Crítica: Thor

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Las cintas de Marvel, se están constituyendo en un nuevo legado y en un must del cine fantástico. Décadas atrás, a raíz de la falta de tecnología, pocas aventuras trazaban el campo de lo ficticio a lo carnal, resultando en los dibujados animados, el canal lógico y posible de adaptación.  En función de las bondades de los años y el apego excesivo de la nostalgia, todos nuestros héroes combativos pueden pasar al 35mm fielmente. Desfilan en esta pasarela, Spiderman, Daredevil, Iron Man, Hulk y el Dios que descendió a la tierra por castigo divino: Thor. El ser mitológico, del martillo poderoso y su blonda cabellera, resulta el penúltimo eslabón en poder conformar el argumento de The Avengers, cinta que junta a todo el universo Marvel en una batalla sin precedentes. Desde aquí, vamos desglosando a la nueva pieza del súper poder vikingo.

¿Alguna vez leíste Thor? ¿Es necesario leerse los universos paralelos o cahuines faranduleros para comprender la historia? La verdad no y ni siquiera es necesario que sepas del personaje, antes de ver la película. La tarea de dirigir esta monumental obra gráfica, cae en manos de Kenneth Branagh, relator visual que nos vislumbra un mundo de fantasía, en donde Odin debe elegir entre su hijo Thor y Loki, a su nuevo heredero al trono y quién posteriormente mantendrá la defensa del imperio. El Carácter altanero y arrebatado de Thor le juega en contra, tomando decisiones equívocas y provocando en sus acciones una nueva guerra en Asgard. Producto de su error, Odin decide desterrarlo de sus aposentos,  enviándolo a la tierra, con el fin de reflexionar  y cambiar su actitud.

Lo característico de la esencia marvel es mantener fielmente las caracterizaciones de sus personajes y una vez más, cumplen. Ocupa bien los espacios temporales, dando la sensación de que todo elemento es utilizado en su debido momento. Los diálogos épicos abundan, los gags afloran y el efecto especial, encargado de matizar y adornar nuestro mundo épico, es creíble; así como el escenario de Asgard, los trajes, las caracterizaciones de los personajes y el resumen que reúne la esencia del cómic. El reparto sostiene una historia, que se nómina de inmediato en un blockbuster. Son alrededor de dos horas de acción palomitera.

Entendamos y no nos miremos la suerte entre gitanos: este tipo de películas cumple con la misión de entretener y su tiempo, forma y método de vida, se reduce a ese expectro. Si su modo de gozé se asocia a la visión de un nerd hater o ávido de ver cintas europeas independientes, ni siquiera se la recomiendo como opción. Descártelo y siga gastando sus ahorros en comprarse la saga Dark Night en cómic o exportar las cintas de Jean Luc Goddard en VHS. Pasa la categoría de mejor cinta que Spiderman y Hulk, pero no resulta insuperable al lado de la hilarante Iron Man. Partamos con la siguiente premisa: ¿Preferiría romper cosas con un martillo o salir a tomarse un vodka tónica a la mansión stark?. Se la dejó boteando.