzado en formato físico en marzo de este año, a través del sello Ici d’ailleurs.

A Beginning es la puerta que se abre y nos introduce a este nuevo disco del músico inglés, como una sutil bienvenida, encapsulando el sentimiento general del disco en un minuto y veintisiete segundos. Arpegios melodiosos que se mueven con una melodía tranquila, campestre, acompañada de elementos que más adelante se desarrollarán en el disco. El viento sopla y hace conexión con la canción que viene.

Aunque lo que más se nota al oído en The Calm Before, que da nombre al disco, es la guitarra y la voz de Matt, probablemente lo más interesante es el ambiente de fondo, las suaves melodías que se entrelazan detrás de la canción y que la sostienen frágilmente. Pasajes pequeños de piano, cuerdas gruesas, silbidos, manipulación de sonidos, un imagen sonora clara de la foto que vemos en la portada. La canción mantiene una especie de minimalismo que avanza de a poco, quitando y agregando elementos sutilmente, como la voz adicional resonante que agrega Elliott cerca de la mitad de la canción. A pesar de durar más de un cuarto del disco, la extensión de esta canción de dominancia acústica no se siente forzada, gracias a ese ambiente que se mueve sutilmente.

El lado más grave de la voz de Matt nos recibe en The Feast of St. Stephen, canción que muestra la potencialidad de este disco para evocar algún tipo de emoción en el oyente. Siendo la segunda canción más corta del álbum, en ella se aprovecha de mostrar sonoridades e intervalos que generar un denso ambiente melancólico, algo obscuro, que incluso se refleja en la letra, que trata temas de religión, fe y culpa. La canción marca muy bien una separación del disco, quedando perfecto como el último track del lado A del disco, si se toma en cuenta la edición en vinilo.

Después, lentamente avanza I Only Wanted to Give You Everything, una mezcla de folk estadounidense y flamenco, que pareciese apuntar a un cierto aire de grandiosidad, de clímax constante, pero que no se siente como algo más allá que un refrito. Le falta ese aire de constancia de temas anteriores. Justamente, el track que sigue, Wings & Crown, es un ejemplo de un idea similar, pero muy bien lograda. Las voces son más coherentes, más potentes, y generan el ambiente de melancolía en la dosis correcta para dirigir la canción a la zona correcta. Aquí hay más juegos rítmicos y una utilización interesante de la instrumentación, que se siente variante y no es invasiva en ningún momento.

Cuando es la hora de The Allegory of the Cave, ya no mucho queda por decir. Tristemente, la canción pareciese extender un discurso que ya está más que hecho. Si bien no discuto la habilidad compositiva de Elliott, pareciese estar dando vueltas en círculo, buscando algo que no es capaz de encontrar. Nuevamente lo más interesante es lo que está detrás de la voz y la melodía principal. De todas formas, cerca del final la canción se libera un poco de estas ataduras y agarra más fuerza, energía, mientras lentamente se va apagando.

Matt Elliott tiene una historia que le da peso, una carrera sobre la cual apoyarse, pero no por eso  se tranquiliza y queda en un solo lugar. No es en grandes choques de creatividad donde brilla más, si no en pequeñas sutilezas, en texturas y ambientes de acompañamiento, o melodías que se preocupan más de sostener que de liderar. Pero también es este largo trayecto el que hace que a ratos se agote y sus ideas no lleguen a nada. Más que a un mal puerto, a una calle sin salida o una rotonda continua. Pero, para bien o para mal, Elliott seguirá moviéndose, y ya oiremos, en el futuro, hasta donde llega.

Charlie Vásquez

Producción musical // Colecciono cosas // A veces toco en bandas