Mogwai-Atomic
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Mogwai – Atomic [Review]

Mogwai-Atomic

21 años han pasado desde la formación de la banda escocesa Mogwai y 19 desde el lanzamiento de su primer disco, Mogwai Young Team, en 1997, disco influyente en el género del Post-rock y que fue la carta que les abrió el camino a través de los años, haciéndolos pasar por sellos como Matador o Sub Pop, un enorme número de festivales y por proyectos fílmicos varios, además de haber sido apoyados por el legendario John Peel. Escuchar el nombre de Mogwai es entender el peso de una carrera musical bien trabajada, de canciones que han viajado por el mundo y pasado por una infinidad de oídos.

El primero de abril de este año, Mogwai lanzó su noveno álbum de estudio, Atomic, a través de su propio sello Rock Action Records. El disco funciona como soundtrack para el documental Atomic: Living in Dread and Promise, que trata sobre el bombardeo a Hiroshima y las consecuencias posteriores de éste, lo que nos hace sentido al escuchar el ambiente cinemático que envuelve por completo al LP en un aire de enigma que se desarrolla a través de las canciones, que tienen referencias a artefactos nucleares y bombas en sus títulos.

A pesar de ser un soundtrack, es un disco propiamente tal de la banda y hay una continuación lógica con lo que se escuchó en Rave Tapes. El sonido electrónico del disco del año 2014 es desarrollado de manera mucho más cohesiva y coherente en esta nueva placa, siendo un paso hacia adelante para los escoceses, que parecían tener un problema para avanzar desde la alta vara que dejó el Hardcore Will Never Die, But You Will.

El disco abre con Ether, que tranquilamente despliega su propuesta y nos introduce suavemente en Atomic, con melodías que se mezclan y una percusión de fondo, sutil pero certera, que da la sensación de progresión. El cuerno francés tocado por el músico invitado Robert Newth, es sin duda la parte más alta de este tema, que le da una textura especial e interesante, dejando a Ether como la elección perfecta para abrir el álbum. El tema termina con un trémolo típico del Post-rock, que luego va bajando de a poco en conjunto con los demás instrumentos hasta que el cuerno nos despide con la melodía que toca apagándose.

Más decididamente electrónico, con varias modulaciones y un gran trabajo de cómo las distintas partes se van agregando al cuerpo de la canción, SCRAM nos muestra un poco del sonido que Mogwai trabajó en su disco anterior, pero con un enfoque mucho más certero, con una ambientación densa. En este tema, la instrumentación va más allá de los clichés del Post-rock, lo cual se agradece y continúa en Bitterness Centrifuge, canción llena de un aire solemne, pero electrónico, al mismo tiempo futurista y arcaico, con un avance continuo, pero que viene desde el pasado.

U-235, después de haber sido contextualizado con los tracks anteriores, suena exactamente como lo imaginaríamos por el nombre. El track nos hunde entre las estrellas en un viaje continuo por el cosmos,  alejándonos de los terrores de las fabricaciones del hombre, y con Prypiat la banda sigue desarrollando este concepto, especulativamente hablando, pero con melodías más oscuras y con sintetizadores que le dan un gran peso a la canción, con paisajes sonoros bastos que se traducen a una imagen mental de un inmenso mar planetario.

El enigmático Weak Force es la siguiente parada, uno de los track mejor instrumentalizados de todo el disco, más allá del fuerte trabajo de diseño sonoro que envuelve al álbum por completo. La belleza melódica y el contraste rítmico de la percusión y los delays le dan a la canción un aire que pareciera cortar al disco en la mita. Estamos suspendidos en el espacio viendo a un pequeño punto azul siendo destruido.

Little Boy ya nos pone los pies en la tierra, con sus guitarras distorsionadas que ocupan un lugar bajo en la mezcla y los sintetizadores que a ratos parecen algo indecisos en cuanto a la progresión melódica. No altera el aire en que el disco nos sumerge, pero no pasa más allá de un simple interludio que pudo haber sido prescindible, no así el track que lo sucede, Are You A Dancer? donde el violín hace aparición por primera vez en el disco, como un detalle no menor. Esta canción nos muestra cómo pudo haberse desarrollado Little Boy de mejor manera.

Las canciones se han mantenido a ratos dentro de cierta línea melódica, ya que es más en los instrumentos y en la producción donde Mogwai toma más riesgos. En Tzar, nos encontramos con una estructura de canción Post-rock clásica, pero la introducción del sintetizador aserruchante y los arreglos de teclado le dan un ambiente más original o por lo menos con una visión algo más valorable.

El álbum cierra con el suspenso de Fat Man, con notas de piano que dejan estelas en el aire, descubriendo nuevos parajes desolados. La magia y el encanto de esta canción están en su simpleza, que se preocupa más de crear un ambiente y que opaca al resto de las canciones del disco. Aún en su desarrollo, cuando el track agarra más cuerpo, no se siente un gran contraste, sino una progresión natural, mostrando a Mogwai en un estado de pureza que no habían logrado mostrar antes en el disco. La forma en que la canción se desvanece lentamente en el piano y con las notas luchando por sostenerse en los oídos, con un latido de fondo, es maravillosa, como una despedida que no se acaba de concretar nunca.

Al final de este viaje, podemos entender que Mogwai se ha amigado completamente con el estudio, siendo este ya un instrumento más. Además de Weak Force y Fat Man el disco no muestra gran originalidad compositiva o un atrevimiento por el descubrir, es Mogwai siendo Mogwai, pero han contrastado eso con el trabajo que pusieron en la texturización y ambiente de las canciones.

Charlie Vásquez

Producción musical // Colecciono cosas // A veces toco en bandas