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Crystal Castles en Chile @ Teatro La Cúpula: ¿Edith Practice?

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Escrito por Benjamín Cordero

Fotos x Alicia Martínez

Me imagino que deben haber pocas cosas tan desafiantes como reinventar un dúo una vez que la mitad del proyecto se retira, más todavía si la parte que se fue era un icono moderno de la música electrónica experimental. Crystal Castles venía de un largo hiato a partir de la salida de su vocalista a finales del 2014, y ahora, con un par de singles bajo el brazo, se volvían a presentar en Santiago. Nueva vocalista, nuevo sonido, misma banda.

El sábado, los canadienses venían con un enorme desafío; demostrar que la salida de Alice Glass y la entrada de Edith Frances, no significa un fin para la banda, si no que una reinvención necesaria a la fórmula que los volvió famosos. Era la perfecta oportunidad para lucir al nuevo personaje que ingresaba a la banda y quitarle la duda a los escépticos respecto al futuro del dúo experimental. ¿Y saben que? Lo lograron, con la nota suficiente, pero lo sacaron de todas formas.

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A eso de las 22:30 hrs las luces se apagaban, entraba el baterista seguido por el líder Ethan Kath, y lentamente detrás de ellos se vislumbraba la silueta de Edith, prendiendo un cigarro y acercándose peligrosamente al micrófono para ser recibida con un público que no se quedaba corto de eufórico. Faltó una nota del sintetizador para llenar la Cúpula del Parque O’Higgins con el abrasivo sonido característico de la banda y para que la gente se rindiera a sus pies. Con uno de sus nuevos singles, Concrete, seguido por el casi himno Baptism, el dúo partía la noche en una nota alta.

El equipo había practicado los hits a la perfección, tanto así que no se notaba la ausencia de Alice en el escenario. De hecho, a ratos parecía que Edith era más la emulación perfecta del personaje que su predecesora había armado, que una nueva cara para los canadienses. Y aquí es donde recae el principal problema del show que presentaba Crystal Castles esa noche; no había cambiado nada respecto a su última presentación. De manera casi formularia, tocaban los singles, hacían su performance clásica y saltaban de single en single, sin interactuar mucho con el público y cumpliendo con el requisito mínimo para ser aprobado por un público que estaba contento con lo que se les estaba entregando.  

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Si hay algo que es importante rescatar, fueron los segmentos donde presentaban su nuevo material, que quizás no pegaba tan bien con el público, fueron los espacios donde el dúo se notaba más cómodo. A ratos compartían la cabina de Ethan para jugar con el sintetizador y sus saturadores sonidos, mientras que a veces se daban el espacio para descansar, e incluso dejando espacio a la vocalista para jugar con los instrumentos por sí sola, dejando a su líder observante de su nueva compañera. Y tiene sentido, pues son las canciones que los representan a ellos dos, más que los temas de sus discos anteriores, que a ratos podían sentirse vacíos de emoción.

Seamos claros. Es complicado poner expectativas a un proyecto musical que llega a presentarse en la posición que llegó Crystal Castles a su cuarto show. Esperar un espectáculo completamente nuevo es tan válido como cruzar los dedos por que todo siga tal como estaba con Alice. Su performance trató de apelar a ambas cosas a la vez, dejando un espacio para relucir con sus nuevas canciones y sus segmentos experimentales, pero también entregando fidedignamente los singles más icónicos como Celestica, Crimewave y I’m Not In Love. Desgraciadamente, se siente como que se farrearon una excelente oportunidad de reinventarse y de demostrarles a todos que hay Crystal Castles para rato. En vez de eso, la jugaron seguro, lo cual por suerte, para muchos fans es más que suficiente.

Equipo LOUD.cl

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