the pillows – Horn Again (2011)

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En LOUD nos gustan los ‘90s, su música nos inspira y apasiona, la escena Hardcore de Washington DC, el Grunge de Seattle y el BritPop del Reino Unido son solo algunas de nuestras corrientes favoritas, esta fascinación nos lleva a explorar lo que pasa al otro lado del mundo donde dinosaurios del rock de igual o mayor trayectoria que nuestros favoritos de occidente, cultivan particulares melodías marcadas por la vida en la isla. Mr. Children, GLAY, Boredoms y quienes motivan el review de hoy, the pillows.

Si eres un nerd adicto a los Monos Chinos ™ entonces ya conoces Ride on Shooting Star y Little Busters, su hits más populares compuestos especialmente para FLCL, eso es historia vieja y actualmente las almohadas han lanzado Horn Again (2011) un disco que reafirma mi teoría de que los pillows vienen haciendo el mismo disco desde GOOD DREAMS (2004), con el mismo patrón de guitarras garage-pop-punk, y hoy, en pleno 2011 aun no se escapan de su propia formula, de las 10 canciones que lo componen destacan su introductoria Limp Tomorrow que nos devuelve a los tiempos de Please Mr. Lostman (1997) en donde la voz de Sawao tenía un mayor protagonismo y las guitarras cantaban al unisono con él. En adelante (Give me up!, Movement, Biography) tenemos la formula conocida de rasgueos seguidos de algún estribillo melancólico, que los hace parecer más una banda punk (por lo repetitivo) que los dinosaurios ávidos de experimentación que nos reventaron la cabeza alguna vez con sus mezclas de rock-bossanova o jazz-rock & roll. Aún así sobresalen muy por sobre las demás canciones, Nobody knows what blooms y Brilliant Crown, ambas pausas necesarias que junto a Limp Tomorrow forman el trío que salva al disco de caer en una monotonía calculada de rock insipido.

The pillows son viejos zorros de la música japonesa y como tales supieron llenar el espacio de 2 años que tardo la publicación de Horn Again para calmar las ansias de material nuevo de los fans, su actitud sigue intacta, la historia de sus obras cumbres (Happy Bivouac (1999), Runners High (1999), Pantomime (1990), etc.) los avala y nos hace seguir creyendo en ellos, teniendo la fe en que la próxima vez volveremos a oír himnos que te ericen los pelos como Trip Dancer o Naked Shuffle. Horn Again no es la forma de conocerlos, simplemente llena, de manera precisa, ni sobresaliente ni mediocre, el vacío que demoro su publicación, mejor suerte para la próxima porque una banda de semejante trayectoria y con tanto peso en la escena japonesa no merece ser olvidada por culpa de discos que rayan peligrosamente en la monotonia como lo hace Horn Again.