LOUDclassic: Porcupine Tree – In Absentia (2002)

LOUDclassic: Porcupine Tree – In Absentia (2002)

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Nada está dicho hasta que las gotas de creatividad se logran verter en una base de completa homogeneidad musical, dejando de lado las iracundas rabietas de pomposidad conceptual propias de la música progresiva de los años setenta, para dar el vamos a la expresión misma de lo que podemos contemplar como una evolución musical completamente alineada y configurada, y es que el séptimo disco de estudio de los Ingleses Porcupine Tree cumplió a cabalidad con todos los postulados proféticos que los viejos sabios de la música Prog. Rock venían gritando a los cuatro vientos, sobre la banda que traería nuevamente el reinado a la continuación de lo que se había estancado, pero esta lo hizo de una manera brillante y no menos comercial, pues In Absentia a pesar de ser el disco más aclamado de la banda, es también el más comercial y alejado de todo lo que la banda representa en sí misma. La reinvención a partir de la desconstrucción, In Absentia, un disco que ha evolucionado y revolucionado desde un primer momento y que hoy en día es una de las pocas joyas que nos ha dado el estilo, desde una vereda más moderna y no puramente nostálgica.

In Absentia abre los fuegos con uno de los temas insignes de esta época más comercial y nutrida de la banda, pues la majestuosidad no virtuosa (elemento que caracteriza este disco y que acabó en definitiva con el reinado sin sensibilidad musical de Dream Theather) de Blackest Eyes nos hace cuestionarnos si los elementos gancheros casi noventeros pueden coexistir en una canción llena de matemáticas más teóricas que prácticas, y es que el coro nos promueve una emoción que sin asco intenta acotarnos algo más que saber tocar bien las partes, un elemento melódicamente intenso y de estadio que Steven Wilson y compañía lograron llevar a niveles impensado. Pegada inmediatamente aparece otro de los aciertos que hace de este disco, un estandarte musical del nuevo siglo y es que las guitarras llenas de matices y sonoridades incoloras en Trains, a la vez que la voz mágica de Wilson parecen guiarnos a un campo terrenal apegado a una extrema nostalgia, que hacen de esta canción un neo clásico con el potencial suficiente para sonar una y otra vez sin aburrirnos nunca; También una puerta de entrada a los que vienen recién conociendo a la banda.

Si Trains nos expuso a las memorias más nostálgicas con una vocación singlesca de tomo y lomo, Lips of Ashes aparece como una aventura a las sonoridades más espaciales de Porcupine Tree. Las influencias al King Crimson más silencioso y místico se hacen evidentes en esta canción que en viajes a través del universo no se queda atrás, pues la guitarra que adorna melódicamente el fondo rítmico a través de los sonidos acústicos, hace de Lips of Ashes una de las aventuras más sicodélicas de este álbum. A la vez que Lips of Ashes desaparece, lenta y susurrante, The Sound of Muzak hace su entrada triunfal de manera brusca pero sin desestabilizar los terrenos ya recorridos de un disco que no evita jugársela en su vocación de canciones eternas, y a la vez Singlescas. Todas las piezas encajan en el momento oportuno, pues a la vez que la batería llena de elegantes juego de platos de Gavin Harrison va marcando los tiempos junto al típico bajo de Colin Edwin, las atmosferas de Richard Barbieri van añadiendo drama para que Wilson despache un tremendo solo de guitarra, sin niveles altos de virtuosismo, las notas justas y precisas.

Gravity Eyelids recupera el misticismo dejado en Lips of Ashes, a la vez que lo dota de una espiritualidad susurrante llena de pequeños vacios ambientales que son tenuemente llenados con la instrumentación de la banda, que no hace otra cosa más que amenizar las intervenciones arriesgadas de un Wilson a la voz que destaca por sobre todas las cosas. Una aventura que poco a poco va introduciendo pesados riffs de guitarra y que de un momento a otro cambian todo el curso de la canción, generando una confrontación que termina por calmar los ánimos para que la siguiente canción, Wedding Nails afronte con atmosferas oscuras y tenebrosas, los caminos más delirantes en una de las canciones mejores logradas del álbum. Wedding Nails hace gala de una exquisita sensibilidad oriental en medio de las distorsiones y los cambios de dirección que la canción toma, y es que el descenso al inconsciente musical queda plasmado de manera efectiva en un instrumental que saca lo mejor de una banda interactuando entre sí.

Luego de los sonidos oscuros y tormentosos que nos dejó Wedding Nails, aparece Prodigal, una canción suave que nuevamente hace hincapié en esa mágica manera de generar baladas progresivas y espaciales, con una alta carga de referencia radial solo como Porcupine Tree en aquellos tiempos sabía hacer y a pesar de que Prodigal sea una de las canciones más accesibles del grupo, es a la vez una de las más oscuras, ya que detrás de esos coros instrumentales evocadores y amigables y esa guitarra slide que dota de cierto encanto los caminos, se esconde una de las letras más depresivas y desencantas de Steven Wilson. Un juego un tanto irónico que tiene una especie de desenlace en la siguiente .3, un tema que recorre los caminos más armoniosos dejados en Prodigal, y que a medida que avanza, nos va entregando toda la inspiración de Wilson en la guitarra. Un tema que crece con cada escuchada, complemento perfecto de la canción anterior y la que vendría después, una especie de redención antes del clímax mismo que se avecina.

Uno de los momentos más vertiginosos ocurre con The Creator Has A Mastertape, una descolocante canción que lleva el alma misma en la línea de bajo frenética y saltarina de Colin Edwin, que se ve apoyada por la batería rítmica y galopante de Gavin Harrison y que la voz misteriosa de Steven Wilson, junto a la punzante línea del teclado de Richard Barbieri siguen encaminando hasta los momentos más distorsionados y revoltosos del disco. Todo colapsa, de una manera casi Punk, pero con grandes cuotas de un voltaje cercano al Metal. Esquizofrenia pura que logra la radicalidad máxima, para que Heartattack in a Layby aparezca como una de los temas más sensibles y personales del disco. Una mirada en los detalles y arreglos, en medio de una sufrida sección de guitarra que se luce a pies descalzos, entre las ruinas que dejó la canción anterior. A estas alturas, después de tanto camino recorrido, se hacía necesario un aire más acogedor y reconfortante, aunque las letras sigan retratando el desastre humano en el que se encuentra el protagonista de este disco.

El último tramo de In Absenta (sin contar los bonus track de los cuales no haré mención) aparece con la caótica profundidad de la inestable mentalidad del protagonista que se plasma en acciones macabras con Strip the Soul o el ocaso de la humanidad misma en una serie de asesinatos, que acompañados por una música extrañamente relajada y a la vez perturbada, deja constancia de que la canción con las cuotas justas de electrificación, alcanza los mejores momento. El clímax perfecto para una narración oscura y homicida, que poco a poco sigue desatando muerte en uno de los crímenes más fuertes de la música en general. Y es ahí donde la canción más tranquila hace su aparición, pues las cosas a estas alturas ya no tienen solución, solo nos queda entregarnos a la más angelical de los temas de este In Absentia, la redentora Collapse the Light Into Earth que más allá de preocuparse por innovar, se centra en la sensibilidad misma de un cierre a la altura de la historia.

In Absenta representó un punto de inflexión en el sonido de la banda, y en la composición de esta misma, pues a la vez que Chris Maitland le cedía el paso a Gavin Harrison para que este grabase el disco, el sonido clásico poco a poco se fue tornando mucho más pesado, y es que las guitarras adquirieron un sonido mucho más cercano al Metal, lo que en definitiva no le quitaría mérito como compositor a Steven Wilson, pero que alejaría a mucho de los fans que admiraban esa calidez musical demostrada en álbumes como este. La popularidad también fue un factor importante, pues con este trabajo la banda alcanzaría la cima misma en cuanto a ventas y buenas críticas, cosa que iría en aumento con sus próximos lanzamientos, los cuales más allá de seguir evolucionando, nunca alcanzarían ese perfecto equilibrio que posee In Absentia y que hoy en día lo mantiene como un referente absoluto de la música progresiva, y el Rock en general.