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Festival “En Órbita”, Sábado 9 de Enero: El ambiente que se entregó, da para mucho en el futuro

Os Mutantes

El festival En Orbita se anunció el año pasado con una promesa de psicodelia que reunía a bandas trascendentales, de gran legado, con algunas nuevas y otras no tanto, que mantenían viva la esencia envolvente de los años 60 y 70, con una parrilla que incluía gran cantidad de bandas, tanto extranjeras como nacionales y de la cercanía, prometiendo una experiencia fuera de este mundo, como el nombre sugería, entre otras cosas. En el país la cultura de festival va agarrando fuerza cada vez más, con tropiezos y todo, así que era necesario asistir y vivir esta nueva instancia que se le ofrece a las bandas y al público chileno, además de a algunos sellos, tanto de acá como de fuera del país, que tenían un sitio designado con stands.

Los encargados de abrir el día fueron los argentinos de In Corp Sanctis y su neo-psicodelia. La banda de Buenos Aires, que lleva tocando desde el 2013, repasó su corto repertorio ante la gente que había llegado a eso de las 12:30. A pesar de que el grueso del público recién llegaría más o menos a las 15:00, la banda hizo lo que tenía que hacer y dio un buen show, con buenos ambientes y buena técnica, destacando temas como La Infinidad del Placer de su disco El Magistrado, dando buen pie para que la gente que no los conociera se animara a escuchar su material.

Trementina

Después, en el Sputnik Stage, seguían los ex-valdivianos de Trementina con su shoegaze ruidoso y lleno de efectos. La banda empezó casi de inmediato, partiendo con Kisses In Your Eyes, una de sus canciones más conocidas. Aunque los bajos estaban algo fuertes, problema clásico de los festivales abiertos, la banda se desplegó bien en el escenario, aunque con una casi nula interacción con el público, prácticamente despidiéndose por obligación. La verdad, a pesar de que no fue un mal show y conservaron su potente ruido, distó bastante de lo que son el resto de sus tocatas, con mucha más energía y naturalidad.

El reloj marcaba las 13:30, lo que significaba que era hora de avanzar hacia el Skylab Stage para ver a los santiaguinos de Vuelveteloca, banda que el año pasado lanzó un disco nuevo, Pantera, y que al igual que Trementina, es apoyada por el sello nacional BYM Records. La promesa era rock & roll lleno de psicodelia, pegado, continuo y atrapante, y talvez eso fue lo que intentaron transmitir ese día, pero la verdad es que el sonido no los acompañó para nada. Estar al frente era quedar sordo de una manera desagradable (porque, sí, se puede quedar sordo con cierto placer), con el bajo reventando todo el rato y sonando con un chirrido grave constante y molesto, que tapaba el resto de las frecuencias, sobre todo el de la guitarra. Si la banda quería transmitir algún mensaje, este no llegó. Ojalá al verlos en otra ocasión, sea distinto.

Magaly Fields II

Magaly Fields tenía el pase ahora, con el Espacio Broadway llenándose cada vez más, para darlo todo en el escenario. Eso fue justamente lo que presenciamos: una banda fuerte y directa. Su mezcla de rock y blues garagero rápido me gustó casi tanto como en su show junto a Temples, de mis favoritos del año pasado. El trabajo de la banda y los varios escenarios que han pisado se nota claramente, sobre todo en canciones tan buenas como Death Is Around, favorita personal, y el single Electrify. El dúo prendía cada vez más al público con su ritmo, que poco a poco empezaba a conectar con la idea del festival.

Aguaturbia II

Siguiendo con el juego de ping pong entre los escenarios, nos movemos de nuevo para escuchar a Aguaturbia, banda de longeva carrera que se subió al festival a última hora en reemplazo de Los Jaivas, quienes se tuvieron que bajar. La potencia de la banda, la energía de su rock psicodélico influyente, con la muy excelente performance de su vocalista, Denise, demostró ser el mejor candidato posible para este reemplazo, casi como si hubiesen sido los elegidos desde el principio. Carlos Corales demostró limpiamente la experiencia que los años le han dado en la guitarra, e hizo un gran dueto con Angelo Pierattini, de Weichafe, que fue invitado al escenario por la vocalista para tocar con ellos. Los temas instrumentales sumergían a los presentes, con sonidos que se transformaban en colores que al poco rato se quebraban en la distorsión de los instrumentos. Era increíble, pero estaba más que claro que Aguaturbia era una entidad completa solo cuando estaba Denise para arremeter vivamente con su versátil voz.

Guiso

El público seguía llegando, llenando el lugar cada vez más, siendo ya hora de que la banda Guiso se presentara. El cuarteto formado por Álvaro y Alejandro Gómez, quienes tocan también como Perrosky, Álvaro Guerra y Bernardita Martínez, estaba ahí para demostrar lo que han logrado en sus casi 17 años de carrera. A pesar de que su rock es, digamos, bastante formulaico, cumple con el sonar bien, sobre todo por la buena forma en que se mezclan las voces de Guerra y Martínez.  Solo un par de acordes son necesarios para conectar con el público, aunque claro, el gran carisma de Álvaro Guerra también ayudó bastante.

Radio Moscow II

Inmediatamente, Radio Moscow plantaba ruido en el escenario, directamente desde Iowa al festival En Orbita. A pesar de tener sus comienzos en el año 2003, la banda era un reflejo directo, colorido, brillante y ácido de ramas del rock de los años 60 y 70, con todo el estilo y el sonido bien ensayado. Parker Griggs demostraba una maestría en la guitarra bastante prolija, que iba a consonancia con el bajo y la guitarra, aunque a ratos el soleo podía caer dentro de lo “excesivo”. De todas formas, esto a la larga no pasaba más que como un detalle, pues Radio Moscow le dio al público exactamente lo que esperaba, con todo ejecutado de buena forma. Incluso a varios los vi con su última placa, Magical Dirt, bajo el brazo.

The Holydrog Couple

La banda chilena The Holydrug Couple, la cual ha trabajado con BYM Records y Sacred Bones Records, estuvo lista a las 16:30 para tocar ante la gente. Estuvimos ante un show lleno de ambientes atrapantes, pero alegres, de mano de una neo psicodelia ligada a los sonidos del dream pop, algo que tomaba sonidos e identidades del pasado y los transportaba a un contexto más o menos moderno. Al principio, para variar, el bombo y el bajo sonaban demasiado fuertes, pero esto fue resuelto después de un par de canciones y el grupo continuó con un sonido más pulcro, aunque algo distante al trabajo que se escucha en los discos.

Crocodiles II

Crocodiles, agrupación que nos visitó el año pasado, se paraba nuevamente ante el público chileno, con su fuerte estética rock y sonido que mezcla tintes de lo-fi con algo de shoegaze (porque noise pop me parece algo incorrecto en este caso). A la hora de tocar, la banda es bastante directa, concisa, sin ningún tipo de rodeos, pero con un aire bastante prefabricado para mi gusto. Si bien a la hora de estar en un escenario no son malos, a ratos se siente que no llega a ser algo más allá de un show, como si la música estuviese por detrás. Sonaron mejor que el año pasado, sin duda, pero siguen teniendo una falta en transmitir algo con su música, más allá de un rock vacío o un muy mal llamado “indie”.

Continuando con el festival, seguía una banda que desde finales los 90 ha venido haciendo ruido alrededor del mundo, con gran cantidad de álbumes e incluso una sesión con el legendario John Peel. Dead Meadow, banda de Washintong, DC, presentó un stoner furioso y catártico, también de la escuela de la neo psicodelia, que atrapó a gran parte de los asistentes que se movían con los ritmos desérticos de la agrupación. La conexión entre la banda era pura, con cada miembro apuntando a la misma dirección. El show fue excelente, de gran potencia, aunque por la duración del mismo se hizo algo repetitivo. Quizá habiendo trabajado mejor el setlist esto se hubiese solucionado, pero es justo decir que nadie se fue con gusto a poco del lugar.

APTBS III

Habiendo visitado Chile el 2014 y haciendo un side show justo el día anterior, la banda A Place To Bury Strangers se sentía más que cómoda ante la gente para la que tocarían ese día. Cuando una banda desordena todo, con instrumentos siendo lanzados al aire incluido, tan solo en la primera canción, sabes que algo bueno se viene. Este grupo es un muy buen ejemplo de como un ruido ensordecedor y perforante puede ser una de las experiencias más cautivantes de la vida. La constante rítmica poderosa invitaba al baile, al salto y al olvido del entorno, gracias a que tocan de una manera fresca un rock bastante manoseado en general. La actuación fue potente, pero nunca es suficiente, así que la banda decidió, al final, bajar los pedales e instrumentos al lado del público y tocar desde ahí, entre experimentando e improvisando, un final enérgico a más no poder, con la gente siendo parte ¡Qué pena por el que se perdió esto!

Dando un giro absoluto, en el escenario contiguo hacía presencia la banda de cumbia amazónica, Los Mirlos. Aun habiendo visto un vinilo de 7”, junto a uno de Los Destellos, en uno de los puestos que había en el festival, se me hacía raro verlos dentro de la parrilla. Cuando vi a toda la gente bailando, no importándole nada, pude entender todo. Era una representación de lo popular, algo un poco más allá de lo psicodélico sonoramente. Aunque la banda no era de mi gusto, ni el de mis acompañantes, parecía cumplir perfectamente con las expectativas de la producción.

Camila Moreno jaja

Otra que no me calzaba tanto dentro del festival era la cantautora chilena Camila Moreno, que, independiente de la trayectoria que tenga, pudo haber sido reemplazada por un número mejor. Lo bueno es que ya me había tocado verla en vivo una vez, y sé que sus shows en vivo distan algo de lo que se oye en discos y son más interesantes. Afortunadamente, con sus altos y bajos, el show de Camila no fue para nada malo e incluyó paisajes sonoros que la unían algo más a la atmósfera del festival. Incluso se podía ver a los chicos de A Place To Bury Strangers entre el público.

Un poco pasado las 21:00, se hacía esperar uno de los platos fuertes del festival: Os Mutantes.

Os Mutantes

Con una inmensa carrera como respaldo, por fin el grupo brasileño pisaba tierra, aunque el único miembro original que quedase fuera Sergio Díaz. A pesar de que siempre se extrañará la presencia en vivo de Rita Lee, el show superó toda expectativa, de una manera más que increíble. Desde el comienzo, Os Mutantes demostró por qué se les valora tanto. Repasaron temas como el single “A Minha Menina” y “Time And Space”, canción del último disco, Fool Metal Jacket, que escribió junto a Sam Spiegel. Los representantes más fieles de la psicodelia en todo el día, con una potencia exuberante, chocante, con gran dinámica en las canciones, melodías bien trabajadas y con una muy buena combinación de las varias voces que se exponían, logrando un juego fluido, fresco y emocionante entre la agrupación entera. El teclado y la guitarra se extendían y se sostenían con el bajo, sumados a la batería que exponía una gran serie de ritmos, desde unos tradicionales de rock y de la psicodelia, hasta los más brasileños y tropicales. Una de las mejores maneras para empezar este año, sin duda alguna. El que se haya perdido esto, lo lamentará por harto tiempo, porque fue toda una experiencia. Otro nivel.

El segundo plato fuerte del día era la banda The Sonics. Casi riéndose del tiempo, la banda tocó como los jóvenes de 16 años que alguna vez fueron. La banda hizo sonar clásicos como “Cinderella”, hasta canciones más reciente, como “Bad Betty”, de su último disco, This is the Sonics. El grupo demostró, sin lugar a dudas, el por qué llegaron a influenciar a una gran cantidad de artistas. Las canciones de su disco nuevo eran lo que uno llamaría “más de lo mismo”, pero suficiente para mantenerse, de alguna manera, vigentes ante el público y la gente que es muy joven para conocerlos.

Sin haber acabado The Sonics por completo, el grupo chileno Föllakzoid, en compañía de Atom, quien trabajó con la banda en su último disco, empezaban el trance en el otro escenario. La adición de Atom a ratos era sutil, pero bastante necesaria a la hora de la suma total de sonoridades, creando paisajes gruesos y envolventes, demostrando el por qué habían llegado a llamar la atención en el extranjero. Al escuchar este set, uno desearía que Atom tocara constantemente en Föllakzoid, pero solo nos queda desear que en futuros discos sigan colaborando juntos, pues claramente pueden llegar a crear cosas bastante interesantes, con un muy buen sonido.

Gran cantidad de gente estaba a la espera de El Mató A Un Policía Motorizado, banda de Argentina que desde el lanzamiento de su disco del 2012, La Dinastía Scorpio, ha causado furor en gran parte del globo. Durante todo el set, después de que sonará “El Magnetismo” como introducción, la gente no paró de gritar y cantar a todo pulmón, con la alegría de por fin tener a la banda vecina en chile. El nivel de la banda quedó grabado en las retinas y oídos de la gente, y también, el sonido quedó retumbando en el corazón de varios. El Mató es una banda que debería estar pisando varios escenarios internacionales, pues poseen un sonido que le llega de verdad a la gente, canciones con una enorme sensibilidad.

Cerrar un festival nunca será una tarea fácil, pero la banda estadounidense The Dandy Warhols, lo logró de una manera genial. La banda ha tenido una carrera zigzagueante, cosa que podemos ver en el documental “Dig!” que tienen junto a la banda The Brian Jonestown Massacre, y en los 8 discos que han lanzado desde el inicio de su carrera en 1994. Al mezclar la psicodelia con ritmos y sonidos más poperos, normalmente se obtiene algo sintético, hasta desagradable, como han mostrado ciertos grupos, pero a lo largo de su carrera, The Dandy Warhols ha sabido llevar con dignidad la bandera de la neo psicodelia y el rock alternativo, plantándose como una banda referente. Los que se fueron antes, se perdieron del tremendo cierre que hizo la banda.

Al principio, la jornada partió algo tambaleante, haciéndonos dudar sobre el resultado final del festival, pero los artistas y la gente supieron como afirmarlo. El ambiente fue grato y hubo una gran serie de músicos memorables, con shows increíbles, que animaron de gran forma el día. Los stands de los sellos también fueron un gran aporte al festival, donde se podían comprar poleras, CDs, vinilos o casettes de distintas bandas, y por parte de varias entidades, como Yellow Moon Records, Algo Records, Slovenly Recordings (hablando con el que atendía conocí varias bandas, muy agradable todo), Burger Records, Scatter, y más. Siendo amables, considerando que es la primera vez que se realiza, pero también siendo justos, el balance final resulta bastante positivo. El ambiente que nos entregó el festival En Orbita da para mucho, así que esperamos ansiosos una nueva versión de este.

Charlie Vásquez

Producción musical // Colecciono cosas // A veces toco en bandas