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Cómo sobrevivir siendo un sello chileno de música de nicho según “LeRockPsicophonique”

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Fotos x Jorge Farías Severino

Con casi 10 años de carrera, el sello chileno independiente LeRockPsicophonique busca posicionarse como una plataforma para la música alternativa actual. Con un sentido de industria, pero a la suya, no en la vena de Pulsar (por ejemplo), apuntan a conectar bandas latinoamericanas y a visibilizar el trabajo musical chileno bien hecho. En marco de que, hace no mucho, se anunció que Baikonur, banda chilena parte del sello, irá al festival belga Dunk! y de otras sorpresas que tienen por anunciar, decidimos entrevistar a Rodrigo, fundador del sello y miembro de Inverness, y a Matías, encargado de prensa del sello, para que nos contaran sobre el pasado, presente y futuro de LeRock.

C: ¿Cuál fue la motivación para consagrar el proyecto, el sello?

R: El sello partió el 2006 y surgió como una necesidad de generar un espacio propio de difusión, esa fue la idea inicial. Los espacios que existían en ese entonces eran bastante limitados y cerrados a ciertos tipos de bandas, que estaban haciendo ya lo suyo, y tampoco podían recibir más proyectos.

El sello partió con un disco que saqué yo el 2006, “Monstruos Bajo La Cama”. Este disco fue la razón por la cual decidí iniciar el proyecto. Me cansé de pasar el disco en sellos independientes esperando una respuesta, y surgió que haría uno propio. Con el paso de los años, el sello ha ido tomando más forma y se han incluido más personas, logrando así un trabajo profesional con respecto a difusión y a gestión (típica de un sello, en el fondo).

Respondiendo en una línea tu pregunta, fue una necesidad de crear un espacio.

C: ¿Cómo pasaste de trabajar en proyectos propios, personales, a trabajar con más gente y  tener la necesidad de difundir las cosas de otras personas?

R: Yo creo que la génesis de la mayoría de los sellos es alrededor de amigos. En ese entonces saqué mi disco, junté unas lucas, lo fabriqué en un digipak que quedó bien bonito. Después de eso empecé a regalárselo a amigos, conocidos, periodistas, etcétera. Ya el hecho de tener un nombre y un logo es algo, ¿cachai? Gracias a eso se me empezaron a acercar amigos, que me incentivaron a llevar el disco con el logo del sello a tal tienda, a hacer tocatas juntos… también a contactar a conocidos suyos para sacar reseñas del disco en sus blogs… y en base al trabajo de ellos, que también iban sacando sus discos y creando cosas, se empezó a incluir gente en el proyecto musical. En la medida que empezó a llegar otra gente al sello, no como artistas, sino como personas para trabajar, me fueron también recomendando otras bandas, y se empezó a construir el sello propiamente tal. Actualmente estoy a cargo de sólo un área.

En el fondo, este proceso de pasar de uno, desde la pieza de uno, a compartir con otras bandas y los proyectos de otras bandas, ha sido súper orgánico.

C: O sea, fue algo natural, que se dio.

R: Sí, fue algo súper natural.

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C: ¿De qué forma se intenta posicionar el sello con las bandas que tienen, dentro de la, digamos, escena musical chilena?

M: (Risas)… En esta jungla musical chilena… Bueno, como dice el Rodrigo, igual siempre la idea fue responder a un nicho, básicamente. Si bien en el catálogo actual hay un par de bandas activas, las bandas “históricas” del sello también responden al nicho del rock alternativo, que creemos que no está bien posicionado. Queremos tratar de instalarnos en ese sentido, ya sea con, por ejemplo, el Post-rock, o con bandas que se escapan un poco de lo que se suele ver en los medios y festivales chilenos. Tratamos de desmarcarnos y de ser un nicho para el rock alternativo, como lo ha sido Algo Records, por ejemplo, que se encarga realmente de este espacio que casi no existía.

C: O sea, más que buscar meterse en cierta parte, buscan expandir un lado que está o que estuvo abandonado.

M: Claro, igual ahora estamos insertos de todas formas, con un montón de sellos, bandas y proyectos, muchos de ellos bastante similares y que también responden a casi a lo mismo. Acá tratamos de dar un espacio y expandirlo, como dices tú.

C: Háblenos de las cosas nuevas que tienen preparadas como sello.

M: Bueno, igual, lo más importante son esas ganas de instalarnos, estar posicionando las bandas en cosas importantes y tratar de mirar siempre para afuera. Por lo mismo, creemos que el espacio se ha ampliado para éste estilo, y desde afuera nos ven con muy buenos ojos. Mucha gente de México y Europa está atenta al sello, y también tenemos una relación muy importante con Ecuador, gracias a Munn.

En cuanto a planes futuros, nuestra meta es hacer que las bandas toquen y puedan expandirse más allá de Chile. Yo creo que esta última es nuestra mayor meta, porque desde ahí nos han llegado recomendaciones y desde ahí también estamos trabajando. Tenemos un plan súper importante con el festival de Bélgica de Post-rock que se viene, festival que además tuvo muy buena acogida con el catálogo y con Baikonur en particular, que ya tiene buenas referencias de México, también de Ecuador. Estamos trabajando para ser buena herramienta para las bandas, ser puente y conexión.

R: Sí, yo creo que también tiene que ver el hecho de que no esté ese espacio acá. Me imagino que son una serie de factores que influyen y que, en gran medida, hay una necesidad de tirar para arriba esta escena. Es innegable que ya existe una escena de Post-rock/rock alternativo en Chile. Con ello me refiero a rock que busca forzar un poco los límites de la composición y del sonido, etc., que no necesariamente sea Post-rock propiamente tal, pero que tampoco forme parte de ciertas escuelas (como la de folk rock, por ejemplo, que es la veta más común de los otros sellos que también reciben la etiqueta de rock alternativo).

Como decía, nosotros lo vemos desde la perspectiva de forzar un poco los límites de la música, y ese es como el ‘’prerrequisito’’ que tenemos también al momento de invitar bandas a formar parte del catálogo. Nos interesa que hagan algo que realmente no pueda estar en otro sello y que tampoco sea algo que ya existe (por un tema de línea editorial).

Las alianzas para afuera, como decía Matías, son vitales y son nuestro proyecto 1, yo creo. El hecho de que Baikonur vaya ahora al dunk!festival en Bélgica, y que ya se haya hablado concretamente de empezar un intercambio con dunk!records, que es el sello que armó el festival, nos da una súper buena señal, y nos dice que los exponentes de Post-rock en Chile están a un nivel mundial. No hubo necesidad de parte del sello ni de parte mía como gestor de explicar por qué Baikonur debería estar en el festival. Simplemente, mandé el link y hablé con el programador para así iniciar el intercambio, porque me parecía que había una escena muy similar acá. Entonces yo creo que nuestra apuesta y nuestro énfasis está puesto afuera. Por ejemplo, Inverness va a México el próximo año al Indie Fest, y ahí también buscamos una relación de intercambio con La Caverna, que es un sitio mexicano súper importante.

Actualmente estamos peleando contra la necesidad de tener que pedir auspicios de marca. Las marcas quieren pop… y nosotros no hacemos pop. Entonces, tenemos que sobrevivir en esta suerte de jungla que mencionaba Matías, que es la mini-industria musical chilena, que busca lucas por cualquier lado y que al final por tener auspicio de una marca se ve tentado a sacar un disco pop. Por ende, estamos luchando contra eso y también armando un espacio propio para que la gente nos pueda reconocer más fácilmente.

M: Yo creo que igual ya se está creando una cultura de no seguir solamente a las bandas, sino también a los sellos. Entonces, cuando ya les gusta cierta banda, se meten al sello a ver el catálogo.

R: Sí, nos ha pasado harto eso.

M: Entonces también hemos trabajado harto para que el sello sea un ente que la gente reconozca, y así quieran revisar el catálogo; si ya les gusta una banda, lo más probable es que le gusten todas las bandas del sello. Mucha gente puede conocer a Gepe, por ejemplo, pero muy poca gente sabe quién está en Quemasucabeza. Por ende, queremos hacer hincapié en eso y que la gente se empiece a fijar más en el sello como nombre, gestor y nicho, y que sepan que allí hay ciertas bandas con cierto estilo y que pueden llegar ahí primero y empezar a ir descubriendo.

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C: Quieren poner el sello de tal forma que la gente entienda que no es algo que solo saca discos, que al final cubren a todas esas bandas por una razón.

R: Claro, que se genere una movida.

M: Un colectivo también.

R: Un colectivo que haga otras cosas. De hecho, he pensado varias veces en expandirnos en cosas que no sean netamente musicales. Por ejemplo, a mí me encantaría a futuro poder publicar un libro, o que se acercara gente y ver la posibilidad de expandir un poco. En el fondo, generar contenido que no sea solo musical. Quizás generar una exposición de fotógrafos que tenga que ver con música… Son ideas que tenemos a mediano y largo plazo, pero por el momento nuestro foco son las bandas, y como decía Matías, queremos que la gente entienda que es una escena, que hay un movimiento y un colectivo de gente detrás, trabajando para expandir las barreras del rock alternativo nacional.

C: Cuéntame cómo ha sido trabajar en las películas de Matías Bize. ¿Cómo se dio y cómo se vivió?

R: El primer approach fue cuando Matías estaba escribiendo el borrador de la historia de En La Cama, su segunda película, que para entonces ya tenía presupuesto y era más serio. En ese tiempo yo tocaba en Elso Tumbay, banda chilena noventera que sacó como 3 discos y después desapareció. Formó parte de esta camada de bandas chilenas que tomó Emmy, que iban a tirar para arriba y al final no pasó nunca nada… un gran fiasco de los noventas. Sobrevivió La Ley, Los Tres, y me parece que nadie más… ni Solar sobrevivió, que era súper buena banda po’ hueón.

Elso Tumbay es hermano del director. Y un día en una fiesta se me acercó Matías comentándome que estaba haciendo una nueva película, y que quería que yo participara en el soundtrack. Acepté y pedí que me mandara la historia. Una vez que me la mandó empecé a trabajar en la música y al poco andar me embalé en hacer un disco solista. Ya había participado y ayudado en hartas bandas como tecladista, guitarrista… Había hecho música para teatro y para comerciales; así que me dije “ya, puta, quizás es hora de hacer un disco propio”. Entonces llamé a Matías por teléfono y le dije que me bajaba del proyecto, porque iba a hacer un disco solista, pero que quedaba disponible para ayudar en lo que fuera después. Corte a negro y después todos los periódicos en titulares: “Éxito, Matías Bize gana la espiga de oro en Valladolid” y no sé qué más… fue como “chucha, hueón, la cagué… debí haber hecho la banda sonora”. Bueno, de todas formas participé en guitarra dentro del soundtrack.

Desde entonces empezó una relación mucho más fluida con Matías. Una vez que terminé ese disco, que además fue el primer disco de LeRockPsicophonique, se lo regalé; y mientras él trabajaba en una nueva película en España (Lo Bueno de Llorar), el disco le sirvió mucho para hacer el guión. De hecho, usó tres canciones de ese disco en la película, y nosotros como sello sacamos el soundtrack también. Después, ya formado Inverness, sacamos el Iluminaciones y ahí Matías rayó con dos o tres canciones de ese disco, que posteriormente incluyó en su siguiente película, La Vida de Los Peces.

La Vida de Los Peces, fue como la consolidación de nuestra relación artística, por así decirlo. Por ejemplo, Matías siempre nos manda sus guiones y los primeros borradores de sus películas, y nosotros con Inverness le mandamos los demos de canciones nuevas, etc. Ha sido una relación muy bonita que se ha dado, y agradecemos mucho que él deposite la confianza en nosotros para hacer los soundtracks de sus películas.

C: Explícame un poco más a fondo cómo se dio lo de Baikonur con el dunk!festival.

R: Eso surgió porque hace rato que tenía al dunk!festival en mi radar… ya había entrado en mi campo visual como por el 2010. Desde el año antepasado que venimos trabajando con el sello de manera mucho más sistemática, y con proyectos bien concretos. También empezamos a invitar a otras bandas de otros sellos. Si quería escribirle a la gente del dunk!festival, tenía que ser capaz de ofrecerles algo. O sea, no queríamos que Baikonur solo visitara el dunk!festival y que les gustara… queríamos interculturalidad. Porque yo creo que una de las grandes metas de la internacionalización de la música chilena es el intercambio cultural entre escenas similares en el mundo. Y bueno, este año recién me sentí con la confianza suficiente para poder escribirle al programador sobre la posibilidad de implementar este intercambio. Baikonur caía de cajón. El programador escuchó la banda y dijo que quería que estuvieran en la edición del 2016, y a su vez nosotros traeríamos a Stories From The Lost, una banda post-metal de su sello. Yo igual dudaba en un principio si les interesaba venir, o si al programador realmente le interesaba traer una banda de su sello acá. Pero al final resultó que estaban súper interesados, porque para ellos Sudamérica es un territorio que no han explorado mucho en lo musical. Por eso yo creo que les interesa mucho este intercambio para conocer y ver posibilidades. Pasó lo mismo con la productora Deadfoxx que llevó a tortuganónima a EE.UU. El director de Deadfoxx vino ahora a Chile en noviembre a hacer un scouting de un par de bandas de LeRockPsicophonique. Y claro, la idea es generar un intercambio así con EE.UU, obviamente también siendo capaces de ofrecer algo acá.

El proceso al trabajar en esto ha sido súper amable. Si bien el dunk!festival ya lleva 10 años y tienen el rollo sacado completo con respecto a sus fortalezas y sus debilidades, igual están en la misma que uno: aprendiendo, viendo bandas, conociendo música nueva, y abriendo los espacios que no existirían de no ser por un sello como dunk!records.

En resumen, aspiramos harto a poder generar una interculturalidad con escenas similares de otras partes del mundo.

C: O sea, ser herramientas de conexión.

R: Exacto, exacto.

M: Sí, y aparte de la conexión internacional que menciona Rodrigo, también pretendemos hacer una conexión nacional con este intercambio,(en este caso, con esta banda que nos va a visitar). Hemos podido ver que en los últimos dos años ha crecido muchísimo la escena del Post-rock, o sea, ha venido Mogwai, Mono, y Explosions in the Sky… hemos visto cómo el público crece y el interés. Entonces, sabemos que hay una conexión propia con Chile. Sabemos que hay una escena, así que esta conexión también trata de abrir los espacios para este público, y que las instancias no sean tan escasas para este tipo de bandas.

Si bien, sabemos que quizás Baikonur no llegue a Pulsar o a instancias más grandes, siempre podemos generar las nuestras, y ese es el plan de LeRock. Como por ejemplo, el Ciclo Santiago Independiente que hicimos el año pasado en el anfiteatro del Bellas Artes. Son otras instancias para el desarrollo de las bandas.

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C: Estas instancias son súper buenas para generar algo más físico. Porque ponte tú, desde hace mucho tiempo que se está empezando a establecer todo por internet, y se pierde la esencia de lo físico. No sé si ustedes tienen la idea de tener más presencia para la gente y no ser solo un disco que puedan descargar y tengan ahí. ¿Tienen alguna idea de cómo traspasar la barrera de lo virtual?

M: Sí, o sea, igual no podemos negar que lo digital nos ha ayudado bastante y nos seguirá ayudando. Es la gran herramienta, gracias a eso tenemos referencias de otros lados y llega público de afuera. También uno de nuestros fuertes consiste en estar siempre promoviendo y difundiendo nuestro catálogo que está en todas las plataformas virtuales. Pero precisamente todos estos polos y todas estas instancias de fechas que tal vez no son tan masivas, son el momento en que podemos presentar discos en físico. También la idea de ir desarrollando otros formatos, ya sea en cassetes, vinilos, material gráfico y audiovisual. Todas estas instancias que esperamos desarrollar en vivo también son importantes. O sea, nos importa que las bandas toquen y que podamos llevarlos a lugares mucho más profesionales y de nivel.

R: Eso es lo difícil, porque cuando las bandas se acercan a un sello, generalmente no están buscando tanto la fabricación del disco o que estén en Spotify, están buscando poder tocar. Entonces es difícil, porque bandas de este estilo tienen muy poca rotación en los lugares típicos para tocar, que llevan pop y otros tipos de actos más “prendidos”. Por ende, nosotros tenemos que hacer una especie de exploración con respecto a qué escenarios son idóneos para el tipo de bandas y el tipo de música que estamos cultivando como sello. Creo que instancias como el dunk!festival y el Indie Fest son idóneas para lograr ese aire que necesitan las bandas, y para que no toquen ya solamente en el bar de mierda de la esquina, sino que puedan asistir al festival y foguearse con otras bandas del mismo estilo, que ya están girando a Asia y otros lados. Hay que darse cuenta que, en fondo, las bandas nacionales están al mismo nivel, pero que simplemente en Chile estamos atrapados en las lucas y el fondo. Y claro, nosotros ya estamos viendo el tema de fondos e inversiones, pero ya tenemos un aliado muy grande, Little League Records, que es un sello en Irlanda; y una vez que podamos levantar las lucas empezaremos a fabricar los vinilos de las bandas… sus lanzamientos más estratégicos, por así decirlo.

Yo creo que jamás va a desaparecer el formato físico. La gente necesita, al final del día, tocar algo. Aunque al CD le esté yendo como las hueas en comparación al vinilo, siempre estarán las chapitas, póster, cualquier cosa palpable… y nosotros ya le sacamos el rollo a esos frentes. Ahora simplemente estamos trabajando para ver dónde jugar las piezas.

C: ¿Cómo se dio el trabajar con bandas como Munn, que si bien son de Sudamérica, están fuera de Chile?

R: Claro, cuando uno busca música nueva, uno no suele poner a Ecuador en la búsqueda. Te vai al tiro a Estados Unidos, Noruega, Francia, Inglaterra… y eso es porque el hype es muy grande.

M: Y eso también es parte del intercambio, o sea, al final esto también forma parte de la red de conexión. Así, cuando la gente llega a LeRockPsicophonique, sabe que hay una banda de Ecuador y también puede explorar sobre otras bandas del mismo país que son igual de buenas.

Munn vino a Chile por primera vez el 2010 al festival Santiago Independiente, que se hizo en el Centro El Cerro, en Bellavista. Y desde ahí que se empezó a generar una relación súper importante con ellos. Lanzaron su último disco, “Aquí y Ahora”, y bueno, se trabajó el tema de que ficharan en Chile, ya que ellos estaban muy interesados por el país y también por el catálogo de LeRockPsicophonique. Como les había ido muy bien en el festival, querían venir y volver a tocar. Entonces, así se dio y logramos tener un acuerdo con ellos para poder distribuirlos. Ahora forman parte del catálogo en la misma línea de las otras bandas, no se escapan mucho del estilo. Ahora volvieron y estuvieron en Frontera, y eso es seguir entregándoles un espacio y nexos.

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C: Yo creo que es una labor muy importante, porque hay como una suerte de mala comunicación aquí en Latinoamérica en términos musicales. Cuando uno piensa en Ecuador o en Bolivia, también se piensa sólo en la música “típica”, y no conoce más allá. Muy difícilmente yo, que no paso buscando música todo el tiempo, hubiese conocido Munn de no ser por el sello.

M: Claro, y ese es un poco el propósito.

R: Yo no sé a qué se deberá, es como un complejo latinoamericano el pensar que la música buena solo está afuera, ¿cachai?

M: Sí, es como un complejo aspiracional…

R: Por ejemplo, Perú también tiene una escena de shoegaze impresionante… está Resplandor, que ya son como los veteranos de la hueá, pero también hay un montón de bandas nuevas peruanas. De hecho, le he echado el ojo a un par, que están haciendo cosas la raja y que suenan bien.

Consumimos por muchas décadas productos externos, y como que Latinoamérica se polinizó con la música de Europa y Estados Unidos, principalmente. Ahora floreció algo a nivel latinoamericano, porque se está creando música nueva polinizada por lo que fue la alimentación de todas estas bandas por tanto tiempo. Yo creo que hay muchas bandas y muchas escenas similares en Latinoamérica. Ibermúsicas, por ejemplo, es una iniciativa que encuentro súper encomiable, que fue a través de la cual hicimos el intercambio con el Indie Fest Campeche para Inverness. Me parece que ya se dieron cuenta de esto, y quieren juntar escenas similares. Aunque todavía Ibermúsicas está bien dominado por el folclor latinoamericano y las itinerancias de música barroca latinoamericana, cada vez hay más espacios de festivales alternativos que nunca había escuchado que existían, en distintas partes del continente. Y los hacen a buen nivel, tanto en sonido, como en producción y en términos logísticos. Probablemente todavía la gente acá se cuestiona “¿por qué debería escuchar de Perú?” por ejemplo. Y puta, es que están haciendo música la raja, la raja. También en México y Bolivia…

C: O sea, el apuntar afuera no es apuntar a Estados Unidos… sino apuntar fuera de Chile.

R: Claro, sí. Porque encuentro que en Chile todavía estamos muy ahueona’os. Que el pop, y que “ah, sí, me encanta ella porque es tan rica”… como un discurso tan tonto con respecto a la música y que a veces me digo “ah, hueón, ¿¡qué es esta hueá…!?” y bueno, al final del día cada uno trabaja desde la motivación que tenga, pero en LeRock, por lo menos, trabajamos la música, las bandas, y queremos generar contenido que a la gente le pueda permitir llegar a otros lugares internos, como “mini viajes”. Y ahí creo que estamos logrando eso con Baikonur, con tortuganónima, con las bandas de sonido, más cinemáticas. José Tomás Molina tiene un disco increíble, que curiosamente reseñaron en muchos lados fuera de Chile, y en Chile… no, pero estuvo nominado a los premios Pulsar.

En este momento, estamos súper contentos porque vemos que están pasando cosas, las bandas se están moviendo finalmente, como creyéndose más su trabajo. Eso costó un poco, profesionalizar. Tratamos de entregarle esa confianza a las bandas, para que entiendan que la escena no se armará nunca si no trabajan en ello. Y ahora se encuentran súper motivadas, porque yo creo que se abren los espacios para el sello siempre y cuando hayan bandas de verdad.

M: Sí, igual este año se vienen varios lanzamientos, tres bandas del sello.

R: Ahí también es de gran ayuda recmobil. Como es una productora con la que nos asociamos, hemos trabajado harto la parte audiovisual del sello. Estuvimos juntos en Sesiones Perdidas, que es un ciclo que se hizo en la Sala Máster… se grababa con muchas cámaras,, que después se transmitió en Canal 13 Cable. Ahí hubo hartas bandas del sello, entonces para nosotros ha sido súper bueno también crear esa alianza.

Charlie Vásquez

Producción musical // Colecciono cosas // A veces toco en bandas