CONOCERÁS AL HOMBRE DE TUS SUEÑOS: 4 OJOS VEN MEJOR QUE UNO.

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Hoy, en LOUD.CL les presentamos dos reviews sobre una misma película, si, lo que leyeron. Y la razón es simple, Woody Allen se lo merece. Independiente de que sus trabajos cada día nos den ganas de cerrar los ojos, no sabemos cuanto tiempo más el viejo andará entre nosotros.

Por María José Entrala

La nueva entrega de Woody Allen es una tragicómica historia presentada en dos partes; dos parejas de distinta generación que deben lidiar con sus dilemas amorosos y los singulares quiebres que les presenta el destino.

Por un lado está Helena (Gemma Jones), una señora de avanzada edad que tras ser abandonada por el que fue su esposo durante 40 años, busca refugio en Cristal, su vidente,  quien un intento por “presagiar” su futuro, le va entregando distintas motivaciones acerca de cómo llevar su vida.


Su ex marido Alfie (Anthony Hopkins), quiere recuperar la juventud perdida y tras dejar a Helena se vuelve todo un metrosexual: hace deporte, come sano y termina saliendo con una mujerzuela de buen físico y poco cerebro.

La hija de ambos, Sally (Naomi Watts) trabaja en una galería de arte con su guapo y canchero jefe Greg (Antonio Banderas), mientras intenta sobrellevar su estancado matrimonio con Roy, un novelista fracasado que mientras termina su última novela, realiza trabajos esporádicos sin mucho éxito.

Si bien al principio da la sensación de ser una película lenta y sin mucho sentido, debido a la presentación de historias verticales y un narrador bastante frecuente, poco a poco nos va incluyendo en un mundo donde muchos pueden sentirse representados y varios, sonrojados:
Más que una comedia triste, Allen nos presenta una crítica al pragmatismo social y nuestra lucha constante por salir de éste, donde los pocos que logran estar bien parados son los que justamente se dejan llevar por cosas más allá de lo cotidiano.

Fernando Karamazov

“Conocerás al hombre de tus sueños” (You will meet a tall dark stranger) es una comedia de 2010 del afamado director Woody Allen. Esto marca desde ya un precedente: sus films no son como cualquier película de taquilla que se estrena en nuestro país, se trata de ver durante 100 minutos el mundo a través de sus características gafas de montura negra. Quizás a raíz de lo mismo no todas sus películas llegan a ser exhibidas en nuestras salas, y las que llegan lo hacen siempre con un desfase de un año o dos.

Es una comedia coral (muy al estilo de Woody Allen) que trata a cerca de una neurótica familia norteamericana residente en Inglaterra. Por un lado está Helena (Gemma Jones), una sesentona que ha sido abandonada por su marido y hoy busca manos en Crystal, una mujer que supuestamente adivina el futuro, un mensaje esperanzador para su vida. Por su parte el ex marido de Helena, Alfie Shebritch (Anthony Hopkins) está aterrorizado con la idea de envejecer y se dedica obsesivamente al deporte. Alfie conocerá a una prostituta 30 años menor con quien pretende casarse. La hija del matrimonio, Sally (Naomi Watts) no tiene una vida menos caótica: su matrimonio camina a medias y se enamora de su jefe en la galería de arte en que trabaja. Ella está casada con Roy (Josh Brolin), un escritor cuya primera novela fue su único trabajo aceptable y ahora busca terminar un libro en el que no se logra concentrar, mientras desata sus pasiones voyeur con una chica del edificio de en frente.

El comienzo se vuelve lento y a ratos explicativo, sin embargo una vez que logra despegar toma un ritmo más ágil, lleno de pequeñas sutilezas que transforman la convivencia entre sus personajes en las situaciones cómicas a las que el autor nos tiene acostumbrados: llenas de ingenio, peculiaridades e incluso momentos en los que el espectador puede identificarse ampliamente con la neurosis de esta disfuncional familia. Es interesante además la forma en que Woody Allen resuelve el film en el final, que aunque para muchos pueda provocar desazón, cumple con el tema y mensaje que se plantea: “la vida está llena de ruido y de furia y que al final no significa nada”. Ni más ni menos.

Si bien no se trata del trabajo más brillante del director Manhattan, es una película agradable que a ratos recuerda la época clásica del cine norteamericano. En definitiva, ver una obra de Woody Allen puede ser siempre grato si está dispuesto a entrar en su juego, a disfrutar de los diálogos llenos de suspicacia y disponerse a su obra tal como se dispone ante un viejo amigo que nos cuenta anécdotas urbanas que pasan en Inglaterra, Nueva York o a la vuelta de la esquina.