Álbums que relucen la apreciación por la vida: 10 discos para estudiar, soñar, reflexionar y divagar

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Es natural que a veces no tengamos ganas de escuchar música, o que nos quedemos en blanco por algunas horas de la noche, sin tener alguna canción para acompañar las horas de estudio o simplemente no saber que poner en la hora cero, en donde solo buscas remojar la mente después de digerir tanta tarea exhaustiva. Sabemos que la vida nos exige mucho, y el hecho de poder encontrar la plenitud o la tranquilidad, resulta una tarea de pasos constantes (bastante largos), que a veces nos detienen sin piedad, y nos cuestiona si aún vale la pena seguir arriesgando. ¿A qué viene todo esto? La música es motivación, es ese placebo que nos da un golpe de energía y nos permite seguir corriendo, a pesar de estar agotados. Así como cuando estás motivado pones un tema de Wu Tang Clan, de System of a Down o Dillinger Escape Plan o cuando andas deprimido recurres a canciones que podrían hacer dormir a muchos bebes de este planeta, siempre está el disco punto medio que lo puedes usar estando molesto, anonadado o feliz. Albums destinados generalmente a soundtracklizar momentos épicos en documentales y cintas independientes, pero que en la vida misma, apañan las caminatas, las andadas en bicicleta, la concentración por los estudios, el regaloneo con la pareja, el estar postrado en la cama divagando, o inclusive, se terminan convirtiendo en la terapia más simple e inmediata por disminuir la sensación de estrés.

La IDM, el post rock, el chillout y el downtempo son razas maestras a la hora de entender y camuflarse en estas sensaciones anteriormente descritas, por lo mismo, tomamos a nuestro criterio un par de discos de cada uno de estos y te los dejamos muralizados, para cuando no sepas que poner. Un kit de emergencia en caso de o simplemente una idea para armar un documental.

1. Tycho – Awake 

Lo del productor Scott Hansen fue algo fortuito. Mientras le dedicaba su tiempo libre a producir música de ambiente, su camino iba íntegramente por el diseño gráfico, lo cual evidentemente, influenció una cosa a la otra y terminó en sus creaciones sensoriales, que de manera inevitable evocan variaciones de luz, decodificadas desde tu oído hasta tu mente.

Tycho es paisajismo meláncolico y retro, con percusiones que se encargan de la euforia, añadido además, con un toque de samples que utilizan la voz y las cuerdas, para hacerte sentir un toque humanizado entre tanto paraíso sintético.

2. XXYYXX – St

16 años tenía Marcel Everett, cuando compuso el homónimo. Un disco que cada año va agarrando más culto y público, debido al nivel de intercambios de sentimientos que va produciendo entre canción a canción. Es increíble pensar que toda esta declaración viene desde una pieza estudio.

El trabajo completo es una pulsación del corazón, que cada lento-beat vomita en esas entrañas, dirigiéndose hacia charcos inundados, cargados de contemplación, tristeza e incertidumbre, provocando empatía, que difícilmente deja indiferente.

Un paralelo entre James Blake, Star Slinger o J Dilla, con un alto gramaje de paz y tristeza, y todo desde samples de r&B.

3. Explosions in the Sky – The Earth Is Not a Cold Dead Place

El tercer disco de esta catedral del post rock, fue un desafío difícil de realizar, pero por cosas factibles de la vida, pudieron lograrlo. ¿Cómo desde lo instrumental tratas de abarcar una concepción sobre el amor? Los Explosions tuvieron 45 minutos para abordar un concepto, sin explícitarlo con una voz que condicionara frases e ideas. Tocaron tu sistema sensorial y comenzaron a idear un plan de colores que pudiesen decirte que lo rojo sonaba así, o que una cuerda apretada más fuerte representaba un gesto en particular.

Aunque más de una vez has pensado que la música de esta banda da para volar, y palpar la teoría del sueño, esa que por cada escucha, te hace sentir que la teoría de la gravedad es fácil de eliminar, lo de Explosions en este disco va más allá de compensar el delirio de mentes recreativas.

En fin, es destacable que en este trabajo puedan definir un perfil entre lo dulzón y lo tranquilo, como si de verdad te estuvieran acariciando la mejilla y te confortaran con un abrazo. Es más, me atrevería a decir que con este desafío pudieron descifrar sueños gráficamente.

4.God Is An Astronaut – All Is Violent, All Is Bright  

Este disco es intenso. Es de esos que son una brisa marina y terminan en olas inmensas, que no paran de hacer bombear tu corazón con tanta intensidad. Si Explosions son capaces de romper la gravedad y hacerte volar, lo de God es llevarte al espacio y contemplar como el universo puede acogerse con una sola melodía.

El poder de las cuerdas es imperante, y te está diciendo que no necesitamos voces para decir cosas. ¿Se acuerdan de Wall-E? El post rock hace ese ejercicio del entendimiento a través de frecuencias, uno que aún cuesta descifrar colectivamente, pero que está ahí para darnos nuevas herramientas de desarrollo social.

5. Odesza – Summers Gone

Mucha gente tiene ese concepto errado de la electrónica, y lo asume como la decadencia por la falta de amor a la interpretación musical y el camino directo al facilismo. Claro, muchas veces tenemos la imagen del DJ con perillas, y que perfectamente, puede tener un set pre-grabado sin la intención de hacer esfuerzo. Pero hombre, eso es una parte pequeña, una fracción de lo que te están mostrando, ¿o te compras todo lo que ves?.

Odesza es pasto sintético. Una puerta creada hacia un nuevo mundo que no existe, pero de uno maravilloso que se va definiendo desde la desconstrucción de lo antiguo, en post de darle una nueva vida a las viejas glorias olvidadas. El mundo del sampleo es reencarnación, recurso unido al aire íntimo y de sepia, absorbido por cada track del disco. Uno tan llorón y aflojado por ese sabor que te deja un buen Domingo o los primeros días de pololeo.

6. Ta-ku – Songs To Break Up To

O eres muy llorón o tienes desarrollada una capacidad única para transcribir tus emociones de quiebre emocional. No hablamos de lo llorón Drake o Romeo Santos, sino de la fortaleza de poder expresar una experiencia y bañarnos en ella ajenamente, como si fuera nuestra.

Este disco es una carta que no se va a poder quemar nunca, y vivirá inmortalizada por siempre. El joven Ta-ku a pesar de tener mil álbums, difícilmente vaya a superar este remolón que te fomenta un nudo a la garganta.

7. Godspeed You! Black Emperor – Lift Your Skinny Fists Like Antennas To Heaven (2000)

El post rock se ha ido ganando adjetivos, tales como apoteósico, monumental, vibrante y poderoso, por esa capacidad única de desarrollar batallón de guerras instrumentales, sin ni siquiera pegar un grito de guerra. No es necesario verbalizar los ánimos caldeados, sumidos o derrotados, para engendrar los colores que necesitamos para pintar.

Más allá de los discursos políticos o de las continúas declaraciones de independencia total de la banda, lo que prevalece después de los 87 minutos que dura el disco es la carne de gallina. Aquí te toman del pelo y te dicen: “mira lo que estás oyendo, contemplalo, recréate”.

De todos estos discos que hemos recomendado, este debe ser el más doble filo. O tienes un cuadro sin alteraciones, o terminas con ese mismo cuadro explotando en tu cara.

8. Nujabes – Metaphorical Music

Los discos de Seba Jun nunca presentarán una sorpresa desde el mundo del cambio drástico, tornándose un lugar seguro de estar, si buscas algo de nostalgia, austeridad y simpleza. El flow navega desde la profundidad, apostando por la limpieza sonora, el aislamiento de las variaciones progresivas y penetrantes, para re-interpretar escenas de sueño armoniosas y caminatas livianas frente a flores de cerezos (Bien opuesto a lo que sería Akira Yamaoka).

Acá abundan los juegos con las baterías y la potencia a los saxos, todo esto absorbido para dar un prisma de urbanidad. Nujabes es capaz de ir jugando con una orquesta y arrancarla al campo sintético, volviendo sus scratchs un recurso de swing y cada beat un conducto para que el rapper vaya jugando con los tonos de su lengua. Metaphorical se plantean como un disco dinámico, el cual va urgeteando en la black music de los 50 y 60, estrujando toda esa perfección por los tiempos que tenían los primeros próceres, maquineando hacia slowdowns más orgánicos, evitando lo plástico.

9. DJ Okawari – Kaleidoscope

Okawari vendría siendo lo que Flying Lotus vendría siendo a J Dilla, o lo que el mismo productor vendría a integrar después de la Era Nujabes. Comparados a morir, Okawari mantiene una fibra similar, pero más encaminada hacia el nu jazz y el trip hop, dejando esa frecuencia tímida de boom rap, que si tenia Seba Jun.

Kaleidoscope es más instrospectivo, y planea reemplazar la calle, por el camino sensorial.

10. Slum Village – Vol.2

El 10 fue la decisión más díficil. Acá podría haber ido uno de DJ Shadow o fácilmente uno de A Tribe Called Quest. El de Slum Village tiene valores potentes para estar aquí, como por ejemplo que es la cúspide del boom rap, uno más sensitivo y otoñal, y además, de ser el primer punto álgido de J Dilla.

Acá no hay callejeo tipo trap, ni tampoco ese ostentamiento pornográfico por el “Money Bitches”. Un disco ideal para el otoño, para salir a caminar o simplemente vacilar un par de raps con grandes sampleos. Obvio que si quiere el instrumental, puede hacerlo. Eso es lo bueno y bonito del rap.

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