Mad Men: Publicidad a punta de cigarrillos

Mad Men: Publicidad a punta de cigarrillos

Por R.Nuñez.-

Han existido series que han marcado hitos televisivos, el primer caso es de esa idílica y extraña década de los ‘90s cuando Twin Peaks removió la televisión americana con su exitosa primera temporada. Un puñado de años después, The Sopranos entró en nuestras pantallas y revolucionó en seis tremendas temporadas la manera de enfrentar las series tanto en guión, personajes, narrativa y audiovisualidad. Ahora los tiros en cuanto a innovación televisiva se basan en cinco conceptos: Lionsgate Televisión, Matthew Weiner – Responsable de los guiones de la quinta y sexta temporada de The Sopranos -, los años ‘60s, la publicidad y Don Draper; resumen: Mad Men, cuya suprema cuarta temporada concluyó en Octubre del año pasado.

Obviaremos spoilers, pues nos centraremos en esta renovadora y angular temporada cuatro.

Tras tres temporadas donde fuimos testigos de los altos y bajos de la compañía publicitaria Sterling-Cooper, seguimos de cerca el ascenso en la carrera de Draper hasta ser socio de la firma, la destrucción de su núcleo familiar, la venta de Sterling-Cooper y el esperanzador final de la tercera temporada donde Draper y algunos de sus colegas iniciaron una nueva compañía – Jocósamente llamada Sterling-Cooper-Draper-Pryce – , esta nueva temporada se nos presenta como una alternativa para los personajes de empezar de nuevo: Draper y sus compañeros verán las complicaciones de levantar una compañía de cero. Betty – Quien vivió un tremendo cambio en la tercera temporada, pasando de esposa engañada a adúltera embarazada por tercera vez y, finalmente, a divorciada – tratará de desligarse de su ex-esposo Draper para iniciar su vida con su nueva pareja. Personajes del pasado volverán para sacudir las vidas y el trabajo de los protagonistas y un mar de constante incertidumbre, entre bebés y muerte, rodeará el mundo de los publicistas. Oficina nueva, cuentas nuevas, amantes nuevos y hasta toques de humor. La cuarta temporada ofrece todo lo necesario para revertir los giros temáticos y dramáticos que la tercera temporada ofreció.

Una cosa es clara, Weiner nos ha mantenido en un constante vaivén a lo largo de todas las temporadas. La primera notoriamente nos introdujo en el sórdido mundo de Don Draper, nos enseñó como opera su lógica en el trabajo y en su vida personal, sus mentiras y coartadas, y nos dejó claro una cosa: el pasado siempre te perseguirá. A lo largo de la segunda y tercera temporada el marcado tono machista de la serie se revirtió y nos mostró que Mad Men no apuntaba a ser una serie de hombres que llevan las riendas de sus vidas, si no, de mujeres que se sobreponen a ellos. Es así como hemos visto a Peggy – En un inicio secretaria de Draper – romper corazones – el propio incluído – y hacer avanzar su carrera en un mundo marcado por la testosterona. También presenciamos el ya mencionado cambio de Betty y hasta de Joan, quien dejó de lado todos sus amorios y se encuentra casada con un médico quien, en el marco de Vietnam, parte al servicio. Esta cuarta temporada nos devuelve a Draper, nos devuelve al mundo de los hombres y relega a los personajes femeninos en un segundo plano. Es lógico, las cosas en Sterling-Cooper-Draper-Pryce – Que nombre más largo – son distintas y ahora la vida personal de Draper afecta como nunca su trabajo. Viéndose obligado a lidiar con una paternidad ausente, una hija de diez años que va al terapeuta – Y carajo, como aprovechan al personaje de Sally, hija mayor de Draper y Betty – , una secretaria que se enamora locamente de él y una compañía que está al borde del abismo. Weiner se aprovecha de esto y nos vuelve a sumergir en Donald Draper, ese inteligente, atractivo, carismático, mujeriego y atormentado hombre que quiere por todos los medios ocultar su pasado, su “otra vida”.

Es así como en esta temporada disfrutamos de un paralelo tremendo; por un lado, Draper lucha y triunfa  fragmentadamente en el afán de levantar su nueva compañía mientras su vida cae más bajo de lo que ya podía. Don se arroja en una carretera de autodestrucción, amantes y mentiras de por medio, a lo largo de la temporada hasta que toca fondo. Como alguien decía por ahí, el hombre se convierte en el producto que vende. Porque Mad Men no es un relato sobre la crisis de los valores, sobre lo profana que es la clase social media alta ni mucho menos una radiografía político-social de la época, la serie en esta temporada nos muestra quizás su verdadera cara, su intención final: Demostrar como el mundo publicitario consume, absorve y transforma a sus voceros en la perfecta encarnación de imagen. Es por esto que vemos a Draper retomar a fuerza todos los roles socialmente establecidos, padre, colega y SPOILER ALERT futuro esposo FIN DE SPOILER. Un humano despojado no solo de su pasado – Que en esta temporada arremete con mayor fuerza – si no que también desligado por completo de la vida que construyó en las tres temporadas pasadas, como si la vida fuera una de esas latas de conservas Campbell listas para desechar y re-consumir. La temporada cuatro, en resumidas cuentas, nos narra el proceso de transformación de Draper en el maestro de la publicidad en paralelo de su aniquilación propia para luego guiarnos a su consolidación como persona que anhela y respeta las instituciones de la década, el producto máximo hecho humano.

Mad Men se ha teñido de un tono mucho más esperanzador que en las primeras dos temporadas, eso está claro, pero aún mantiene ese discurso dual y ambivalente que incita a la traición y al engaño, reflejado en esta temporada en los turbados personajes secundarios como Betty, Peggy, Sally, Pete – Otro de esos tremendos personajes que siempre están en la cuerda floja – y el mismo Roger Sterling, que en esta temporada dispara para cualquier lado y llega incluso a poner en peligro a la nueva compañía. Es así como el final de temporada, soberbio como solo Mad Men lo sabe hacer, nos invita a la reflexión y a la precaución, lo único que nos vaticina es una tormenta que se acerca, un huracán adornado por cigarros, mujeres para seducir y un mundo plástico donde las cuentas son lo que valen y las sonrisas que compartimos en el looby.

¿Qué depara en el futuro de los hombres de Madison? Se habla de una quinta temporada que se estrenará el próximo año, muy a pesar de las noticias que señalaban que lo haría en el otoño del 2011. Si te has perdido esta tremenda temporada, HBO actualmente está retransmitiendo los trece capítulos que componen la temporada, no tiene ningún desperdicio. Y si fuera poco y te preguntas como es que Donald Draper lo hace para llevar la vida que lleva y ligarse a toda mujer que respire, nadie mejor que él mismo para decirlo en estos consejos para ligar.-

Mad Men Title Sequence from Caleb Woods on Vimeo.