Belle & Sebastian, Jueves 22 de Octubre @ Teatro Caupolicán: Entre capítulos clásicos y nuevos horizontes.

Belle & Sebastian, Jueves 22 de Octubre @ Teatro Caupolicán: Entre capítulos clásicos y nuevos horizontes.

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El cierre de un ciclo trae inevitablemente una nueva manera de hacer las cosas, y tal parece que Belle And Sebastian apostó por renovar su catálogo con algo mucho más cercano a las tendencias Dance que abundan hoy en día. Pero ojo, que Girls In Peacetime Want To Dance siendo casi en su totalidad un trabajo distinto, no defrauda. Bajo ese punto es que el público repletó casi en su totalidad el día de ayer el Teatro Caupolicán, con una expectativa más que interesante por ver qué es lo que nos tenía preparado el grupo Escocés en esta segunda visita al país. Si bien la vida social que van a hacer algunos a los shows no estuvo ausente, la acertada elección de Les Ondes Martenot como número telonero, rápidamente encendió a una audiencia que recordó ese vínculo especial que tienen con los de Glasgow.

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Los primeros pasos se hicieron sentir de manera cálida con un Stuart Murdoch agitando su sola presencia, al ritmo bailable que Nobody’s Empire ofrece, generando la inmediata aceptación de aquellos devotos fanáticos que tan bien han sabido cuidar los Escoceses. Y es que, más allá de los nuevos sonidos que el grupo pueda adaptar a su música, existe cierto toque mágico en sus canciones, el cual nadie más en el mundo posee, como si Belle And Sebastian fuese la historia misma con la que se escriben los recuerdos. Ese sabor a días nublados, recuerdos hogareños, galletas, el primer beso; desde la niñez a la adultez, toda una vida que álbumes como Tiger As A Milk o Dear Catastrophe Waitress han acompañado de la mejor manera. Precisamente de este último, llegó I’m A Cuckoo, seguida de The Party Line que transformó el Teatro en una pista de baile, a la cual la gran mayoría se entregó sin miedo.

Si bien lo demostrado anteriormente por la agrupación, que presentó nueve músicos en escena que se iban intercambiando roles con cada tema, generó un muy buen recibimiento, fue con la tirada de canciones más clásicas que lograron alcanzar la intimidad misma de los asistentes. Una muy buena jugada que alternó temas de la talla de Seeing Other People y Expectations, con jugadas más nuevas como Allie o la encantadora Perfect Couples. A estas alturas cada canción que sonaba parecía superar a la otra, tanto en ejecución que tuvo un punto bastante alto en las excelentes confecciones que llevó a cabo Stevie Jackson en guitarra, como en propuesta visual, un acierto que más allá de meramente acompañar, generó el ingrediente adecuado para establecer momentos en el show.

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Ese toque Barroco que nos tiene acostumbrados Belle And Sebastian, claramente se vio reflejado en la manera de concebir los temas más nuevos, siendo el Indie Pop más clásico de Electronic Renaissance una potencial emparentada de The Book of You, ambas de su primer y último trabajo respectivamente. Si todo parecía ir en alza, con un Stuart Murdoch paseándose por sobre la reja mientras cantaba, hubo un momento altamente emotivo en el que Chris Geddes, tecladista del grupo, recordó a la fallecida Carey Lander, también encargada de los teclados en Camera Obscura, la cual perdió la vida luego de una ardua lucha contra el cáncer. De manera sentida, los escoceses dedicaron una sentida versión de We Rule The School a su memoria.

Las siguientes canciones, si bien cargaron con la aparente tristeza que dejó el discurso de Geddes, recuperaron el ánimo cuando un (nuevamente) cercano Stuart hizo subir a parte del público al escenario. El momento fue coronado con una siempre bienvenida interpretación de The Boy With the Arab Strap, himno innegable de los de Glasgow. Mientras algunos bailaban enérgica y felizmente, otros aprovechaban de fotografiar de cerca a los demás integrantes, todo condimentado por una canción perfecta para corear, tanto en multitudes como en solitario.. Si bien fue el momento más recordado del concierto, lo que siguió con la poderosa interpretación de Legal Man, mantuvo la calidad por los aires, dejando en última instancia la icónica The State I Am, que pudo ser la guinda perfecta de esta celebración de baile y recuerdos que significó Belle And Sebastian.

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La oscuridad parcial y un público que pedía a gritos el regreso de los Escoceses, hacía presagiar que los últimos momentos definitivamente sellaría de buena manera la noche. No todos estaban preparados para que Belle And Sebastian entregase dos joyas como We Are the Sleepyheads y Lazy Line Painter Jane. Éstas últimas canciones despidieron una noche que definitivamente pasará a la memoria de aquellos fanáticos, que tanto amor profesan por la banda. Si bien las postales musicales que nos ha dejado este año son muchas, ninguna ha generado un híbrido tan bueno como lo que hizo el grupo la noche de ayer. El equilibrio exacto entre capítulos clásicos y nuevos horizontes.