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Rage Against the Machine – Evil Empire

Mañana va a ser el concierto del año, definitivamente nadie va a salir vivo de las cuatro horas prometidas por Zack. Razones suficientes son el poderío en sus guitarras, el rapeo filoso y la capacidad de tocarnos la fibra de las experiencias y recuerdos de nuestra pre-adolescencia; si querían tenernos en nuestro éxtasis, el lunes lo lograrán.

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Para llegar a esa fibra de nuestros momentos púber recuerda que Canal Rock and Pop pasaba dando el video de Guerilla Radio y matábamos las tarde jugando con nuestra copia Paraguaya al Tony Hawk 2. Los tricks de ese juego eran más pro junto a su refresco, sus tabletones y las canciones de Bad Religion, Millencolin y nuestra banda a tratar de hoy. Gracias Paraguay.

No los voy a latear hoy contadoles la historia, si Uds. pueden buscarla en wiki pedía y ojo, difícilmente van a llegar a este lugar sin conocerlos. Como diría el más true: si no lo conoce, péguese un tiro.

Situándonos en contexto de esos años los Rage se habían tomado un descanso: Zack se encontraba en México, fascinado por los Zapatistas y Morello pituteaba en donde más podía. El descanso les trajo buena armonía, los dividendos se alíneraron, proyectando el disco ícono de Rage y por qué no, referenciarlo como un ícono de los 90. Convergen en él la rebeldía, el racismo, el capitalismo y las injusticias. Tanta energía provoco en Zach de la Rocha ser la voz de los desamparados y el público transformarse en una lupa que agrandaba el mensaje; tallas como la prohibición de un programa de televisión por programar a rage, los catapultaron como muy influyentes.

Tom Morello lanza la primera granada con la intro de People of the Sun, esos riffs en dimensión de beats provocan en Zach disponer de una mira, testificar la falta de prioridades de los estados en elegir gastar en armamento ante la comida y las consecuencias de la guerra. La gracia de rage es provocar explosiones en cada empezada y eso será incesante: Bull On Parade suma y hace avanzar al Napalm. Vietnow prende otra mecha, revolver la pone en dirección y la hace presionando fuerte.

Interesado solo en ti, solo en ti. Te preocupas de tu profesión, arrasando con el resto: palabras de Snakecharmer. Siguiendo con Tire Me, Down Rodeo y Without face evocan un flashback de cuando de la rocha se criaba con la música hardcore y profesaba rebeldía en Inside Out. Wind Below es un contador final, quizás podría acabarse el mundo y pegar patadas a Bill Clinton, también hacerle sentir remordimiento a Nixon; pero no vengamos con cosas, eso nunca va a suceder. Mientras tanto la furia de la maquina seguirá incesante.

El juicio final es Rollright: son golpes de puños con poder de una bomba y ante eso no puedes perder. El pogo va a terminar, entre tanta sacudida, mover tus pies y enaltecer tu cabeza a base de Head-bangers con Year Of Tha Boomerang.

Como hemos visto entre tanto hecho, anécdota, la ciencia de este disco gira más alla de la virtud del sonido, vertiendo en el mensaje un ensayo crítico. Esas son cosas que nunca imagine cuando andaba en skate. La ciencia de este disco se encuentra más allá de la virtud del sonido, se vierte en el mensaje a modo de ensayo muy crítico.

 

Marco Reyes

Dicen que baja más música de la que logra escuchar y cuando algo no funciona bien en el sitio, siempre es su culpa.