El exceso de energía que hizo estallar Rojas Magallanes, fue gracias al “Nuevo Frenesí”

El exceso de energía que hizo estallar Rojas Magallanes, fue gracias al “Nuevo Frenesí”

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Escrito por Charlie Vásquez

Fotos por Camilo Elúltimo de los Villalobos x Rojas Magallanes

Caída la noche, la gente empezaba a acercarse al Centro Cultural Rojas Magallanes para presenciar una nueva fecha del ciclo Nuevo Frenesí que prometía una velada de música llena de energía. A pocos pasos del metro, se escuchaba a las personas hablando mientras esperaban el comienzo del show, que sería al interior en una sala en donde unas imágenes eran proyectadas de manera continua.

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La primera banda que se presentaba ante el público era Icor, proyecto post-rock de Simón Crespo Silva, que enseñaba  un lado más potente de la música ambiental, manejándose a veces con un sonido cercano al post-metal, con guitarras que utilizaban un fuzz grueso. Acompañado de unas tracks de fondo, el músico jugaba con los sonidos de su guitarra y pedales mientras exponía su propuesta frente a la gente que estaba sentada al interior del Centro Cultural.

Simón sacó un demo este año, y las pocas tocatas en el hombro se reflejaron un poco en el nerviosismo que a ratos hacía difícil distinguir si estábamos ante una improvisación o no. Sin embargo, fue capaz de sacar adelante la presentación completamente solo e igual se llevó el aplauso del público. Atentos estaremos a toda presentación futura.

A continuación, Paracaidistas empezaba a moverse e instalarse para exponer una variedad sonora que quizá podría desencajar con el resto de las bandas. Sin importar esto, ellos estaban completamente listos para tocar para el público su indie pop con actitud punk.

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Lejos de sonar a post-rock, la banda se desplegó libremente y con la energía de siempre, dejando en claro su nivel de asociatividad y movimiento dentro de lo que con cariño llamamos “el underground chileno”. Nunca se sabe con quién estarán tocando mañana, pero sí que haré lo posible para estar ahí. Espero, sinceramente, que Paracaidistas siga subiéndole el ruido al pop y que graben luego un material de larga duración.

La Bestia De Gevaudan estaba completamente lista, con sus dos miembros para penetrar lentamente en los oídos de todas las personas presentes, después de la presentación corta y precisa de Paracaidistas.

El sonido de la guitarra hacía vibrar la sala y la música avanzaba con fuertes golpes a la batería, con toda la intensidad que significa el presenciar a estos dos increíbles músicos en vivo. La energía se hacía sentir y evidente se hacía la diferencia entre escucharlos desde el computador y verlos tocar en vivo. La gente estaba atenta y se podía mezclar perfectamente entre los golpes a los platillos, los arpegios de la guitarra o el bajo y sonidos varios que se escuchaban en pistas de fondo, formando una atmósfera guiada por el estruendo del, llamemos, «post-metal». Es toda una experiencia, la cual recomiendo altamente.

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Empezaba ese silencio entre banda y banda, ya cuando sólo faltaba la presentación de tortuganónima, la cual gran parte del público estaba esperando.
El ritmo es algo imprescindible y altamente característico en la música que toca este cuarteto, que  hizo bailar al público que estaba de pie y en comunión, sintiendo el increíble sonido que producían. Se nota cómo ha evolucionado la banda y todo el proceso por el que han pasado. Aquella noche era la primera tocata del grupo después de su tour por Estados Unidos, y estaban contentos de poder estar ahí, agradecidos con los que hicieron posible la oportunidad.

Las primeras veces que vi a tortuganónima, tocaban pulcra y precisamente sus canciones, pero en este encuentro  había algo más. No eran una máquina calculadora que ejecutaba math-rock con la más alta fidelidad posible, no. Al verlos, al escucharlos, era claro el sentimiento que ponían, la alegría con que tocaban y todo esto se transmitía con claridad en el agradable ambiente que los presentes vivimos en ese momento. No es que antes no tuviesen sentimiento, pero creo que encontraron la mejor forma de poder transmitir lo que ellos querían y hacerlo llegar a la gente.
Ojalá que la propuesta que tienen se propague y más personas puedan tener  la oportunidad de oírlos , pues no es justo que hayan personas que se pierda lo que es escuchar a esta banda en directo, ya que las palabras quedan cortas al intentar reflejarlo.

Sin desmerecer al resto de los artistas, La Bestia de Gevaudan y tortuganónima marcaron un antes y un después en la tocata, son un claro ejemplo de bandas que hay que escuchar en vivo para ver lo que son realmente capaces de hacer. Si tienen la oportunidad de ir a verlos, aprovéchenla, pues les aseguro que se llevaran una buena impresión, sobretodo quienes gustan del ruido en demasía y estén preparados para vivir una catarsis musical.