Los mejores discos de My Chemical Romance (De Mejor a más Mejor)

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El boom de popularidad que vivió desde su primer disco una banda underground norteamericana oriunda de New Jersey que incorporaba a su sonido una mezcla nunca antes escuchada de rock, punk, emo, hardcore y metal les dio, con posterioridad, una cierta libertad a la hora de desarrollar su sonido a la manera que se les antojara, metiendo influencias de rock gótico, teatralidad y puesta en escena que los caracterizaría, para luego desvivirse por influencias menos musicales y más artísticas como mangas, películas de ciencia ficción y cómics. Procesos creativos que siempre buscaron traer algo nuevo (y que por eso mismo tuvieron varios fallos a lo largo de su existencia), provocación, hambre y drama, todo lo que conllevó la carrera de My Chemical Romance en 5 discos de estudio que rankeamos y pasamos a revisar ya.

5. Conventional Weapons (2013, grabado en 2009)

El disco que fue pensado para ser el 4to. del quinteto y desechado por Gerard Way y compañía por “no aportar algo verdaderamente nuevo y único al mundo”, es la faceta que podemos llamar más “pop” de My Chemical Romance, en tanto que recopila sus influencias más basales en torno a un sonido punk intenso pero amigable, donde las guitarras brillan más por su intensidad que por la cantidad de distorsión que poseen, siendo una reinterpretación actualizada y re-elaboración de clásicos como MC5 y The Stooges. Dinámico, bamboleante pero plagado de lugares comunes, Conventional Weapons se abre paso entre power-punk, baladas pop y demases, con un cariz tremendamente radiable y mostrando el manejo de MCR para poner el pie en el freno en lo que respecta a su sonido y a sus maleables tesis en las que basaban su sonido previamente. Una ambición de novedad plenamente justificada enterraría este disco hasta cercana la separación de la banda.

4. The Black Parade (2006)

Luego del hype universal que ganaron con el lanzamiento del exitazo a nivel mundial Three Cheers for Sweet Revenge (2004), MCR intentaron canalizar una misma vibra que desprendía de aquel disco y aprovecharla para el siguiente lanzamiento que tendrían; fallando a medio camino en un disco que termina siendo la sombra de TCfSR. Con un estilo similar, una radicalización de las posturas, sonidos e idearios que se materializaron en el Three Cheers, pero con una falta de su sentido del humor, ingenio y creatividad que acrecentaron su leyenda, The Black Parade destaca más por su teatralidad y completo embodiment de una performance o statement artístico de manera estéticamente barroca, sucia y desgarbada. Si bien los temazos no faltan, la continuidad se nota forzada y es difícil de seguir un disco así, perdido en una hecatombe de estímulos y más preocupado de una coherencia performática que de una netamente musical.

3. Danger Days: The True Lives of the Fabulous Killjoys (2010)

Después de la experiencia de The Black Parade, MCR se distancian completamente de los imaginarios que los sostenían en el pasado, pasando desde un importante papel de la interioridad emocional, en el elemento netamente emo de sus letras, hacia una exteriorización de energía, dejando al descubierto los deseos más punk materializados en un disco conceptual (algo en lo que MCR tiene experiencia de sobra) que recoge imaginarios de películas de ciencia ficción (icónicamente Blade Runner), mangas y comics, haciendo un relato coherente musical e idealmente, cerrando el círculo y haciendo bien la tarea que les quedó pendiente en The Black Parade. Las inspiraciones musicales vuelven a abrirse como antaño en su historia, mostrando guiños a las japonesas The 5.6.7.8’s, a sus ídolos proto-punk MC5 y los veteranos del gothic punk The Damned, entre otros. La singularidad de este disco es que el hype escaseaba y ya la banda no percibía una rampante necesidad de atracción de la prensa y fanáticos nuevos, por lo que pudieron desarrollar un disco con sonido auténtico y honesto.

2. Three Cheers for Sweet Revenge (2004)

La primera encarnación de MCR que incorporó elementos del gothic punk y del post-punk, supo articularse en un sonido, sarcástico, ingenioso e intenso, abrazando la muralla de sonido emo y sabiendo jugar magistralmente con gran cantidad de matices, abrazando la agresión y la calma. Trabajado vocalmente de manera impecable y operática, con grandes influencias de Freddie Mercury, líricamente se convirtió en poesía adolescente desgarradora, real y simple. En lo instrumental, si bien se mantiene una cierta mixtura entre hardcore, punk y ciertos matices de metal, sorprende la sensibilidad pop presente en cada coro, cada hookup, cada melodía, que brinca en instrumentación que toma lugares comunes del punk y les da una vuelta de tuerca simple, ingeniosa y con un tremendo sentido del humor, haciéndolo entretenido e interesante.

1. I Brought You my Bullets, You Brought Me your Love (2002)

Agresivo, acechante, desgarrador, andrógino y grotesco. Cómo un sonido tan potente, honesto, inteligente y extravagante pudo construirse el lugar más alto dentro del círculo underground de New Jersey y posteriormente convertirse en un acto de talla mundial es algo que para muchos permanece sin conocer, porque un sonido forjado a punta de una bizarra soldadura de rock, metal, hardcore, punk y emo, con una tremenda sed de sangre y con imaginarios influenciados por pistolas, vampiros, spaghetti westerns, desamores y muerte no suena como lo que puede ser lo más popular en EEUU. Dinámicas de guitarras con influencias de Iron Maiden y que jugaban entre guitarra solista-guitarra rítmica-armonías, cambios de tiempo bruscos e impredecibles, y una voz de Gerard Way en su estado de diamante en bruto: cruda, sin comprimir, poderosa y con tremendamente logrados screams (que sólo acrecenta la leyenda de I Brought You My Bullets en tanto que Gerard Way sufrió de abcesos dentales en el proceso de grabación), son los highlights de un disco que puede ser muy edificante y que puede aportar cosas nuevas para fanáticos de los más diversos estilos y géneros y que, sin duda, y a pesar de su crudeza y su producción característica, se alza, en nuestra opinión, como el mejor disco de My Chemical Romance.