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Las 10 películas favoritas de Xavier Dolan

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No se puede hacer vista gorda en el mundo del cine, sin conocer a Xavier Dolan. El canadiense que ha saltado a la fama gracias a su cinta “Les Amours Imaginaires” y el videoclip de Hello para “Adele”, ha sido sometido a una elección difícil. Criterion Collection le pidió realizar una lista con sus 10 cintas favoritas.

El director que ha sido comparado con Almodóvar, Wong Kar Wai y Gus Vant Sant, por su tacto personal, estableció en el ranking a cintas como Pierrot el Loco de Godard y Gritos y Susurros de Ingmar Bergman.

Te dejamos sus elecciones, que son dignas de ver un “fin de semana”.

Pierrot el loco (Jean-Luc Godard)

“La libertat definitiva. Libertad de palabras, de imágenes, de colores y de amor. Ése es Godard en la cima de su arte. Un cine que no se niega nada a sí mismo”.

Gritos y susurros (Ingmar Bergman)

Abrumadoramente impresionante (y casi intimidante) actuación. Una técnica alucinante. Un sensible y profundo retrato del dolor tangible, la enfermedad, el dolor y la soledad. Ah, y fundidos en rojo.

Juegos prohibidos (René Clément)

Está en mi top tres de historias de amor. La legendaria música de Narciso Yepe le da a este romance juvenil su fama y contribuye a su magia, pero es en sí misma una película perfecta. Su dirección artística es meticulosa e inspirada. La película tiene un tono vanguardista y onírico. Brigitte Fossey ofrece una atrevida e increiblemente madura actuación y parece el paradigma de la femenidad a pesar de sus -glup- seis años de edad. Su maravillosa secuencia introductoria representa el éxodo que vivieron muchos franceses en 1940 debido a la ocupación nazi. Un genuino y sensible estudio de las costumbres juveniles, una representación creativa del universo de los niños. Su gracia y su poesía son impresionantes. La escena de la despedida es desgarradora. Me encanta esta película. Me hace querer ser un crítico pretencioso.

Los 400 Golpes (François Truffaut)

La primera vez que me enamoré. Y que me volví a enamorar. Básicamente, es mi infancia (con matices, por supuesto). Estoy seguro de no ser el único que se preguntó si había cámaras ocultas en mi casa. Jean-Pierre Léaud está en la cima de este juego; él creó, en su momento, sus propias reglas de interpretación, su propia escuela en su mente, y el abrió la puerta a otros muchos actores y actrices. Uno nunca podrá decir “Léaud está horrible en esa o aquella película”. No. Es Léaud, simplemente. Es más, nunca podrás pensar otro actor que lo pueda reemplazar. Nunca. Esta película hace justicia a su título: te golpea. No me siento muy original al decir que ésta fue la película que me hizo querer ser director. Y eso me recuerda todo el tiempo cuánto me queda todavía por aprender.”

El sabor de las cerezas (Abbas Kiarostami)

Un poderoso viaje a través de la desesperación y el silencio. Una magnífica reflexión sobre la muerte y el sentido de la vida, así como las maneras en las que la vida te muestra a veces su belleza -como, por ejemplo, el sabor de unas cerezas que han caído de un árbol cuando un hombre se intenta ahorcar en una de sus ramas pero que recuerda, cuando saboreaba esos frutos salvajes, que la vida es digna de ser vivida. Tomas largas y únicas, escenas de coches (por las que Kiarostami es famoso, y con razón). Una joya. Hay que verla. Ahora, por favor.

Cuando pasan las cigüeñas (Mikhail Kalatozov)

Una película vanguardista (otra vez). Una gran historia de amor. Pero, sobretodo, un trabajo de sobreimpresiones virtuoso. Planos con grúa impresionantes, secuencias en el bosque espeluznantes (con un memorable contrapicado de árboles que se disuelven entre ellos), un increíble y rapidísimo travelling (filmado desde un tranvía en movimiento) en el que la actriz principal se pierde entre la multitud, buscando al hombre que ama. Nosotros la seguimos y, cuando ella se detiene frente a una valla, la escena finaliza con un maravilloso plano conjunto. Soberbia dirección artística y soberbia iluminación, con cortinas que vuelan en el viento y esconden el rostro de la actriz, iluminada parcialmente por rayos de luz. Una verdadera obra de arte. Tatyana Samojlova, que ganó un premio en Cannes por su papel, está brillante y conmovedora y ofrece un papel más bien minimalista para su época.”

Adiós, muchachos (Louis Malle)

Malle es uno de mis directores favoritos. Él coquetea con los géneros, toca un montón de temas diferentes, viaja alrededor del mundo, se niega a dejar a un lado el documental (su primer amor) -aunque sus películas de ficción sean aclamadas-. La película, pegada a su piel y a su pasado, es una intensa película coming-of-age ambientada en la Francia de Vichy. A menudo, durante el día, pienso en escenas de “Adiós, muchachos”. Momentos como la secuencia del restaurante, con la madre. Los oficiales franceses irrumpen en el lugar y exigen la documentación a los clientes. Encuentran a un viejo judío comiendo tranquilamente en su mesa y deciden humillarle preguntándole si sabe leer. El restaurante, por supuesto, tiene la entrada prohibida a los judíos, tal y como el joven oficial francés dice con insolencia. De repente, los patrones comienzan a gritar a los militares, insultándoles (“Collabo!”) y forzándoles a salir. Entonces, entre la clientela, los oficiales alemanes se levantan y les ordenan a salir del lugar. Es un punto de inflexión fuerte. Eso es exactamente Malle, ahí mismo, golpeando de nuevo. Contraste, antagonismo, emociones, emociones irracionales. El resto es maestría y artesanía. Pero con emociones. Eso es a lo que él aspira.”

La Bella y la Bestia (Jean Cocteau)

Uh… 1946. ¿Cómo es posible? Todo el vapor, los fundidos, los efectos técnicos que pueden usarse hoy en día eran entonces revolucionarios. Y eso es exactamente lo que era Cocteau: un revolucionario. Lo eran todas sus pequeñas e inteligentes creaciones: candelabros sujetados por brazos colgados en las paredes, los poderes del espejo, las perlas magnéticas atraídas por la mano, el vuelo que hacen al final. ¡Mil nuevecientos cuarenta y seis! Amar esta película es probablemente una declaración radical de identidad sexual. Lo sé. Da lo mismo. Mil nuevecientos cuarenta y seis. Sí, es correcto.

Mala Noche (Gus Van Sant)

Van Sant es mi héroe. Esta película concentra toda las cosas que me encantan de él: juegos de cámara brillantes, amor(es) mudo(s) e insatisfecho(s), preciosas escenas de conducción. La voz en off es emocionante y verdadera, nunca gratuita y superficial. Es auténtica, íntima, universal y atemporal.”

El discreto encanto de la burguesía (Luis Buñuel)

Una deliciosa incursión en la burguesía. Interpretaciones sabrosas, giros de guión sorprendentes, un increíble final y, como siempre en el cine de Buñuel, un cuidado escrupuloso de los detalles. Cada uno de esos aspectos contribuye a la magia de la película y construye un conjunto armonioso. Una obra genuinamente graciosa, extraña e intelectual sobre los ricos.”

Equipo LOUD.cl

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