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Soda Stereo – Dynamo (1992) : El incomprendido dentro de una familia de exitosos profesionales

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Pasearse por la discografía de Soda Stereo, es como caminar por una casa repleta de salones; cada uno con elementos que nos son tan familiares como enriquecedores, pero existe una habitación que nos desconcierta, a tal punto de evitar su visita constantemente.

Para muchos fanáticos de la banda Argentina, Dynamo representa un concepto que todavía genera dolores de cabeza. Demasiado diferente de por ejemplo, Canción Animal y todo lo que venían haciendo antes, la propuesta del disco terminó siendo un arma de doble filo para ellos. Por un lado más comercial, vendió mal y tuvo nulo apoyo por parte de las radios y la prensa en general, lo cual les generó un pequeño desplome que pudieron soportar gracias al todavía impacto que había generado su trabajo anterior. Pero desde lo creativo, significó todo un triunfo, gracias al riesgo de crear un mixtape de los sonidos más presentes de la música guitarrera de aquel entonces. Sí, la evolución siempre fue una constante en el camino de Gustavo, Charly y Zeta, pero nunca al extremo del ahora álbum de culto.

¿En qué estaba el mundo en ese entonces? Si bien, el Grunge explotó con fuerza en esos años, desde una vereda mucho más “silenciosa” la herencia del Rave de Stone Roses o Happy Mondays, comenzaba a llegar para algunos sudamericanos más afortunados. Mientras que el Shoegazing de grupos como Ride o My Bloody Valentine idealiza toda una camada de conceptos en la guitarra, repleta de reverb o chorus. Pero si vamos a hablar de un disco clave a la hora de entender Dynamo de Soda Stereo, debemos mencionar el Achtung Baby de U2, aparecido un año antes. No es que los miembros de la banda se hayan inspirado en este álbum (o quizás sí), pero nos ayuda a comprender el vuelco que dio Soda con su Sexto trabajo.

Pues ambos transformaron su sonido más clásico o comercial, en un ente repleto de espíritus musicales viviendo dentro, aunque claramente los Irlandeses tuvieron mayor éxito en los charts. Para la crítica, el de U2 fue algo así como una revolución musical provocativa y maestra; para los Argentinos un paso en falso. Digamos que tener santos en al corte ayuda un poco (un miembro tan mediático como Bono y quien sabe, un equipo de promoción mucho más fuerte).

Muy pocas veces una agrupación en el peak de su carrera, abandona los esquemas para satisfacer sus propias vivencias. No es que hablemos de un confesionario pero Dynamo es quizás, el trabajo más personal en cuanto a temas se trata. Demasiado enigmático, como un ensayo musical y espiritual, podemos sumergir ideas tan radicales dentro de un mismo universo. Aquí el guiño a Happy Mondays de Camaleón (tema en el que Zeta Bosio y Gustavo Cerati intercambian instrumentos), encuentra su reminiscencia en la hipnótica En remolinos, la cual sacude ritmos retroalimentados bajo el paisajismo de una época inexacta e incoherente. También podemos probar la locura repetitiva de Ameba, que sin transar su vocación radial, amenaza con un Cerati exponiendo crudas palabras a modo de aparente sin sentido. Y es que este último comenzaba a dar pasos mucho más propios, centrando en probar quizás hasta qué punto podía llegar como compositor. No es de extrañarse que ese mismo año haya lanzado un disco llamado Colores santos, junto a Daniel Melero, una de las juntas definitivas en la historia de Gustavo.

Adentrándonos mucho más en los cristales expuestos a modo de canción que podemos sentir en Dynamo, sangrar junto a balanceadas innovaciones como Nuestra fé o la más conocida Primavera 0, suelen traernos agitadas ampliaciones de los sonidos del universo Rock-Pop de esos años, siendo diametralmente diferentes al nulo encasillamiento que toma vida propia en legados como Sweet Sahumerio. Con los brazos cansados, la canción Fué alcanza esa droga musical que tanto buscaba Cerati, a la vez que torbellinos como Secuencia inicial muestran el gran nivel que habían alcanzado Zeta Bosio y Charly Alberti, como una máquina rítmica debatiendo sus latidos entre la calma y el éxtasis.

A pesar de esto, la que quizás refleja mejor la búsqueda que llevaba el grupo Argentino en ese momento, es Claroscuro, una declaración de principios que ha logrado perdurar como la pomposa monumentalidad del ego de Soda. Si estos hubiesen sido una banda Inglesa de la época, claramente esta canción hubiera sido su mayor hit.

Generando debates hoy y antes, el Dynamo de Soda Stereo sigue sin encontrar su lugar dentro de la comodidad de la industria musical. Demasiado trascendental para vender, su alma pende en un hilo entre los pasajes más alejados del mainstream, y éste mismo. Como si fuera el incomprendido dentro de una familia de exitosos profesionales; Dynamo es el hijo que estudió arte o música. No tiene futuro pero es el más honesto y radical de todos, al que no le importa ganar plata; el que sabe cosas que otros no saben.

Para nuestra fortuna, ha logrado poner un pie en el olimpo de aquellos casos, que con el tiempo van encontrando su público. No es que haya estado solo, pues sin lugar a dudas, debe haber sido de los cassettes más copiados entre los más inconformistas. La carrera de la banda puesta a prueba por ellos mismos. Un año más tarde aparecería el primer solista de Cerati. Las cosas habían cambiado.

Felipe Martinez

Adicto al café, a la coca cola y al trabajo sin contrato