Battles – La Di Da Di (2015)

Battles – La Di Da Di (2015)

doda

Se filtró antes de lo previsto; el esperado tercer disco de estudio del trío experimental neoyorquino Battles, ya está aquí y se titula La Di Da Di. El supergrupo formado por el ex-Don Caballero Ian Williams, el ex-Lynx Dave Konopka y el ex-Helmet y actual miembro de Tomahawk John Stanier, demoró 4 años en completar una pieza coherente, actualizada y tremendamente logrado en torno a exploración sonora y fusión de ambos mundos análogo y digital.

Si bien, La Di Da Di continúa donde el pasado LP de Battles, Gloss Drop, se detuvo, sigue proponiendo interesante paisajes sonoros a través de una batalla fundamental que se desarrolla al interior de Battles: una lucha de lo análogo/minimal, contra lo digital/complejo. Es en este tira-y-afloja donde se despliega el universo de Battles, donde el sampleo digital, cortado, robotizado y mecánico de Williams, le da una pauta de acción al preciso y bestial Stanier, quien ha desarrollado toda una nueva forma de tocar batería gracias a esta pauta sampleada. Es aquí donde Konopka , desde el mundo de lo analógico, junto a su arsenal de pedales también participa de esta hecatombe de ruidos y sonidos repetidos hasta el hartazgo, donde una perilla movida es un mundo perfectamente sincronizado con el otro mundo que tiene al frente.

fff

Battles siempre han sabido manejar los distintos humores dentro de sus canciones; y La Di Da Di en su totalidad no es la excepción en lo absoluto. Los momentos de tensión y descanso, de suspenso y tranquilidad, como en cada canción de la banda, están increíblemente bien distribuidos, casi con libro en mano y siguiendo una fórmula podría pensar uno, pero no; cada estructura responde a la canción en sí misma, haciendo cada una interesante en sí misma y en coherencia con las demás. Esa construcción lenta de las canciones que explota de forma climática, luego se enfría un poco y después vuelve a sorprenderte nunca pasa de moda. Esto, combinado con una experimentación en torno a samples de guitarra (como en Non-Violence), su solapación entre ritmos de 4/4 (por ejemplo en Megatouch) y el extensivo uso de la escala pentatónica (ilustremente demostrado en FF Bada), da cuenta del tremendo vocabulario musical de Battles como compositores, empleando los recursos más usados y populares de la música rock, pero reinterpretándolos y dándoles la vuelta de tornillo que los caracteriza y los hace tan interesantes. Se cuentan con los dedos de una mano las bandas que, en este momento en particular de la música, están haciendo cosas interesantes usando guitarras; Battles es una de esas bandas. Esos recursos repetidos, procesados, solapados entre sí, hacen de La Di Da Di, un disco a la vez que industrial, potente y agresivo, algo estéticamente bello, de buen gusto y con sentido del humor. Porque es difícil tener una sensibilidad tan digital y computarizada, y a la vez poder sonar de forma tan orgánica y natural.

De cierta forma, Battles nos sigue demostrando que no hay para qué crear cosas nuevas. Quien quiera hacer eso es alguien desconocedor, en cierto sentido. Con tantos años de historia y creación, hace falta detenernos un poco, enfriar la cabeza y ver lo que hemos hecho. Reinterpretarlo con lo que tenemos ahora: contextos, recursos tecnológicos, sentidos, discursos, sensibilidades. Porque lo que Battles propone, ha estado siempre ahí: escalas pentatónicas, acordes escuetos y poderosos, beats en 4/4, estructuras climáticas progresivas; sin embargo, hace falta visión para tomar todo eso sobre lo que se ha forjado nuestra música en los últimos cien años y convertirlo en algo interesante, fuera de la norma, que desafía y explora,  que no le da miedo ser temerario, sacar algo ingenioso y novedoso. La repetición y la sobresolapación, técnicas que se volvieron pilares de compositores como Steve Reich, Philip Glass o Moondog, siguen más vigentes que nunca y Battles son la prueba viva de aquello. Cuando haces discos así de ricos instrumentalmente, sobre los que puedes volver una y otra vez, además encontrar cosas nuevas aunque ni una sola palabra se encuentre en esas canciones, obviamente puedes darte el lujo de no tener ningún cantante y dejar que el idioma de las 12 notas hable por sí solo. Gracias, Battles, por uno de los mejores discos del 2015.